RECONOCIMIENTO A PERIODISTA DE LA VERDAD
El gobierno de la alternancia rinde homenaje a Cecilia Vargas Simón, Trinidad Torres Vera y Esperanza Pérez Tosca nOjalá sea también un compromiso para atender la grave situación de las mujeres, dice nuestra compañera de trabajo
Con más de 35 años de labor periodística, nuestra compañera Cecilia Vargas Simón, recibirá este viernes de manos del gobernador Arturo Núñez Jiménez, la presea Árbol de la Vida, con motivo del Día Internacional de la Mujer. También serán distinguidas con este reconocimiento que se entrega por primera vez, la historiadora Trinidad Torres Vera y la bordadora Esperanza Pérez Tosca.
En La Verdad del Sureste –dice Cecilia- “han transcurrido 16 años de mi vida, donde ya formo parte del inventario a punto de ser desechado por viejo”, bromea.
En el diario de la sociedad civil, esta periodista ha tenido oportunidad de darle seguimiento a diversos movimientos vinculados a la lucha democrática, por los derechos humanos y la perspectiva de género. Recibió entre otras preseas tres entregadas por los gobiernos municipales del PRD en Cunduacán, Macuspana y Jalapa, así como más de diez de las organizaciones civiles y gremiales Staiujat, Tudisex, Santo Tomás, Cimac.
Recuerda: “Hay una carta maravillosa. Fue el primer reconocimiento de campesinos de Vernet Segunda apresados por la BOM (Base Operativa Mixta) y aterrorizada la comunidad. Ellos habían bloqueado la carretera por la destrucción de Pemex y la represión llegó a tal punto que no solo se llevaron a diez campesinos de la comunidad sino que mandaron a policías con perros a meterse en la casas para buscar drogas y armas. Los niños no querían ir a la escuela por miedo. Ahí estuvimos registrando todo eso. Duraron seis meses en la cárcel. Ellos agradecieron la ayuda que les di en La Verdad”.
UNA VOCACIÓN, UN COMPROMISO
Nos cuenta que comenzó en el periodismo cuando aún estudiaba en la UNAM, pero abandonó la carrera: “Me metí de lleno a reportera. Se dio una oportunidad de entrar al periódico El Día, de la Ciudad de México. Era una oportunidad de oro. Quería estar ahí. Su sección nacional era muy oficialista, el director era un político priísta que venía de la izquierda, pero su página internacional era de lo mejor. Eran los tiempos de los golpes de estado y de las dictaduras en América del Sur. El Día reflejaba lo que estaba pasando en Argentina, Chile, Paraguay Uruguay.
“Las conexiones del director del periódico con países socialistas hizo que muchos de esos refugiados encontraran cobijo en las páginas de El Día. Me acuerdo de Daniel Waksman y Gregorio Selser; todavía me sorprende ver a Juan María Alponte en televisión. Eran personas valiosísimas. Para mí era una extraordinaria enseñanza escucharlos platicar en el periódico”.
El Día que dirigía Enrique Ramírez “fue el primer periódico que tuvo la mayor cantidad de reporteras y muy buenas. Cuando me preguntaron dónde quería estar pedí cubrir las colonias. Era la oportunidad de conocer la ciudad y los problemas de la gente. Me correspondió cubrir Álvaro Obregón y la Magdalena Contreras. En la Obregón había una pobreza terrible. Ahí el 70 por ciento del terreno eran minas; cuando había lluvias se derrumbaban las casas. Recorrí bajando y subiendo barrancas.”
Cecilia reúne poco a poco sus recuerdos. Detalla: “En El Día conocí a Víctor Sámano quien mucho tiempo después fue en Tabasco director de La Verdad. Estuve en Radio Educación en el Distrito Federal. Cubrí el sector educativo. Cuando me vine a Villahermosa trabajé como locutora, cosa que no había hecho. Estuve con Roberto Montes de Oca en el programa Usted qué opina. El salario era muy poco. Ví una convocatoria de que el gobierno de Tabasco necesitaba analistas, redactores, gente de comunicación y me contrataron. Estuve cuatro años medio perdidos, aunque colaboraba clandestinamente en el noticiario de Radio Tabasco, pues al ver la efervescencia del movimiento de Cuauhtémoc Cárdenas no me podía mantener al margen. En el 88 me fui a trabajar a Canal Siete otra vez gracias a la intervención de Sámano”.
La perspectiva de género ha marcado la actividad de Cecilia desde que, nos dice, trabajó como obrera en la capital del país. Ella viene de una familia humilde, de escasos recursos. En la UNAM aprendió sus primeras lecciones feministas. Pertenece a la Red Nacional de Periodistas. “Mis compañeras me dicen que soy una soñadora, que sigo pensando como si estuviera en la universidad. Me quedé en los años setenta. Pero es la injusticia y lo que ves te indigna”.
Retoma la plática: “Cuando salí de Corat quise regresar al periodismo impreso pero los diarios estaban para llorar, uniformados con los boletines. Quise hacer un intento y primero recurrí al Avance. Estaba de director el actual rector de la Olmeca, Lácides García. Pedí trabajo y quedé en regresar mientras resolvía lo del salario; una persona con la que había trabajado en la dirección de gobierno, Carlos Manuel Perezpreiego estaba en el Presente, hablé con él y quedé contratada en la redacción”.
“Para mi buena suerte se inicia un nuevo proyecto periodístico más abierto en Presente. Mi entusiasmo fue mayor cuando llaman a Víctor Sámano para llevar adelante ese trabajo. Se logra conjuntar un buen equipo. Estuvo Julio Pretelín, Lucero del Alba, Pablo del Ángel, varios compañeros con los que tuvimos tres años maravillosos de mucha lucha adentro y afuera. Recuerdo que Sámano nos decía: no se preocupen, con nuestro trabajo vamos a vencer, vamos a hacer cambiar las cosas. Me atrevo a asegurar que entre el 92 y el 96 está en Presente la historia social y quizá más. Tuvimos que dejar el periódico por cuestiones políticas y yo sé que en aquel momento cuando quedamos sin empleo, Andrés Manuel López Obrador dijo: a Víctor Sámano y a Cecilia Vargas rescátenlos para la Verdad del Sureste”.
Fue así como Cecilia llegó a La Verdad del Sureste. “Nosotros –dice- dispuestos a sacrificar ahí vamos. Se nos unió Julio Pretelín. En La Verdad me encontré a compañeros valiosos. Yo ya cubría desde Presente la fuente del PRD y seguimos trabajando en los movimientos sociales. A López Obrador lo íbamos siguiendo, lo alcanzamos en varios éxodos. Me quedé cuando cambió la dirección del diario y desde ahí dimos cuenta de todo el proceso democrático. Aquí sigo con Carlos Pérez Mendoza, actual director”.
Me parece –comenta Cecilia aún débil por su reciente hospitalización- “que las hemerotecas no han tenido el cuidado de coleccionar los números de La Verdad. Sería la pérdida de la memoria social y política del estado. Porque además no hay archivos, no se tenían los adelantos tecnológicos de ahora”.
LA VISIÓN DE GÉNERO
La periodista ya estaba en Tabasco cuando Sara Lovera fundó el Centro de Información de la Mujer AC (CIMAC). “Una organización civil que nos empieza a dar capacitación sobre los derechos humanos de las mujeres, salud reproductiva, problemas laborales, eso fomentó más y me dio armas para tratar los temas de las mujeres. Me permitió ver más a fondo después la misma Sara y CIMAC fundan la red nacional de Periodistas, después unas redecitas: con Norteamérica, con Centroamérica, con el Caribe, con Latinoamérica . Por último se integra una red nacional de periodistas con visión de género, hay de España, de Italia, de toda Latinoamérica. Una red nacional”.
Respecto al reconocimiento que recibirá este viernes reflexiona: “Lo agradezco. Desearía que ese acto fuera también un compromiso frente a los problemas que padecemos las mujeres. Que cumplan con las instituciones que costaron mucho trabajo que fueron realidad por la lucha de organizaciones civiles y de algunas diputadas. El Instituto Estatal de la Mujer costó mucho que se pusiera en marcha en el gobierno de Manuel Andrade. Se convirtió en un elefante blanco; las mujeres nos sentimos defraudadas y sigue la violencia. Espero que con un gobierno que se ostenta como del cambio también penetre en las instituciones para las mujeres porque somos la mayoría de la población y estamos en peor situación que los demás”.
En los municipios hay muchos rezagos. “Sufrieron recortes. Nunca se les asignó recursos a la atención a las mujeres. Dependen de la voluntad de los presidentes municipales y si tienen una perspectiva machista es imposible. Solo con Francisco Burelo en Cunduacán fue creo que es el mejor alcalde en este asunto, la atención a las mujeres era integral psicológica jurídica y organizativa para proyectos productivos. Con esto ganaron un premio nacional y lo destinaron a comprar una camioneta para el servicio de la coordinación y terminó siendo de uso familiar para el siguiente presidente municipal”.
Tras lamentarse que en general las mujeres periodistas “no somos capaces de vernos a nosotras mismas, no hay interés por el maltrato laboral, de salud, en el hogar”, concluye: “No hubiera sido posible para mí un reconocimiento oficial sin alternancia en el gobierno, porque mis escritos han molestado a quienes tuvieron el poder. Agradezco a las instituciones, al gobierno que encabeza Arturo Núñez, al IEM, a la UJAT, al comité de la Unesco donde está el poeta Ramón Bolívar, a la Secretaría de Educación con el maestro Lara. Es un honor que hayan pensado en mi para compartir junto a otras maravillosas mujeres como Trinidad Torres Vera que tiene escritos sobre mujeres, incluso hay un libro que se denomina Las mujeres en el garridismo, muy interesante y Esperanza, una bordadora que ha puesto en alto el estado. Me siento orgullosa de estar al lado de ellas dos y que un reconocimiento que da un gobierno que fue electo por el pueblo nos los otorgue creo que si me lo hubieran anteriores gobiernos no hubiese acudido, me hubiera dado vergüenza”.