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La Verdad del Sureste

El proceso de Expropiación Petrolera y su impacto en Tabasco

A 73 años de expropiar a extranjeros la industria petrolera, hoy presenciamos su voraz regreso con ayuda de traidores nacionales


En días pasados se realizo la presentación del libro “Historia de la explotación petrolera en Tabasco: 1900-1960”, obra realizada por el doctor en historia Martín Ortiz Ortiz, catedrático investigador de la Universidad Juárez Autónoma de Tabasco.
    En este libro, el autor analiza el proceso productivo del petróleo, en sus etapas de exploración, perforación, extracción, procesamiento y consumo, así como sus unidades de desarrollo y su impacto social, económico, ecológico y cultural.
    El Doctor Ortiz analiza porqué el gobierno mexicano llego a la disposición legal y jurídica de expropiar los bienes y propiedades de las empresas extranjeras, socavando el poder incólume de los consorcios petroleros que se habían enseñoreado de las riquezas del subsuelo desde los inicios del fenómeno petrolero en el país.
    La explicación de la ejecución del Decreto Expropiatorio ofrece elementos suficientes para comprender la amplitud y complejidad del proceso de expropiación petrolera en el territorio nacional.
    Es así que el viernes 18 de marzo de 1938 a las 22:00 hrs el general Lázaro Cárdenas del Río, envestido con la autoridad, el apoyo y poder conferido por todos los mexicanos, y con la mirada puesta en un futuro promisorio, pronuncio el Decreto de Expropiación de todos los bienes muebles e inmuebles y propiedades de las empresas petroleras, con su debida indemnización.
    Algunas de estas compañías expropiadas fueron: La Standard Oil (hoy Exxon-Mobil); Compañía Mexicana de Petróleo El Águila (hoy Shell); Mexican Petroleum Company of California (ahora Chevron-Texaco); Penn Mex Fuel Oil Company (ahora Pennzoil-Shell); Richmond Petroleum Company of Mexico, (ahora Compañía Petrolera ARCO- British Petroleum BP).
    En el estado de Tabasco el acto protocolario de entrega-recepción de las oficinas, entre los representantes de la Compañía Mexicana de Petróleo El Águila, S.A. y representantes de las Secretarías de Economía Nacional y de Hacienda y Crédito Público, se dio a conocer hasta el mes de agosto de 1938.
    El día 11 se levantó “el inventario de los expedientes existentes en el archivo de Villahermosa”, sobre 124 predios de particulares rentados por El Águila en el municipio de Jalpa de Méndez, los cuales fueron ordenados por rancherías dando un total de 151.
    En el segundo levantamiento se mencionaron 215 terrenos ocupados, 21 bienes raíces y 393 contratos de arrendamiento de terrenos para explotación petrolera con propietarios de Macuspana. Otro asunto central que se ventiló inmediatamente después de la expropiación del petróleo fue nada menos que el problema de las indemnizaciones de los bienes y propiedades de las empresas extranjeras. Los norteamericanos reclamaban al gobierno mexicano el saldo de la deuda del ferrocarril, de las tierras nacionalizadas y de sus inversiones en el petróleo a través de su gobierno. Sin embargo la contraparte afirmó que el gobierno mexicano tenía el derecho de reclamar al gobierno norteamericano las deudas hacia los ciudadanos mexicanos, contraídas por sus empresas mediante la evasión del pago de regalías a los dueños de los terrenos petrolíferos rentadas a dichas compañías.
    El 22 de abril de 1938 la Secretaría de Economía Nacional acordó la fundación de la empresa nacional Petróleos Mexicanos (Pemex), que no ocurrió sino hasta el 7 de junio del mismo año; con la designación del ingeniero Vicente Cortés Herrera como primer director general y a 80 días de la creación del Consejo Administrativo del Petróleo. La estructura, organización y funcionamiento que se le asignó a dicho Consejo, fue la base para la fundación de la empresa estatal Pemex. En el documento de creación se estipuló que Pemex fuera un organismo de carácter público y descentralizado al que se le atribuía el manejo de la industria para encausar las actividades más convenientes a los intereses de la nación.  Por lo tanto debía efectuar todas las operaciones referentes a la exploración, perforación, explotación, refinación, almacenamiento, transporte y distribución de los productos.
    Una vez nacionalizados los bienes muebles e inmuebles de las empresas extranjeras, las Secretarías de Economía Nacional y de Hacienda y Crédito Público tomaron posesión de tales activos y los depositaron en manos del Consejo de Administración del Petróleo, y éste traspasó el nuevo patrimonio de la nación a la empresa estatal Petróleos Mexicanos. Entonces, las responsabilidades primarias de Pemex se centraron en la reorganización y reactivación de las actividades sustantivas de la industria petrolera. Es así que, desde el 19 de marzo de 1938, la empresa nacional tomó las riendas de todos los centros de trabajo, mismos que estaban en manos de extranjeros, colocando en su lugar a trabajadores sindicalistas que se habían formado como técnicos expertos en sus áreas de trabajo.
    La mayor parte de los contratos de ocupación superficial de terrenos privados celebrados en Tabasco por Pemex, se realizaron en los municipios de Macuspana, Jalpa de Méndez, Comalcalco, Paraíso, Cunduacán, Cárdenas y Huimanguillo.

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