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La Verdad del Sureste

POSTAL DE CRONOS

Alcaldes perredistas que se sacaron el gordo


POSTAL DE CRONOS

Que un perredista diga que Andrés Manuel López Obrador es un caudillo es más que una paradoja: es una incongruencia. Esto último puede afirmarse desde el hecho de que buena parte de los alcaldes que aún están en funciones y que se sacaron la lotería cobijados por las siglas del Sol Azteca en 2012 fue gracias al efecto lopezobradorista. Tampoco están obligados a rendirle pleitesía al actual líder morenista, sin embargo con esta forma de hablar y de actuar parecieran más priistas que militantes del partido que por varios años lideró el oriundo de Tepetitán.

    Además, con la actuación de varios alcaldes, entre los que se puede mencionar al de Centro, Humberto de los Santos Bertruy; al de Nacajuca, el profesor Pedro Landero López; y al macuspanense Víctor Manuel González Valerio, no han trabajado para el pueblo con el que se decían comprometidos y mucho menos para el partido al que representan: el Partido de la Revolución Democrática (PRD).
    La manera de gobernar de estos personajes le resta credibilidad al Sol Azteca, pues la prueba está que en cada uno de sus municipios la obra pública fue mínima y deficiente y ha habido maltrato y oídos sordos hacia la ciudadanía que creyó que por caminar éstos vestidos de amarillo eran diferente a los políticos priistas. Lo saben los dirigentes de la cúpula del PRD en el estado, no obstante centran su artillería en cuanto diga o deje de decir su antiguo líder, AMLO.
    Alguna vez Manlio Fabio Beltrones también llamó caudillo al político tabasqueño, y además de ser paradójico, fue “falta de desconocimiento” como dijera Cantinflas, pues el partido al que pertenece el Capulina de altos vuelos polacos tuvo su origen en la revolución mexicana, llevada a cabo por caudillos aunque lo nieguen. Pero continuando con el asunto de los perredistas que ahora niegan su paternidad cual hijos malagradecidos cuando ya han recibido la herencia, no es tanto lo que digan o desdigan cuando se les menciona el nombre de López Obrador, sino cuánto realmente han hecho como funcionarios cada uno es su municipalidad correspondiente.
    Las obras que realizaron han sido sólo de entrega, de mala calidad, pésimos servicios: como muestra habría que hacer una caminata (a pie por supuesto), por las rancherías más cercanas a Centro y Nacajuca, y darse cuenta en qué condiciones están las calles y caminos; pareciera que el tiempo no pasara y continúan siendo caminos reales con sus respectivos hoyos y canales, lodazales donde apenas pueden circular caballos y canes; los alrededores de Anacleto Canabal en Centro, y el camino vecinal rumbo al Cedro, Nacajuca son una verdadera calamidad, tanto que se prestan para que los malhechores tengan la facilidad de atracar a los automovilistas que transitan estas vías. Y en cuanto a otros servicios pregunte a sus pobladores, la mayoría sólo emitirá quejas y reclamos enumerando todo lo no cumplido por estos políticos disfrazados en su momento con la camisa de la oposición y el izquierdismo. Es de la actuación de estos servidores públicos de quienes los dirigentes debieron y deben estar pendiente, ya que de ellos depende que los ciudadanos reafirmen su confianza en dicho partido político o le nieguen sus votos en 2015.
    Es por esta y muchas razones que varios alcaldes perredistas sólo se dedicaron al desgarriate, a comprarse sus ranchitos y sus vaquitas, dedicándose sólo a servirse con la cuchara grande como los priistas en sus buenos tiempos (aún continúan esta práctica alcaldes como Ovidio Hernández, en Jalapa; y Pedro Argüello Hernández en Jonuta); entonces a qué le tiran los perredistas queriendo desviar la atención hacia las críticas que les lanza AMLO y no ven la realidad en que dejan estos alcaldes a las municipalidades representando al instituto político que hoy lidera Candelario Pérez.
    No se equivoca la gente cuando dice que todos roban, la actuación de algunos presidentes municipales surgidos de la oposición no se diferencia de los priistas: compra de bienes-inmuebles a nombre de fantasmas, nepotismo, privilegios a familiares y allegados, autoritarismo y cinismo contra regidores, en fin, es vergonzoso cuando al fin de un trienio salen a la luz pública todos los desmanes ocasionados por los alcaldes a las arcas municipales, aumentando la deuda pública de éstas y sin castigo alguno, con el colmo además, de que estos mismos políticos busquen una diputación en lo subsecuente como si aquí no hubiera pasado nada.
    Es tiempo de rectificar o aclarar. Las elecciones están en puerta. Feliz año nuevo.

 

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