¿Qué pasó con el Plan Maestro de Protección Civil?
¿Qué pasó con el Plan Maestro de Protección Civil? Que el gobernador Andrés Granier Melo presentó en la radio y en el cual colaboraron representantes del Plan de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), pregunta María del Carmen Bautista López, una de las mujeres que cursó el diplomado como parte de un grupo de la sociedad civil.
El Gobernador entonces presumía que Tabasco ya contaba con su plan para enfrentar las inundaciones y las contingencias.
¿Dónde quedó ese plan?, insiste, porque ya llegaron las inundaciones y no vemos en las autoridades acciones diferentes a las que han implementado en las inundaciones anteriores, con los mismos errores, dice la habitante de la ranchería Plátano y Cacao segunda sección e integrante de la Red Municipalista.
Mencionó que en el diplomado de “manejo de riesgo” que les impartió el PNUD, se nos dijo que como personas que habían recibido esta capacitación, debían hacer entender a las comunidades que no deberían utilizar las escuelas como albergue.
Hay que ver si, por lo menos, el gobierno está cumpliendo con esa parte.
También el PNUD recomienda que, en los casos de inundación, cuando los habitantes tienen que salir de sus viviendas, lo mejor es que las familias permanezcan juntas, incluso se aconseja que en lugar de llevarlas a un albergue, en las orillas de las carreteras se instalen albergues para ellas y que hasta ahí se les lleve la ayuda.
Esto no se está cumpliendo, afirmó, por ejemplo, mi comunidad colinda con Cumuapa y El Carmen, que pertenecen al municipio de Cunduacán, y ahí, y cuando pidieron ayuda, el presidente municipal fue a decirles que solo se las proporcionaría si se trasladaban a un albergue.
Además de que funcionarios como el alcalde de Cunduacán no están siguiendo las recomendaciones, bien sabemos que no hay propiamente albergues establecidos sino que los arman de último momento, en la Casa del Pueblo, por ejemplo, en donde muchas veces hay goteras, los baños no funcionan ni son suficientes, ni reúnen las condiciones necesarias para albergar a tantas familias.
Se suponía, dijo, que los funcionarios de todos los niveles, pero sobre todo los integrantes del comité, que están obligados a dar atención a estas emergencias, ya deberían estar, por lo menos sensibilizados, pero no es así, afirmó.
A lo mejor esos funcionarios puedan decir que ya tiene experiencia en la atención a damnificados por inundación, pero si la tienen, muchas de ellas son malas y las siguen replicando, comentó.
Bautista López, en base a experiencias anteriores como albergada, asegura que en los albergues se atropellan los derechos humanos de todos los afectados, pero sobre todo de las mujeres.
No hay privacidad, se da el caso que niños o niñas son violados o abusados sexualmente y muchas adolescentes quedan embarazadas por hombres que llegan a prestar la ayuda, entre ellos los militares que las enamoran y luego se van, por lo que al final se convierten en madres solteras.
Familias con diferentes costumbres deben convivir en un albergue, en donde algunos hombres faltan el respeto a las mujeres o llegan alcoholizados, golpean a sus mujeres delante de los demás y de todos los niños que están ahí, los niños pasan por todo, comentó.
Es muy difícil vivir así, sobre todo cuando son muchos meses los que se pasan ahí.
Mencionó María del Carmen que en un albergue, las mujeres son las primeras que se organizan sobre todo para proveer la comida, debido al papel que se les asignado y porque para ellas es mejor mantenerse ocupadas, aparte ven por sus hijos y a veces cuidan a sus animales cuando se les permite llevarlos.
Por su parte Loida López López, presidenta de Mujeres Productivas y Asociadas de Cunduacán, dijo que en las comunidades de ese municipio, las mujeres la pasan muy mal, hay comunidades que nunca se iban al agua y por eso se confiaron y ahora dentro de sus casas hay más de un metro de agua.
Les causa mucho estrés el no disponer de lo necesario para proveer de comida y ropa a sus familias, porque con techo o sin techo, ellas tienen que procurarlos. En algunas de las comunidades de Cunduacán que están inundadas, no hay ni un camellón, para resguardarse ahí, en una de ellas pidieron ayuda para 80 familias y solo les llevaron 14 despensas, con bolsas de arroz y frijol sin pensar que no hay donde cocinarlos.
El presidente municipal de Cunduacán pidió a través de los medios de comunicación que declararan al municipio zona de desastre, y ya lo hicieron pero la ayuda no fluye a las comunidades. Acudimos al DIF municipal y ahí nos dijeron que si querían ayuda, debían instalar albergues en la ciudad, que solo de esa manera la iban a proporcionar.
Nadie quiere ir a un albergue prefieren buscar ayuda por otro lado, con familiares o amigos.
Pero en estas situaciones las que más sufren son las mujeres, dijo Loida López, porque llueva o truene, estén o no inundadas, tiene que ver como hace comida y proveen de ropa limpia a sus esposos, por que él debe cumplir con el trabajo y las empresas son muy exigentes.
Ellas son las que sufren todas las presiones, físicas y emocionales, incluyendo cuidarse de las serpientes que se convierten en un peligro porque ellas también buscan salir del agua en resguardarse en lugares secos.
El Gobernador entonces presumía que Tabasco ya contaba con su plan para enfrentar las inundaciones y las contingencias.
¿Dónde quedó ese plan?, insiste, porque ya llegaron las inundaciones y no vemos en las autoridades acciones diferentes a las que han implementado en las inundaciones anteriores, con los mismos errores, dice la habitante de la ranchería Plátano y Cacao segunda sección e integrante de la Red Municipalista.
Mencionó que en el diplomado de “manejo de riesgo” que les impartió el PNUD, se nos dijo que como personas que habían recibido esta capacitación, debían hacer entender a las comunidades que no deberían utilizar las escuelas como albergue.
Hay que ver si, por lo menos, el gobierno está cumpliendo con esa parte.
También el PNUD recomienda que, en los casos de inundación, cuando los habitantes tienen que salir de sus viviendas, lo mejor es que las familias permanezcan juntas, incluso se aconseja que en lugar de llevarlas a un albergue, en las orillas de las carreteras se instalen albergues para ellas y que hasta ahí se les lleve la ayuda.
Esto no se está cumpliendo, afirmó, por ejemplo, mi comunidad colinda con Cumuapa y El Carmen, que pertenecen al municipio de Cunduacán, y ahí, y cuando pidieron ayuda, el presidente municipal fue a decirles que solo se las proporcionaría si se trasladaban a un albergue.
Además de que funcionarios como el alcalde de Cunduacán no están siguiendo las recomendaciones, bien sabemos que no hay propiamente albergues establecidos sino que los arman de último momento, en la Casa del Pueblo, por ejemplo, en donde muchas veces hay goteras, los baños no funcionan ni son suficientes, ni reúnen las condiciones necesarias para albergar a tantas familias.
Se suponía, dijo, que los funcionarios de todos los niveles, pero sobre todo los integrantes del comité, que están obligados a dar atención a estas emergencias, ya deberían estar, por lo menos sensibilizados, pero no es así, afirmó.
A lo mejor esos funcionarios puedan decir que ya tiene experiencia en la atención a damnificados por inundación, pero si la tienen, muchas de ellas son malas y las siguen replicando, comentó.
Bautista López, en base a experiencias anteriores como albergada, asegura que en los albergues se atropellan los derechos humanos de todos los afectados, pero sobre todo de las mujeres.
No hay privacidad, se da el caso que niños o niñas son violados o abusados sexualmente y muchas adolescentes quedan embarazadas por hombres que llegan a prestar la ayuda, entre ellos los militares que las enamoran y luego se van, por lo que al final se convierten en madres solteras.
Familias con diferentes costumbres deben convivir en un albergue, en donde algunos hombres faltan el respeto a las mujeres o llegan alcoholizados, golpean a sus mujeres delante de los demás y de todos los niños que están ahí, los niños pasan por todo, comentó.
Es muy difícil vivir así, sobre todo cuando son muchos meses los que se pasan ahí.
Mencionó María del Carmen que en un albergue, las mujeres son las primeras que se organizan sobre todo para proveer la comida, debido al papel que se les asignado y porque para ellas es mejor mantenerse ocupadas, aparte ven por sus hijos y a veces cuidan a sus animales cuando se les permite llevarlos.
Por su parte Loida López López, presidenta de Mujeres Productivas y Asociadas de Cunduacán, dijo que en las comunidades de ese municipio, las mujeres la pasan muy mal, hay comunidades que nunca se iban al agua y por eso se confiaron y ahora dentro de sus casas hay más de un metro de agua.
Les causa mucho estrés el no disponer de lo necesario para proveer de comida y ropa a sus familias, porque con techo o sin techo, ellas tienen que procurarlos. En algunas de las comunidades de Cunduacán que están inundadas, no hay ni un camellón, para resguardarse ahí, en una de ellas pidieron ayuda para 80 familias y solo les llevaron 14 despensas, con bolsas de arroz y frijol sin pensar que no hay donde cocinarlos.
El presidente municipal de Cunduacán pidió a través de los medios de comunicación que declararan al municipio zona de desastre, y ya lo hicieron pero la ayuda no fluye a las comunidades. Acudimos al DIF municipal y ahí nos dijeron que si querían ayuda, debían instalar albergues en la ciudad, que solo de esa manera la iban a proporcionar.
Nadie quiere ir a un albergue prefieren buscar ayuda por otro lado, con familiares o amigos.
Pero en estas situaciones las que más sufren son las mujeres, dijo Loida López, porque llueva o truene, estén o no inundadas, tiene que ver como hace comida y proveen de ropa limpia a sus esposos, por que él debe cumplir con el trabajo y las empresas son muy exigentes.
Ellas son las que sufren todas las presiones, físicas y emocionales, incluyendo cuidarse de las serpientes que se convierten en un peligro porque ellas también buscan salir del agua en resguardarse en lugares secos.