Si no ha sido capaz de darle la debida atención a sus propios hijos, ¿cómo es posible que se comprometa a velar por los niños de México? es la interrogante que se hacen millones de nacionales después de conocer la acusación de una de sus conquistas amorosas que lo tilda de mentiroso “porque no cumplió con la promesa de reconocer a su hijo”.
Maritza Díaz Hernández fue seducida por el junior Enrique Peña Nieto antes de que fuera gobernador del Estado de México. Con seguridad con su carita de niño bien le bajaría los cielos y las estrellas a la ilusa mujer para que accediera a sus pretensiones y de esa relación sentimental, fuera de matrimonio, procreó un hijo que a la fecha tiene siete años de edad.
En una sucesión de mensajes en su cuenta de Facebook, Maritza Díaz Hernández califica a Enrique Peña Nieto de mentiroso por no haber cumplido la promesa de darle sus apellidos a su vástago. Luego de conocer este penoso hecho, la pregunta que hoy se hacen millones de ciudadanos, principalmente las mujeres, es que si el precandidato presidencial tricolor no ha tenido el valor civil de reconocer como suyo a un hijo, ¿con qué moral se compromete a brindarle un futuro seguro a los niños mexicanos, como lo anuncia el PRI en uno de sus promocionales.
De acuerdo a nuestra idiosincrasia, -sin conceder que sea aceptable- no se cuestiona que el junior “Preña” Nieto haya conquistado a inexpertas jovencitas al margen de su matrimonio, mucho menos que haya embarazado a Maritza Díaz Hernández, (o a cualquier otra mujer que haya caído rendida en sus redes donjuanescas). No, lo reprobable es que no haya tenido el valor civil, la responsabilidad paternal y la calidad moral de darle sus apellidos, reconociéndolo como su hijo ante una oficialía del Registro Civil, cual debe hacer todo aquel que presuma de hombría.
Por esos es que los mexicanos (hombres y mujeres bien nacidos), hoy le agradecen a Maritza Díaz Hernández que haya tenido el arrojo de desenmascarar al bebe saurio priista de Enrique “Preña” Nieto exponiéndolo como lo que realmente es: un ente sin autoridad moral para gobernar México. Antes, EPN había dado muestras de inmoralidad, al costearse impunemente con los impuestos de los mexiquenses, una costosa campaña publicitaria durante los 5 años y meses que duró su desempeño como gobernador del Estado de México. Opinamos que sería iluso aspirar a que los destinos del país y de los mexicanos descanse en la inmaculación de un político; pero si nos asiste el derecho de reclamar que quien nos vaya a gobernar sea una persona con probada autoridad moral, responsable y honesto a carta cabal, porque solo con esos atributos es como podrá erradicarse de raíz el cáncer de la corrupción que nos mantiene sumidos en la pobreza.
*Presidente de la Asociación de Abogados Progresistas de Tabasco.
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“PREÑA” NIETO Y SU “MORAL REVOLUCIONARIA” Por: Lénin Bocanegra Priego*
Que se fijen bien los mexicanos quien nos pretende gobernar