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  • Jueves 05 de Marzo de 2026

Rellenan laguna para construir

A pesar de las constantes inundaciones en Tabasco, autoridades estatales permiten edificaciones irregulares, acusa la Conagua. Ambientalistas piden frenar la situación

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La Verdad del Sureste


A la par de los esfuerzos emprendidos  por la organización ecologista Santo  Tomás para acceder a los documentos  que justifiquen por qué se  rellenó una zona protegida, en Tabasco  crecen las acusaciones entre el gobierno  y la Comisión Nacional del Agua  por asumir su responsabilidad en la  autorización de construcciones en zonas  que antes regulaban avenidas de  este líquido.  La Conagua reclamó al gobierno  de Tabasco que autorice  fraccionamientos horizontales, cuando  el acuerdo para proteger a la entidad  era que esto ya no ocurriría, pero  el gobernador Andrés Granier, asegura  que la dependencia federal ha sido  partícipe de ello.  “Es barato construir ahí, pero  con consecuencias graves porque se  les ejerce presión a cuerpos de agua  para que se alojen en otros sitios.  Luego esas aguas afectarán en otra  parte, las recibirá un río sin duda”, alerta  Hugo Ireta Guzmán, director de enlace  institucional de Santo Tomás, organización  que tiene un trabajo de casi  dos décadas en la entidad.  “Están arrasando con este tipo  de terrenos, la ciudad debe crecer, pero  con infraestructura que resuelva el  tema ambiental, lo que no pasa en  zonas pobres”, opina el urbanista Jorge  Jesús Herrera.
En mayo de 2010, Grupo Carso  y Arco pusieron la primera piedra para  la construcción de la plaza Altabrisa (1  mil 200 millones de inversión) en un  zona de 18 hectáreas junto a la laguna  La Aduana, mientras que el grupo  Soluciones Productivas anunció el desarrollo  residencial Centrópolis, en 30  hectáreas (3 mil millones de pesos invertidos).  Los complejos, dirigidos a un  sector de altos ingresos y denominados  por sus creadores como el mayor  proyecto inmobiliario del sureste, contaron  con la autorización del ayuntamiento  de Centro y el gobierno  tabasqueño.  Ubicados al sur de Villahermosa  sobre el periférico, se asientan en un  terreno bajo que regulaba las aguas  de la laguna La Aduana y la crecida de  los ríos durante la época de lluvias,  sostiene Santo Tomás, cuyos integrantes  cuestionan la autorización para  construir en ese sitio 200 establecimientos  y 625 residencias.  Incluso, han obtenido a cuenta  gotas durante un año copias de los  permisos de construcción otorgados  por el ayuntamiento de Centro y el  gobierno del estado “porque las autoridades  incurrieron en responsabilidades  administrativas al autorizar proyectos  en un terreno que está declarado  como zona protegida”, según  Hugo Ireta.  “Hay una alteración del flujo del  agua y relleno de la laguna en un zona  de conservación, que está contemplada  así por el Programa de Ordenamiento  Ecológico de Tabasco, que  prohíbe cualquier tipo de infraestructura  en esa laguna”, afirma.
El ambientalista critica que  Conagua se haya desentendido de su  responsabilidad con La Aduana afirmando  que está aislada de cualquier  río. Y que las autoridades locales no  quisieran aplicar la Ley de Ordenamiento  Territorial.  De acuerdo con documentos en  poder de MILENIO, a los  desarrolladores de Centrópolis se les  inició en octubre de 2009 un proceso  administrativo por rellenar cerca de la  laguna, pero el 13 de agosto de 2010  la secretaria de Medio Ambiente de  Tabasco, Silvia Whizar Lugo, firmó la  autorización después de recibir el manifiesto  de impacto ambiental por parte  de la empresa.  Whizar, ahora funcionaria y ex  fundadora de la asociación ecologista  Santo Tomás que ahora la cuestiona,  autorizó los trabajos pese a señalar  en el expediente MIA-067-2009 que  “el proyecto que nos ocupa es parcialmente  compatible con el Programa  de Ordenamiento Ecológico del Estado,  por ubicarse en zona de uso intensivo  y de conservación”.  
Según ese expediente, el relleno  alrededor de la laguna fue de 180  mil metros cúbicos, pues se admite  que el terreno en general se encontraba  cercano a los 6 metros sobre el  nivel del mar. En tanto, Altabrisa construyó  en 18 hectáreas, pero en el expediente  MIA-005-2009, no se refiere  el nivel de relleno que realizaron.  De acuerdo con Google Earth,  el programa que la propia Conagua  cita en sus oficios como fuente oficial  al no disponer de una cartografía propia,  La Aduana tiene una extensión  de 30 hectáreas; el relleno se realiza  en la zona donde antes derramaba la  laguna en época de lluvias.  Al respecto, el secretario de  Obras Públicas del gobierno local,  Héctor López Peralta, justifica que se  trata de “un desarrollo comercial con  una inversión muy importante”, pero  asegura que la laguna es responsabilidad  de la Conagua.  “Está conectada a aguas nacionales  y a una compuerta, es como la  laguna de las Ilusiones de  Villahermosa, que tiene su propia conexión,  es lo mismo”, ejemplifica.  Como esta obra, en los últimos  tres años se autorizaron en Tabasco  rellenos de hectáreas en zonas donde  anteriormente los ríos Carrizal y  Grijalva desbordaban sus aguas.  Según Santo Tomás, en 2008  se rellenó también al poniente de la  ciudad un humedal en la ranchería  Loma de Caballo y al oriente se afectó  a la laguna La Majagua. Ese mismo  año se dio banderazo para que una  zona baja al norte de la capital fuera  rellenada para la construcción de un  complejo comercial denominado Plaza  Grullas (a cambio de obras que impidan  la inundación de un cinturón de  miseria localizado a un costado).