El PRI abandona a Granier MANUEL AJENJO
Por lo leído y escuchado, se deduce que por lo mucho que la sociedad mexicana sabe de las pillerías de Andrés Granier, el PRI no quiere saber nada de él y lo
abandonará a su suerte. Este abandono provocará otro: Granier abandonará el país o, mejor dicho, ya no regresará a él: anda en el extranjero, según expresó
en su última aparición pública vía telefónica con el noticiero radiofónico TeleReportaje el día que reconoció que estaba borracho cuando hizo alarde de su fi no
y abundante guardarropa y de su gran cantidad de zapatos. (Por cierto, cada vez que sale el tema de la cuantiosa colección de calzado del químico tabasqueño, me
acuerdo de una amiguita mía de hace muchos años que entre más malos pasos daba, mejores zapatos usaba).
Dale un madrazo a Granier
Fue el gran maratonista Roberto Madrazo Pintado el que dio el banderazo inicial para la persecución de Andrés Granier Melo. El expresidente nacional
del PRI agarró un atajo para llegar rápido a Villahermosa, donde tuvo un encuentro con reporteros de la localidad, ante los cuales declaró que el de Granier fue un
sexenio perdido para Tabasco. Exigió la expulsión de El Señor de los Zapatos del partido tricolor y aseguró que éste “no lo va a defender” –no por corrupto, sino por
boquifl ojo-. Conminó al químico a presentarse en la entidad y dar la cara por todo lo que se le acusa: “Será difícil explicar lo inexplicable” –sentenció de manera
enigmática el distinguido y amnésico personaje.
Ahora se da baños de pureza, pero Roberto Madrazo también tiene su historia: el único tabasqueño nacido en el Distrito Federal, fue Gobernador de la entidad
como resultado de unos comicios fraudulentos en los que la Procuraduría General de la República certifi có que se gastó en su campaña 241 millones de pesos -72
millones de dólares de 1994- cifra muy lejana a los 3 millones 718,000 pesos que el hoy inquisidor de frágil memoria reportó ante el Instituto Electoral de Tabasco.
Para atenuar el escándalo, Esteban Moctezuma, a la sazón Secretario de Gobernación de Ernesto Zedillo, le propuso que a cambio de renunciar a la gubernatura se le
daría la Secretaría de Educación Pública, Madrazo aceptó la catafi xia, pero sólo de dientes pa’fuera. Se pasó lo pactado por el puente del río Grijalva. Gobernó hasta
el 2000, hizo una pausa de junio a diciembre de 1999 para competir con Francisco Labastida por la candidatura del PRI a la Presidencia de la República, contienda
que perdió a pesar de la incuantifi cable cantidad de dinero -¿de dónde salió?- que gastó en una campaña publicitaria que hizo memorable la frase: “Dale un madrazo
al dedazo”.
Las horas contadas
El presidente nacional del PRI, César Camacho Quiroz, manifestó que Granier Melo “tiene las horas contadas en el PRI”. Uy, ¡qué mello!-, ha de haber dicho,
desde su escondite, el siniestro exgobernador-. En entrevista radiofónica concedida a Joaquín López-Dóriga, Camacho Quiroz aceptó que el tabasqueño es militante
de su partido, del que será expulsado. “No lo hemos hecho –afi rmó- pero quizá ocurra pronto, porque es alguien que no sólo le hace daño al PRI, que por supuesto se
lo provoca –¿qué quiso decir?-: le hace daño a la política, le hace daño al servicio público, le hace daño a los tabasqueños”.
La afi rmación del jerarca priísta es irrebatible pero genera un extenso cuestionamiento: ¿no le hacen daño al PRI, a la política, al servicio público y a los
mexicanos en general, la actitud coscorronera de Mario Marín, al servicio de un empresario y en contra de una periodista; la desaparición del equipo médico, valuado
en más de 118 millones de pesos, comprado por el gobierno de Oaxaca durante la administración de Ulises Ruiz y su reaparición en el Hospital Sedna del Distrito
Federal, propiedad de la esposa del exgobernador; los 12 millones de dólares que, según el operador fi nanciero de Los Zetas, Juan Carlos Hinojosa, detenido en Austin
Texas, aportó el cártel para la campaña de Fidel Herrera; el tren de vida de Humberto Moreira, que como Gobernador endeudó a Coahuila, y que en Barcelona,
España, renta un chalet de 3,500 euros -55,300 pesos mexicanos- mensuales, pagó 62,600 pesos de colegiatura por una maestría y pasea en una camioneta Volvo de
600,000 pesos; el dinero de la partida secreta que, según su antecesor, se robó Carlos Salinas; las tranzas de Arturo Montiel y un largo etcétera de 80 años de impunidad?
Tengo la impresión de que mi preguntota no tendrá ninguna respuesta. Siendo así, quedará la percepción que el exgobernador tabasqueño sólo es un borrachito
expiatorio.
A propósito de ¡hic!, leí que en la Casa Grijalba durante el mandato de Granier se consumía coñac de 62,000 pesos y vinos de hasta 69,000 pesos la botella.
Ahora entiendo por qué presumía tener mucha ropa y zapatos cuando andaba pasado de copas: para que su guardarropa estuviera acorde a su cava.
Oí por ahí
Entre el Parkinson y el Alzheimer, prefi ero el Parkinson porque es preferible derramar un poco de vino que olvidar dónde dejé la pinche botella.