Problema de la educación en México no es pedagógico sino político: Lara Lagunas
“El problema de la educación en México no es pedagógico sino político, es imposible que la educación marche bien si el país está mal, si la riqueza está mal distribuida…”,expuso el domingo reciente, el profesor y diputado federal por el PRD, Rodolfo Lara Lagunas. No podemos deslindar la educación de la política, planteó a profesores que cursan maestría y doctorado en el Centro Internacional de Posgrado Asociación Civil, durante la presentación de su libro “Al rescate de la escuela pública”. El evento con el que dieron inicio las actividades académicas de este periodo en el CIP, la doctora Leticia Romero ofreció una remembranza del profesor Lara Lagunas a quien calificó de destacado educador, sindicalista y luchador social nacido en el estado de Morelos. Los presentadores del libro fueron la maestra en Historia y catedrática de la UJAT, Trinidad Torres Vera y el profesor y escritor, Gamaliel Sánchez.
Este libro, dijo la catedrática, constituye un testimonio crudo, pero realista de la situación de la escuela pública, “convertida en un desastre por los gobiernos neoliberales y los poderes fácticos, entre los que destaca el sindicalismo charro representado por su líder Elba Esther Gordillo”. Mencionó que el autor del libro califica a la educación pública como “desastre educativo nacional”, y que esa situación se evidencia en los resultados en todos los niveles.
Las reformas, según Lara Lagunas, dijo, no han solucionado los grandes problemas que enfrenta la educación pública mexicana, sino por el contrario agudizó las inercias y desigualdades tanto regionales como sociales y cada vez atentan a la estabilidad, dignidad y los derechos laborales de los trabajadores. Lara Lagunas responsabiliza del desastre al objetivo de desprestigiar la educación pública para fortalecer la privada, conforme al ideario privatizador de la derecha mexicana, aliada con los sectores neoliberales del PRI. En el libro, afirmó la historiadora, el autor plantea la disyuntiva de, sí se puede rescatar la educación pública mexicana, pero también sugiere cómo hacerlo y menciona ocho puntos.
Formar lectores; reducir el tamaño de los grupos con un máximo de 25 alumnos; critica la tendencia de la política de educación neoliberal de aplicar exámenes estandarizados y de opción múltiple que desde 1993 se viene aplicando no solo a los alumnos de educación básica, sino también a los profesores anuales a través de Carrera Magisterial, Excale, Enlace y Pisa. Propone también una educación democrática a través de la impartición de conocimientos sobre los movimientos sociales históricos; educación de tiempo completo en las escuelas; la formación de conciencia histórica; fortalecer el liderazgo de los directores de las escuelas de educación básica y combatir el corporativismo sindical. Sin embargo, el autor, mencionó Trinidad Torres Vera, sostiene que es necesario, ante todo el cambio del modelo económico neoliberal, por considerar que la desigualdad educativa solo se acabará cuando se eliminen esas desigualdades y el Estado recupere su papel de instrumento social al servicio de los marginados. Por lo tanto, plantea que el Estado debe: garantizar a todos, desde la educación básica hasta la superior el acceso gratuito a la escuela; proporcionar alimento gratuito a los estudiantes pobres del país y proporcionar a todos los que estudian desde preescolar hasta superior, los medios necesarios que impidan la deserción.
Por último, al solicitar la palabra, el profesor Lara Lagunas convocó a los profesores y público general que ahí se encontraban –por cierto entre este el senador Arturo Núñez- hizo ver por qué la educación no debe separarse de la pedagogía. Entre otras situaciones mencionó que la política educativa, no la dicta el Presidente de México, Felipe Calderón en este periodo, sino el Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo, al que se suma el componente del sindicalismo corporativo que ha impuesto en la Secretaria de Educación, primero Carlos Jonguitud Barrios y ahora Elba Esther Gordillo.
Este libro, dijo la catedrática, constituye un testimonio crudo, pero realista de la situación de la escuela pública, “convertida en un desastre por los gobiernos neoliberales y los poderes fácticos, entre los que destaca el sindicalismo charro representado por su líder Elba Esther Gordillo”. Mencionó que el autor del libro califica a la educación pública como “desastre educativo nacional”, y que esa situación se evidencia en los resultados en todos los niveles.
Las reformas, según Lara Lagunas, dijo, no han solucionado los grandes problemas que enfrenta la educación pública mexicana, sino por el contrario agudizó las inercias y desigualdades tanto regionales como sociales y cada vez atentan a la estabilidad, dignidad y los derechos laborales de los trabajadores. Lara Lagunas responsabiliza del desastre al objetivo de desprestigiar la educación pública para fortalecer la privada, conforme al ideario privatizador de la derecha mexicana, aliada con los sectores neoliberales del PRI. En el libro, afirmó la historiadora, el autor plantea la disyuntiva de, sí se puede rescatar la educación pública mexicana, pero también sugiere cómo hacerlo y menciona ocho puntos.
Formar lectores; reducir el tamaño de los grupos con un máximo de 25 alumnos; critica la tendencia de la política de educación neoliberal de aplicar exámenes estandarizados y de opción múltiple que desde 1993 se viene aplicando no solo a los alumnos de educación básica, sino también a los profesores anuales a través de Carrera Magisterial, Excale, Enlace y Pisa. Propone también una educación democrática a través de la impartición de conocimientos sobre los movimientos sociales históricos; educación de tiempo completo en las escuelas; la formación de conciencia histórica; fortalecer el liderazgo de los directores de las escuelas de educación básica y combatir el corporativismo sindical. Sin embargo, el autor, mencionó Trinidad Torres Vera, sostiene que es necesario, ante todo el cambio del modelo económico neoliberal, por considerar que la desigualdad educativa solo se acabará cuando se eliminen esas desigualdades y el Estado recupere su papel de instrumento social al servicio de los marginados. Por lo tanto, plantea que el Estado debe: garantizar a todos, desde la educación básica hasta la superior el acceso gratuito a la escuela; proporcionar alimento gratuito a los estudiantes pobres del país y proporcionar a todos los que estudian desde preescolar hasta superior, los medios necesarios que impidan la deserción.
Por último, al solicitar la palabra, el profesor Lara Lagunas convocó a los profesores y público general que ahí se encontraban –por cierto entre este el senador Arturo Núñez- hizo ver por qué la educación no debe separarse de la pedagogía. Entre otras situaciones mencionó que la política educativa, no la dicta el Presidente de México, Felipe Calderón en este periodo, sino el Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo, al que se suma el componente del sindicalismo corporativo que ha impuesto en la Secretaria de Educación, primero Carlos Jonguitud Barrios y ahora Elba Esther Gordillo.