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La Verdad del Sureste

LA PROTESTA PÚBLICA: UNA NECESIDAD, NO UNA NECEDAD


 

La sabiduría popular expresa a través de  dichos  verdades irrebatibles, transmitidas muchas veces de generación en generación, y la convivencia social del hombre las convierte en leyes jurídicas.  Un ejemplo de ello es aquel que dice: “Niño que no llora, no mama”. Así a  través de gritos incontenibles, el bebé protesta exigiendo su comida. Protestar es una de las manifestaciones más comunes de la vida humana,   desde que nacemos de alguna forma empezamos a  protestar porque  para comer hay que protestar si no simplemente nos morimos de hambre. La necesidad de protestar para la gente humilde es tanta que,  para que se plasmara en la constitución el artículo 9° donde se establece el derecho del pueblo a protestar y manifestarse en contra de los actos de la autoridad que le afecten, tuvo que llevar a cabo una revolución armada en 1910 contra un gobierno dictatorial, el cual se negaba a escuchar y atender las necesidades más elementales del pueblo mexicano. 
    Esto viene a cuento porque en los días que corren,  a muchos representantes populares que ocupan un cargo público por voto del pueblo y a funcionarios de todos los niveles de gobierno,  se les olvidan y hacen a un lado todos los derechos que la constitución nos otorga,  incluido el derecho a la manifestación y protesta pública y pacífica, cuando sus acciones u omisiones afectan el bienestar y los tan llevados y traídos derechos humanos del pueblo.   Se les hace muy fácil anular la razón que les asiste a quienes protestan, declarando a los medios, en el mejor de los casos,  los hacen por pura “necedad”, porque son “alborotadores”, “vividores”, “no tiene razón”;  en el peor se enfurecen,  acaban  por pedir   la cárcel y la picota  para quienes se atreven a tomar las calles.
    Por eso tanto cada vez que hay una protesta, antes de condenar a quienes la organizan y participan,  hay que averiguar las razones y los motivos  que los impulsan a caminar muchas veces con el sol a plomo sobre su rostro. En Campeche  por  ejemplo, 320 familias campesinas de las más humildes están esperando desde hace medio año, que la delegación federal de la SEDATU les cumpla con la entrega de los paquetes de materiales para el mejoramiento de la vivienda que ya fueron autorizadas desde el año pasado y mediante oficio de programación y convenio de ejecución de dichas acciones desde el pasado 6 de enero para ser entregadas, según la relación de beneficiarios, a cada una de esas familias campesinas en un plazo no mayor a 30 días, de vencerse este tiempo se tendrá que devolver el recurso ya que así lo señala la normatividad y el mismo convenio añade que la delegación –el delegado Juan José Vega García para ser más exacto—es el encargado de ejecutar todos estos procedimientos hasta que el beneficiario reciba el material.
    Pero resulta que el señor delegado no se ha dado el tiempo de hacer los trámites correspondientes para que el programa de vivienda rural se ejecute en beneficio de las familias, que son además de los campesinos que por su condición de pobreza requieren este tipo de beneficios, simplemente les dicen que son las autoridades de la Secretaría en México los que tienen que resolver. Sin embargo, es el mismo convenio el que indica que es el delegado el responsable de tales procedimientos.
    Por esta razón a las familias humildes no les queda más remedio que protestar y levantar la voz, porque en el México que nos ha tocado vivir no se toma en cuenta a los de abajo, sólo y eso a veces, protestando. Y fue así que los antorchistas de Campeche tuvieron que hacer uso de sus derechos constitucionales y salir a las calles, enfrentándose a las inclemencias del sol, al desgaste económico que representa el transportarse a la Ciudad capital del Estado, donde se encuentra la delegación y a las calumnias de algunos medios de comunicación que sin importarles la verdadera explicación y el origen de la protesta, solo lanzan lodo en forma de acusaciones  por haber generado el caos vehicular y por haber interrumpido la “tranquilidad social” que vive la ciudad (seguramente los funcionarios dentro de sus oficinas); lo tuvieron que hacer simplemente para exigir al delegado que cumpla con su obligación.
    Ya lo dijo el Presidente de la República, el Lic. Enrique Peña Nieto que se necesita mover a México y en todo caso, sacudir a los funcionarios que no han entendido esta directriz, de lo contrario todos los esfuerzos que hace el Gobierno Federal quedarán, como ha sucedido en la mayoría de los casos, en puras buenas intenciones y no habrá ningún resultado que materialice ese objetivo de “mover a México para que los mexicanos tengamos un nivel de vida digno de un ser humano, que incluya vivienda digna, educación de excelencia, salud y alimentación suficiente y nutritiva, entre otras condiciones como la cultura y el deporte que también se le tienen que asegurar a la población. Porque son parte esencial para el buen desarrollo de una sociedad productiva.
    Es por eso que resulta fundamental reflexionar que los 80 millones de pobres que tiene nuestro país solo podrán abandonar la condición de miseria si se organizan y luchan y protestan, cuando a sí se requiera, organizadamente dentro del marco político y legal que permite nuestra Constitución. El Presidente de la República dijo que “en el 2014 se requiere mover y cambiar a México para que crezcan cada vez más los beneficios en favor de las mayorías de mexicanos… para generar empleos y mejor pagados… El 2014 será un gran año para México (y los mexicanos)”. Y los antorchistas decimos que sólo si el pueblo trabajador se organiza y protesta, pues ya vimos que los funcionarios no están dispuestos. No hay de otra.   
Gustavo Tinoco Sánchez
Dirigente de los antorchistas en el Estado de Campeche 

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