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La Verdad del Sureste

La presencia de Pellicer en el Instituto Juárez

Héctor Valencia Reyes. (Miembro de la Academia de Historia y Ciencias Sociales de la UJAT)


La presencia de Pellicer en el Instituto Juárez
INTRODUCCIÓN.
En Tabasco, del 16 de enero al 16 de febrero de cada año, se conmemora y recuerda a Carlos Pellicer Cámara; porque fue un 16 de enero de 1897 cuando nació en San Juan Bautista Tabasco; y porque murió un 16 de febrero de 1977 en la Ciudad de México; después, el poeta más importante de Tabasco es casi olvidado; y su obra y su quehacer histórico es, prácticamente, ignorado el resto del año; menos aún, se realizan indagaciones que nos permitan comprender su diversa dimensión social.
Por eso es que, en Tabasco no se ha realizado ningún trabajo que, con explicaciones concretas, nos haga comprender la relación, el quehacer, influencia y aportaciones de Pellicer a la Primera institución de Educación Superior del estado: el Instituto Juárez.
Por ello, a continuación, expongo los primeros datos sobre el vínculo entre Carlos Pellicer y algunos sectores del Instituto Juárez, en el tiempo que va de 1948 a 1958, que corresponde al último periodo histórico del Instituto, porque en noviembre de 1958 se convierte en universidad.
DURANTE EL GOBIERNO DE SANTAMARÍA
Cuando Francisco J. Santamaría asumió el cargo de gobernador, el 1 de enero de 1947, en Tabasco se inició un proceso de revaloración y reconstrucción cultural. En el proyecto educativo de Santamaría, el Instituto Juárez inició una fase de florecimiento: con nuevos apoyos económicos, se reestablecieron los estudios de la carrera de Jurisprudencia; se realizó una reestructuración administrativa, pedagógica y jurídica; se contrató nuevo personal; se fundó la revista Juchimán, etc. En ese proceso, Pellicer logró contribuir en la consolidación del museo de arqueología de Tabasco, en un tiempo relativamente corto: de 1947 a 1952. También, en ese periodo el poeta fortaleció sus lazos con la comunidad del Instituto Juárez.
Cronológicamente hablando, la presencia de Pellicer en el Instituto Juárez se dio a partir de los siguientes acontecimientos:
En mayo de 1949, mientras se encontraba de vacaciones en Villahermosa, a petición de su amigo, el director del Instituto: Belisario Colorado Jr., el poeta decide disertar una serie de conferencias en el Salón de Actos del plantel; dictó 3 conferencias, una cada viernes; en cada una de ellas Pellicer fue ovacionado, no solo por los miembros del IJ, sino por los diversos sectores sociales de Tabasco, que de distintas partes del estado asistieron a escucharlo. En la revista Juchimán de la época, se escribió: “…el poeta llego al grado de dejarnos boquiabiertos”.
Así, en 1949, en el Instituto Juárez se leyó y difundió, en un volante, lo publicado por el Magazine Dominical del periódico nacional: Novedades. Entre otras cuestiones el volante decía: “De las cálidas tierras de Tabasco, de allí donde el grano de cacao da un nuevo sentido al agua vienen las raíces musicales de la honda poesía de Carlos Pellicer. De Tabasco, de las aguas verdiazules del Usumacinta, de la selva tropical y violenta, de las calles soleadamente tranquilas de Villahermosa, de los arrebatos del moreno río Grijalva, de allí viene una franca corriente emocional que “a golpes de sangre maya” aflora de las venas y se vuelve poesía”.
En esa época, en el Instituto Pellicer tenía con un grupo de amigos y discípulos, que difundían su quehacer poético y cultural; entre ellos: los Licenciados Hildo Gómez Castillo, Jorge de la Cerda, Belisario Colorado, el Dr. Lamberto Castellanos, y los estudiantes: Francisco J. Gutiérrez Lomasto, Salvador Neme Castillo, Alicia Delaval, etc., Todos, vinculados al quehacer académico que se difundía en la revista Juchimán.
Desde enero de 1950, en función de las actividades culturales que el poeta quiere impulsar en el IJ, Pellicer logró la autorización del gobierno del estado, para transformar el viejo patio del Instituto en sitio de descanso para los estudiantes; con la intención de que en él se leyera poesía y se constituyera en un área de conversación e intercambio de ideas.
Al año siguiente, en 1951, la relación entre Pellicer y el Instituto fue paradójica, pues el poeta no participó activamente en las actividades académicas y culturales de la Asamblea Nacional de la ANUIES realizada en el Instituto Juárez, en abril y mayo. Sobre todo, en las conferencias de arte, historia y antropología. Y por otro lado, el 4 de septiembre de 1951, Pellicer logró que el Instituto le donara para su colección de una sala del Museo, el monolito prehispánico conocido como: “Cuatro Caras”, que el IJ poseía junto con el Juchimán.
Cuando Pellicer fue por la pieza “Cuatro Caras”, también quiso sacar el Juchimán del IJ, pero un grupo de egresados y vecinos se opusieron; algunos estudiantes que vivían cerca del IJ se incorporaron a la oposición de los vecinos; luego el gobierno del Estado y la policía intervinieron, se armó un zafarrancho y, los estudiantes y egresados impidieron que el Juchimán fuera sacado de las instalaciones del IJ.
A pesar del conflicto entre el poeta y los estudiantes, el 7 de marzo de 1952, ocurre un evento importante en el IJ, en el que Pellicer fue la figura central: en el homenaje póstumo que el Instituto y el gobierno le hicieron al fallecido poeta mexicano Enrique González Martínez. En el acto, el poeta declaró que su participación era en señal de luto. Disertó la conferencia: “Obra y personalidad de Enrique González Martínez”.
Dos meses después, a partir del 12 de mayo, Pellicer inició un ciclo de conferencias en el IJ, que tituló: “Poesía y poetas tabasqueños”; la primera conferencia que dictó se centró en la vida y obra del Dr. José María Gurría Urgell. El 19 de mayo se realizó la segunda conferencia con el título de “La obra de Ramón Galguera Noverola”. El 26 de mayo se llevó a cabo la última conferencia, en ella el maestro Pellicer analizó la obra de Tomás Díaz Bartlett. En el contexto de las conferencias, en Tabasco se revaloró el trabajo de Pellicer como poeta, su aportación a la cultura mexicana y la importancia histórica de transmitir la identidad de lo tabasqueño en su quehacer poético. En ese momento, los lazos entre el poeta y el Instituto se fortalecieron, la institución le dedicó la portada de la revista Juchimán en los números de mayo y junio; con ello, Pellicer inició un vínculo editorial con la revista, empezó a colaborar en ella. Mientras tanto, en Tabasco, Santamaría fue sustituido en la gubernatura por Manuel Bartlett Bautista y el Instituto Juárez empezó a vivir ciertos cambios.
EL IJ Y PELLICER: 1953-1958
En la dinámica de la relación construida entre poeta y miembros del IJ, el 28 de enero de 1953, a iniciativa de Pellicer, en el IJ se inician las conmemoraciones del “1er. Centenario de José Martí”. Durante este año, Pellicer publica varios trabajos en los órganos de difusión del IJ, en abril: Una estela maya del siglo VIII; en mayo: Dos palabras sobre la Venta; en octubre: Noche en el agua. En julio participó como jurado del concurso: La mejor apología de Hidalgo; y al interior del Instituto se reflexionó sobre la labor del poeta en América Latina y las influencias de Bolívar en su trabajo.
Por estas fechas el Instituto inicia una transición coyuntural en su historia, en su dirección no se consolida ningún proyecto concreto, con continuidad administrativa, por ello, entre 1952 y 1958 son directores cuatro diferentes personas. De 1953 a 1955, esta transición coincide con la administración del gobernador Manuel Bartlett Bautista. También, es parte de los conflictos que se dan en Tabasco entre el gobernador y varios sectores sociales, en los años de 1954 y 1955, que obligan al gobernador a renunciar a su cargo.
A partir de dicha transición, en el IJ se realizarán menos eventos culturales, Pellicer deja de colaborar de manera activa con la institución; pero no pierde la relación que tiene con los editores de la revista Juchimán y sigue comprometido con la administración del Museo de Antropología.
En ese proceso, en 1954, en el contexto de la celebración del 75 aniversario de la fundación del Instituto, declarado por el gobierno local: “El año del Instituto Juárez”. Pellicer compone su Poema al Instituto Juárez, que lee el primero de enero. Durante ese año, sigue colaborando con la revista Juchimán.
Al año siguiente, el 14 de febrero Pellicer dicta la conferencia: “Historia del pueblo griego”, en el aula Francisco J. Santamaría del IJ; en el evento participó el Dr. Daniel Gurría Urgell, que felicitó al poeta y discutió con él, sobre el tema.
Así, entre 1956 y 1957, Pellicer no se involucra en las actividades académicas y culturales de Instituto; aun así, los estudiantes siguen difundiendo su obra, en la prensa local y en el programa de radio del Instituto: “Juventud y Patria”, en el que de manera recurrente se leyó su obra.
Durante 1958, antes que el Instituto se transforme en Universidad, el Poeta de América inició una nueva relación con la comunidad del Instituto, en el contexto de la campaña electoral para gobernador realizada por Carlos Alberto Madrazo Becerra. En ese proceso, Pellicer participó en la edición de la revista “Universidad”, la impulsa y colabora en ella, junto con Antonio Ocampo, Manuel Casao, Alicia Delaval, Agenor González Valencia, Daniel Gurria, Jorge de la Cerda, Hildo Gómez Castillo, Manuel Antonio Romero, etc. La revista “Universidad” fue un foro para Pellicer; en ella publicó trabajos de análisis estéticos sobre la obra de Diego Rivera, Frida Kalo y otros pintores; publicó poemas y difundió las piezas arqueológicas de Tabasco.
En julio, en un magno evento, el Instituto Juárez le rindió homenaje a los tabasqueños que habían sobresalido en diversos ámbitos, a nivel local, nacional e internacional; entre ellos a: Francisco J. Santamaría, Andrés Iduarte, Rafael Domínguez, Regino Hernández Llergo, José María y Daniel Gurría Urgell, José Gorostiza, Rosendo Taracena, Esperanza Iris y, desde luego, a Carlos Pellicer.
Al fundarse la Universidad, el 20 de noviembre de 1958, la dinámica de la institución cambió radicalmente, en los nuevos procesos y realidades históricas que experimentan los universitarios, Pellicer va a seguir teniendo un lugar coyuntural, hasta el día de su muerte. Lo cual es motivo de otra indagación. Así, por lo expuesto y teniendo conciencia que Pellicer es el personaje histórico de Tabasco que más ha sido estudiado, me parece urgente que empecemos por apoyar los esfuerzos serios de investigación, que pretenden hacernos comprender la importancia histórica del “Poeta de América” aquí con nosotros, con Tabasco, de su relación con los abuelos y padres de los jóvenes que hoy quieren conocer al poeta, al pensador, al luchador social y humanista que fue Pellicer.
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