Realizan petroleras fracking en Tabasco
La población que habita cerca de los pozos tiene 66 por ciento de probabilidad de padecer cáncer
Ciudad de México, 10 de julio.- El “boom” del fracking en México puede estar más cerca de lo que se piensa. Numerosos pozos son perforados ya en México, dice hoy un análisis del portal estadounidense especializado en energía OilPrice y firmado por Michael McDonald, doctor en finanzas.
De hecho, de acuerdo con la información dada a conocer, Coahuila, Nuevo León, Puebla, Tabasco, Tamaulipas y Veracruz ya están desarrollando fracking. Los estados que más pozos tienen ya en funcionamiento son Veracruz, con 349, y Puebla, 233. Le sigue Nuevo León con 182 y luego el resto.
Como era de esperarse, dice OilPrice, dado el estado de los precios del petróleo y los recursos que México tiene a su disposición, hasta el momento el fracking aparece concentrado en el gas natural, en lugar del crudo.
De acuerdo con datos de la organización no gubernamental Cartocrítica, el fracking se está expandiendo en silencio en México, de forma no regulada y envuelto en la opacidad.
La organización asegura que al menos 924 pozos han sido perforados en seis de los 32 estados del país, incluyendo 349 de ellos en Veracruz.
Pero en 2010, el estudio “Proyecto Petróleo Terciario del Golfo. Recomendaciones y primera revisión”, realizado por la Secretaría de Energía (SENER) y la Comisión Nacional de Hidrocarburos situaron el número de pozos perforados mediante la técnica de fracking en mil 323 tan sólo en Veracruz y el estado de Puebla.
En el estado nororiental de Tamaulipas se han perforado 100 pozos, de acuerdo con Ruth Roux, director del Centro de Investigaciones Sociales de la Universidad Autónoma de Tamaulipas (UAT). Además, se encontró que los agricultores que han cedidos terrenos para fracking, no sabían nada acerca de la técnica o de sus efectos.
Cada pozo requiere de nueve a 29 millones de litros de agua. Y el fracking utiliza 750 sustancias químicas diferentes, algunos de los cuales son perjudiciales para la salud y el medio ambiente, de acuerdo con las organizaciones ambientales y académicos en los Estados Unidos.
Por el año 2026, según las proyecciones de Pemex, el país estará produciendo 11 mil millones de pies cúbicos de gas, el 45 por ciento de los cuales provienen de los depósitos no convencionales. Pemex ha identificado cinco cuencas ricas en gas shale en 11 estados. El problema es que la mayoría de la población desconoce el tema, no sabe lo que es el fracking y existe poca preocupación por el tema porque todavía no es visible, debido a que falta mucha información al respecto.
IMPACTOS SOCIOAMBIENTALES
La fracturación de un solo pozo requiere entre 9 y 29 millones de litros de agua. El ritmo de explotación anual de 9 mil nuevos pozos en Estados Unidos que se pretende exportar a México supondría un volumen de agua equivalente al necesario para cubrir el consumo doméstico (100lts/pers/día) de entre 1.8 y 7.2 millones de personas en un año. Ello acarreará la disminución de la cantidad de agua disponible, lo que pondría en peligro los ecosistemas y la realización del derecho humano al agua y a la alimentación en estados como Coahuila, Nuevo León y Tamaulipas, regiones donde esta actividad ya se está realizando, la disponibilidad de agua es limitada al tratarse de regiones con alto estrés hídrico (donde la demanda es mayor a la disponibilidad).
En Estados Unidos existen más de 1,000 casos documentados de contaminación de fuentes de agua relacionados con el uso de la fracturación hidráulica. Se han identificado 750 tipos diferentes de productos químicos en los fluidos de fracturación analizados, entre ellos sustancias de gran toxicidad como el metanol, benceno, tolueno, etilbenceno y xileno.
Además, el agua de desecho conocida como agua de retorno no sólo contiene los químicos y la arena que originalmente se introdujeron, sino también metales pesados, hidrocarburos e incluso materiales radioactivos, como el radón, que se encuentran en el subsuelo.
A la fecha, no existe tratamiento efectivo para la misma, dejando el agua inutilizable para otros usos y fuera del ciclo hidrológico. Para su manejo se busca aislarla e inyectarla en pozos letrina, pero no es una solución ya que se ha comprobado que estos pozos filtran y se han contaminado acuíferos enteros (ejemplo: California, Estados Unidos).
Los expertos señalan que al menos 25 por ciento de las sustancias utilizadas en las distintas mezclas de perforación pueden causar cáncer y mutaciones, 37 por ciento afectar al sistema endocrino, 40 por ciento provocar alergias y 50 por ciento dañar el sistema nervioso. Los pozos de agua potable que abastecen a la población situados en cercanías de las zonas donde se aplica la fracturación hidráulica tienen altos niveles de metano y sustancias cancerígenas y neurotóxicas.
Por otro lado, la población que habita cerca de los pozos tiene 66 por ciento de probabilidad de padecer cáncer asociado a la contaminación atmosférica. Igualmente, la toxicidad y los riesgos de accidentes asociados a esta actividad repercute en la salud y la vida de las y los trabajadores de la industria.
El 90 por ciento de las emisiones en el proceso de obtención del gas es metano (CH4), aunque también se emite dióxido de azufre (SO2), óxido de nitrógeno (NO) y compuestos orgánicos volátiles. Aunque la quema del gas natural emite menos dióxido de carbono (CO2) que otros hidrocarburos, el proceso completo de su explotación contribuye en mayor medida a la aceleración del cambio climático debido a las fugas de metano producidas durante su extracción.
Estas emisiones pueden alcanzar 8 por ciento de la producción total de un pozo, es decir, 30 por ciento más que en los proyectos de gas convencionales. El metano es un gas de efecto invernadero con un potencial de calentamiento 25 veces superior al CO2 en el corto plazo, por lo que en 20 años el impacto de la extracción de gas de lutitas sobre el cambio climático puede superar en 20 por ciento el del carbón.
Debido al deterioro ambiental que provoca, la explotación del gas de lutitas es incompatible con otras actividades económicas como la ganadería, la agricultura y el turismo. A ello se suma el deterioro de la infraestructura carretera por el impacto de los 250 viajes diarios por pozo de camiones de gran tonelaje, así como la proliferación de sismos que se ha vinculado al efecto que tienen los pozos letrina en las placas tectónicas. Todo ello afecta calidad de vida, salud y tranquilidad de las poblaciones.