Se recurre al “amor de pareja” para discriminar a las indígenas
Deben contar con permiso del varón para usar anticonceptivos
MÉXICO, DF, 14 FEB 12 (CIMAC).- Las relaciones “amorosas” en las que las mujeres están en desigualdad frente a los hombres, devienen en pérdida de libertad para que ellas decidan sobre sus vidas, incluso cuando se trata del cuidado de su salud sexual y reproductiva. La desigualdad en la pareja perjudica particularmente a las mujeres más desfavorecidas, como las indígenas y rurales, quienes todavía requieren la autorización de sus cónyuges para recibir atención ginecológica, o utilizar algún método anticonceptivo, señala Leticia Cuevas, activista especializada en derechos sexuales y reproductivos. Cuevas, quien coordinó el estudio “Experiencia de fiscalización de acceso, abasto y uso de métodos anticonceptivos.
Análisis desde la sociedad civil 2007- 2010”, refiere que “el amor” como mandato cultural de dominio sobre las mujeres en las relaciones de pareja, se refleja también en las instituciones, ya que el personal de salud pide a las usuarias de los servicios que vayan acompañadas de sus cónyuges, para brindarles un método anticonceptivo. En el contexto del Día del Amor y la Amistad, que se celebra cada 14 de febrero, la antropóloga feminista Marcela Lagarde recuerda en su libro “Para mis socias de la vida”, que “mujeres y hombres aman, y lo hacen de maneras diferentes, con la creencia en la universalidad del amor y en que el amor es para unas y otras la vía privilegiada a la felicidad.
“Sin embargo, el amor encierra recovecos de dominio que generan desigualdad, lazos de dependencia y propiedad, así como privilegios e inequidad que generan frustración, sufrimiento e incluso daño”, escribe la especialista. Lagarde señala que en obediencia al mandato cultural, cuando las mujeres aman colocan a la persona amada por encima de todo, perdiendo su individualidad y libertad en la toma de decisiones que afectan su vida. Por ejemplo en su salud sexual y reproductiva.
SITUACIÓN DE DOMINIO Con base en su labor como coordinadora del estudio de fiscalización de acceso, abasto y uso de métodos anticonceptivos en ocho estados de país, Leticia Cuevas señala que entre las barreras que afrontan las mujeres para utilizar métodos de control natal y de prevención de infecciones de transmisión sexual (ITS), están los aspectos culturales relacionados con el dominio de los hombres en una relación de pareja. Así, la utilización de anticonceptivos sigue dependiendo de si su cónyuge les permite usarlos o incluso acudir al médico para recibir atención ginecológica. La activista abunda que a los obstáculos culturales se suma la falta de personal capacitado y sensibilizado, así como de infraestructura e insumos para que las indígenas y mujeres rurales tengan acceso a información comprensible sobre su salud sexual y reproductiva, y también a una amplia gama de métodos de control natal.
Las deficiencias se traducen en que el uso de anticonceptivos sea sólo de 58 por ciento, mientras que el promedio nacional es de 73.5 por ciento. Además, su necesidad insatisfecha de anticonceptivos (NIA) es de 21.5 por ciento, la segunda más alta en el país después de las adolescentes.
Análisis desde la sociedad civil 2007- 2010”, refiere que “el amor” como mandato cultural de dominio sobre las mujeres en las relaciones de pareja, se refleja también en las instituciones, ya que el personal de salud pide a las usuarias de los servicios que vayan acompañadas de sus cónyuges, para brindarles un método anticonceptivo. En el contexto del Día del Amor y la Amistad, que se celebra cada 14 de febrero, la antropóloga feminista Marcela Lagarde recuerda en su libro “Para mis socias de la vida”, que “mujeres y hombres aman, y lo hacen de maneras diferentes, con la creencia en la universalidad del amor y en que el amor es para unas y otras la vía privilegiada a la felicidad.
“Sin embargo, el amor encierra recovecos de dominio que generan desigualdad, lazos de dependencia y propiedad, así como privilegios e inequidad que generan frustración, sufrimiento e incluso daño”, escribe la especialista. Lagarde señala que en obediencia al mandato cultural, cuando las mujeres aman colocan a la persona amada por encima de todo, perdiendo su individualidad y libertad en la toma de decisiones que afectan su vida. Por ejemplo en su salud sexual y reproductiva.
SITUACIÓN DE DOMINIO Con base en su labor como coordinadora del estudio de fiscalización de acceso, abasto y uso de métodos anticonceptivos en ocho estados de país, Leticia Cuevas señala que entre las barreras que afrontan las mujeres para utilizar métodos de control natal y de prevención de infecciones de transmisión sexual (ITS), están los aspectos culturales relacionados con el dominio de los hombres en una relación de pareja. Así, la utilización de anticonceptivos sigue dependiendo de si su cónyuge les permite usarlos o incluso acudir al médico para recibir atención ginecológica. La activista abunda que a los obstáculos culturales se suma la falta de personal capacitado y sensibilizado, así como de infraestructura e insumos para que las indígenas y mujeres rurales tengan acceso a información comprensible sobre su salud sexual y reproductiva, y también a una amplia gama de métodos de control natal.
Las deficiencias se traducen en que el uso de anticonceptivos sea sólo de 58 por ciento, mientras que el promedio nacional es de 73.5 por ciento. Además, su necesidad insatisfecha de anticonceptivos (NIA) es de 21.5 por ciento, la segunda más alta en el país después de las adolescentes.