POSTAL DE CRONOS
Los caprichos y rencores en la política
Con Rosalinda, no es un asunto de género, es un problema de poder
La declaración del dirigente estatal del PAN, Julio César González, de que el PRI y el PRD le temen a la caprichosa Rosalinda López Hernández porque dice ´les va a ganar la alcaldía de Centro´. Más bien sería por lo que el dirigente desconoce de la ahora integrante del Partido Verde Ecologista de México (PVEM) y candidata suya, por lo que no sólo priistas y perredistas deberían temerle sino los tabasqueños: es una mujer muy rencorosa. Dicho con todo respeto para que no salgan con que uno es misógino y nos desviemos del asunto del poder.
Me parece que si se juntan los rencores de Rosalinda López Hernández con los de Roberto Madrazo Pintado en contra de los tabasqueños podría causar mucho daño, no sólo a sus contrincantes políticos pues podrían llevarse a muchos inocentes entre las patas. Aunque si de rencores hablamos el de Roberto Madrazo es mil años luz superior al rencor que practica Rosalinda, pues en 2006 Roberto Madrazo prefirió aliarse al pequeño Hitler panista, Felipe Calderón Hinojosa, cuando pudo haber hecho historia declinando a favor de su paisano Andrés Manuel López Obrador. Pero el odio madracista pudo más que el bien que pudo haber ofrecido a los mexicanos y a los tabasqueños.
En cuanto a Rosalinda López ahí están los registros hemerográficos de cuando declaró que el Centro “no le interesaba”, pues ella buscaba la silla grande, la del gobierno del Estado. De ahí el origen de todos sus caprichos y su supuesta voz crítica hacia el gobierno de Arturo Núñez Jiménez y su culminación en un partido diferente al que le dio la formación y lo que es un patrimonio personal como ente político: PVEM. Contra la congruencia de su presunta y anunciada ideología izquierdista operaron el rencor y la avaricia política. Decidió abandonar al PRD, pero también alejarse en los hechos de Andrés Manuel López Obrador. Ahora está con el más mañoso de los adversario de El Peje.
A los ciudadanos del municipio de Centro no les conviene que los gobierne una confundida y enceguecida por el sentimiento rencoroso tras no haber sido elegida y ungida como gobernadora de los tabasqueños. No podemos ignorar que quien está detrás de todo (y al frente) es Roberto Madrazo. Él famoso Moretón busca reincorporarse a la carrera político –como en el maratón de Berlín- a través de un atajo, su primogénito y éste sólo operaría para beneficiar a la franquicia del Partido Verde como lo hace Manuel Velasco en el vecino estado de Chiapas. Claro que esto es lo que menos parece interesar a doña Rosalinda, pues olvidando la filosofía de ´izquierda´ que es el bien común de los ciudadanos, decidió por las mieles del poder, ya que forma parte de un grupo que ve en el imberbe gobernador chiapaneco al próximo presidente de México. En los planes familiares podría estar el sueño de ver a Rutilio Cruz Escandón Cadenas –el cónyuge que sigue usando corbatas amarillas- sentado en la silla que ahora ocupa Manuel Velasco.
Como se ve, la contadora pública anda calculando bien las cuentas que le reditúen en su futuro, pues aquello de la alianza PVEM-PAN no es más que un trampolín que el PRD le negó. En esto de la aventura por Centro, en verdad los perdedores serían los panistas, ya que los mismos Gerardo Priego Tapia y el diputado Francisco Castillo prevén una catástrofe para su instituto político en una alianza que ha reciclado a lo peor de los priistas y perredistas encabezados por Roberto Madrazo Pintado definido por algunos como un animal político (las dos cosas). Los que deben temer a Rosalinda López de Escandón son los panistas.
El capricho y el rencor no son buenas cualidades para alguien que desee convertirse en servidor público, esas características además de la frivolidad fueron las que en realidad llevaron a doña Esther Alicia Dagdug Lutzow a renunciar al PRI, pues tantos personajes de la misma clase desbordaron el vaso. Y dicen los que las conocen que en el Congreso del Estado estas dos mujeres hicieron buena química legislativa, no a favor del pueblo por supuesto, pero sí para ellas mismas y ahora se juntan en el Partido Verde Ecologista de México (PVEM).
REMATE
Una nueva señal de alerta se enciende en el Instituto Estatal de Cultura (IEC) donde Gabriela Marí Vázquez no observa crecer la inconformidad que le puede estallar a esta administración. No es política diferente beneficiar a los burócratas de alto rango y olvidarse de la verdadera promoción cultural e incentivos para los de abajo. No cualquiera puede ser un buen servidor público.