POSTAL DE CRONOS
Los alcaldes y sus pueblos fantasmas
No es un tinte político el reclamo de mejores calles y caminos en las zonas conurbadas pertenecientes al municipio de Nacajuca, específicamente Bosques de Saloya, los fraccionamientos La Selva y El Cedro; pero así responde el profesor Pedro Landero López cuando el pueblo le exige el cumplimiento de sus compromisos de campaña; en cuanto al estallido de otros conflictos como los laudos laborales, el paro de los integrantes de la Policía Municipal y la suspensión de la energía eléctrica en el ayuntamiento es una muestra de que el alcalde no ha tenido la capacidad necesaria para resolver las adversidades que no hacen más que aumentar las desventajas que frenan el desarrollo de esta municipalidad.
Si el alcalde ya está siendo candidateado para otro puesto público representando al Partido de la Revolución Democrática (PRD), lo primero que tendría que hacer es resolver los compromisos que tiene en su agenda pública con Nacajuca y después ocuparse de sus enemigos políticos como él acusa al expresar que el o los conflictos que se le salieron de control antes de terminar el 2014 tienen tintes políticos en contra suya; esto les enseña a quienes deseen o ambicionen puestos gubernamentales que la gente está cansada de recibir sólo promesas vanas con el fin de hacerse con el poder político. Aún hay personajes que no han aprendido nada del granierato.
Hay municipios que al igual que Nacajuca sólo son utilizados por sus alcaldes como un trampolín político y como mina de enriquecimiento personal, esto es una realidad; más de treinta años sin crecimiento, sin ninguna oportunidad para que sus habitantes puedan avanzar y tener una mejor calidad de vida sin tener que abandonar la tierra donde nacieron y emigrar a los Estados Unidos para buscar vivir mejor como lo propuso fallidamente el calderonismo. Nacajuca es una de las municipalidades más atrasadas de la Chontalpa, como Jalapa y Tacotalpa lo son en la Sierra tabasqueña. ¿Qué ha sucedido en treinta años con estos pueblos fantasmas?
¿Cuál es el objetivo de convertirse en alcalde de estos pueblos fantasmas? La respuesta está implícita en la infraestructura que los conforma, en la memoria que la gente tiene de todos los alcaldes que se han sentado en la silla de sus ayuntamientos y en el presente que viven esas municipalidades. Al parecer sólo funciona la inercia de existir pero sin mejorar las condiciones de vida y el sustento de los habitantes a través de acertadas políticas públicas y una administración de recursos honesta por parte de los responsables de las cabeceras municipales.
Es la acción o la ausencia de ésta la que deben tomar en cuenta los partidos políticos cuando propongan candidatos a las alcaldías en Tabasco; no es válido que los argumentos de los alcaldes se reduzcan a la limitante de participaciones estatales y federales etiquetadas, a las deudas y laudos laborales, al gasto corriente cuando debieran tener experiencia administrativa para enfrentar los problemas de esta índole. Nadie, como se dice coloquialmente, los obliga a echarse tanta carga encima; en general así sucede con la clase política, por lo que es injustificable la falta de acción y la ausencia de crecimiento, en este caso de los ayuntamientos tabasqueños.
Pero si tenemos alcaldes que han adquirido un poder económico impresionante, así como poder político que los catapulta a las altas esferas gubernamentales y sociales, ¿cómo es posible que ciertos municipios continúen en el retraso en general y no tengan productividad alguna o ésta se reduzca a la vida inerte sin figurar más que con timidez en el mapa geográfico del estado de Tabasco o cuando sus alcaldes se ven envueltos en el escándalo público? ¿Quién puso la soga al cuello del inolvidable Toño Priego? ¿A quién acusa Pedro Landero de ponerle piedritas a su camino de aspiraciones políticas?