Zona Sierra - Poblado Puxcatan-Tacotalpa Tabasco., 31 de noviembre del 2010.—A escasos kilómetros de la zona limítrofe de los Estado de Tabasco y el vecino Estado de Chiapas ( sierra madre de Chiapas) a escasos 6 kilómetros de este poblado indígena de las etnias Zoques y Choles, en el corazón del Sureste Mexicano, sobre la elevación montañosa conocida por sus habitantes como “Sierra Nava” sitio ubicado a 900 metros sobre el nivel del mar, se localizan las grutas de “San Felipe” o las cavernas de “Puyil”,donde existe un misterioso cementerio, en su interior, se encuentran depositados restos humanos de niños, mujeres y ancianos, entre otras joyas arqueológicas.
Allí en lo más profundo de las fauces de esta gruta que se localiza a cuatro horas de acceso, bordeando el caudaloso afluente del rió Puxcatan y tras recorrido de 4 kilómetros de caminos de terracerias, semi-elevadas cimas de parcelas comunales, zonas de cultivos de maíz ,fríjol y dedicadas también a la ganadería, después de atravesar verdes valles, se localizan las cavernas de “San Felipe” o “Puyil” al pie de un enorme cerro con tupida vegetación selvática, hermoso sitio de inigualable belleza, que guarda celosamente en sus entrañas, un cementerio sagrado.
Sitio en donde año con año, cada 2 de Noviembre o día de difuntos, los pobladores realizan un macabro ritual que para algunos raya en lo insólito, lo sobrenatural, donde se mescla lo místico y lo profano, lo religioso y lo cultural, una ofrenda a sus acaecidos ancestros, un tributo al inframundo, a los dioses del sol, de la lluvia, de la obscuridad, a todos sus santos, a la vida y a la muerte misma.
Tras reunirse en punto de las cuatro media de la madrugada, para iniciar con una misa de acción de gracias, en la parroquia de la patrona del pueblo, “María Auxiliadora” , para solicitar, la protección y bendición de cirios – el grupo conformado por más de 40 indígenas zoques y Choles, entre ellos – Manuel Jiménez – Fernando Pérez Gómez – Alejandro Gómez – Alfredo López y Mario Jiménez López - sacerdotes u mayordomos ( “Ñhos” –“Shiba’j” – “Quichanes”) – ancianos o curanderos del lugar - estos en señal de obediencia y adoración al señor de Tila Chiapas – al señor de Tabasco – a la virgen de Guadalupe, al sagrado Corazón de Jesús y a la Santísima Concepción – de rodillas frente al atrio, imploran perdón para así poder realizar la peregrinación primero con rumbo al panteón local, posteriormente a la caverna.
Al canto del gallo, cuando el alba comienza a asomarse en la sierra madre del municipio de Tacotalpa y Chiapas –(entre las 6 y media - 7 de la mañana) - inicia la peregrinación, el destino – la cueva del cerro “Pujil” o grutas de “San Felipe” – una profunda oquedad en donde se encuentran depositados, cientos de cadáveres de niños – mujeres – hombres y ancianos: un posible cementerio sagrado de las etnias Zoques – Mayas, de entre 1500 u 2500 años de antigüedad - (según testimonios de los arqueólogos del INAH –Luis Alberto Martos y Eladio Terreros) – con acompañamiento de música de flautas – tambores – guitarras y violines, se inicia la travesía, portando imágenes religiosas – banderas multicolores y entonando todos alegremente canticos religiosos.
Teniendo como primer punto de reunión, el panteón local, el grupo de indígenas se postra de rodillas ante los sepulcros de cada uno de sus acaecidos familiares, para que por medio de una plegaria, solicitar el perdón de sus almas, sahumar los entierros con incienso, depositar ofrendas florales, encenderles cirios y enfilar con rumbo al cerro “Puyil”.Después de largo y extenuante peregrinar por más de 5 kilómetros de la vereda del rio Puxcatan, entre sembradíos de maíz – frijol – calabazas – yuca –montaña- selva y altiplanicie serrana, se observa el caminar de mujeres, niños y ancianos que tirando cohetes al aire continúan con la odisea de arribar al pie de la elevación montañosa denominada “Pujil” – donde los místico y lo sobrenatural se fusionan para dar origen a uno de los rituales indígenas más antiguos de esta región zoque - Chol – manifestación artístico – cultural de origen prehispánico de la antigua Guatemala (hoy vecino Estado de Chiapas) - esto en honor de “Chaac” – Dios de la Lluvia y al dios del inframundo – La Muerte.
Por fin el grupo de indígenas peregrinos, hacen su arribo al pie del cerro, donde toman un breve descanso para luego montar un pequeño altar donde colocan la imagen de un Cristo crucificado que rodeado de velas y veladoras-recibe primero la encomienda al todopoderoso, seguido de 3 padre nuestros ,“Ave Marías” y el salmo numero 50 – esto por parte del grupo de ancianos y comunidad indígena del lugar, mismos que posteriormente se aprestan a arrodillarse a un costado del cerro y a la vez implorar permiso al dueño de la cueva – del cerro – de la selva – del inframundo, realizando la usual quema de velas – incienso y roció de aguardiente – esto en señal de ofrendas.
Para luego iniciar el ascenso a la entrada de las grutas, minutos después de la llegada al sitio referido, la mayoría de los peregrinos incluyéndose a los patriarcas u ancianos del lugar, se introducen a la segunda sala del interior de la oquedad, para iniciar el ritual o pedimento, en su voz materna (zoque y Chol) – agradecimiento al “Chaac” Dios de las lluvias y al dios del inframundo, la muerte misma – de rodilla, sahumerio y velas en alto- oran –
Jinob li trencipal mi’ ñoktyulo tyi
P’iswuty ya’ tyi
Y’i ch’en Cha’an
Mi’ kajelob tyi pajka
Dios yik’oty witz Ch’en
Mi’ tz’ubo ñichim Cha’an y tyecho’ y pejkan lak tyat
Wule kwitzi yum kwitzi
Ko’ wu’me tyi pasiyonom
Tyi tyi’ a wotyoty tya
Wajni’ Cha’an ku’ beñetylon
La’ majtyan ilibu ñichim, pom, jump’is lembal cha’an
Me mik k’ajtyinon ma’
Chok benonlonjote ja’al
Cha’anme ilibu lum ok’ol
Bajche’ mi’ kajel y kolel lon
Kixim, bu’ul, arus y pejtye mu’bu ilu’ kolel
Tyi lum tyi ok’ol.
Jin cha’an mik k’ajtyibenlojon
Lak witzi yum ko’ cha’an
Mi’ kajal bul k’uxulonojan
Lak watyu kuxtyulel
Wuk ty’i lonk lumal tyi pushcatyan.
Posteriormente a este ritual sagrado, después del sacramento de la oración a Chaac – Dios de las lluvias y al amo y señor del inframundo – La Muerte – el grupo de ancianos zoques y choles y comunidad allí reunidos, se aprestan a volver a santificar el lugar, ingiriendo algunos tragos de aguardiente para luego vomitarlo en el interior de la oquedad- rociando las osamentas, las piedras y luego ingerir y convivir con todos los allí presentes.
Tras solicitar la bonanza agrícola y suplicar el perdón de sus pecados y el descaso eterno de sus antepasados supuestamente allí sepultados, colocan los cuatro cirios sobre los cuatro puntos cardinales- representando según ellos, el lugar que ocupan sus santos venerados – al norte- el señor de Tila Chiapas – al sur, el señor de Tabasco – al poniente, la imagen del Sagrado Corazón y al saliente, la vela correspondiente a la virgen de la Concepción – lo mismo hacen con las velas de colores – rojo – blanco – verde – azul .
Para concluir, en orden tanto niños – mujeres y ancianos, se preparan a salir de la cueva y al pie del cerro de “San Felipe” cerca del manantial de aguas sulfurosas que sale de las entrañas de la oquedad- conviven alegremente, para posteriormente enfilar con rumbo al caserío del enigmático y bello poblado de Puxcatan.
Allí en lo más profundo de las fauces de esta gruta que se localiza a cuatro horas de acceso, bordeando el caudaloso afluente del rió Puxcatan y tras recorrido de 4 kilómetros de caminos de terracerias, semi-elevadas cimas de parcelas comunales, zonas de cultivos de maíz ,fríjol y dedicadas también a la ganadería, después de atravesar verdes valles, se localizan las cavernas de “San Felipe” o “Puyil” al pie de un enorme cerro con tupida vegetación selvática, hermoso sitio de inigualable belleza, que guarda celosamente en sus entrañas, un cementerio sagrado.
Sitio en donde año con año, cada 2 de Noviembre o día de difuntos, los pobladores realizan un macabro ritual que para algunos raya en lo insólito, lo sobrenatural, donde se mescla lo místico y lo profano, lo religioso y lo cultural, una ofrenda a sus acaecidos ancestros, un tributo al inframundo, a los dioses del sol, de la lluvia, de la obscuridad, a todos sus santos, a la vida y a la muerte misma.
Tras reunirse en punto de las cuatro media de la madrugada, para iniciar con una misa de acción de gracias, en la parroquia de la patrona del pueblo, “María Auxiliadora” , para solicitar, la protección y bendición de cirios – el grupo conformado por más de 40 indígenas zoques y Choles, entre ellos – Manuel Jiménez – Fernando Pérez Gómez – Alejandro Gómez – Alfredo López y Mario Jiménez López - sacerdotes u mayordomos ( “Ñhos” –“Shiba’j” – “Quichanes”) – ancianos o curanderos del lugar - estos en señal de obediencia y adoración al señor de Tila Chiapas – al señor de Tabasco – a la virgen de Guadalupe, al sagrado Corazón de Jesús y a la Santísima Concepción – de rodillas frente al atrio, imploran perdón para así poder realizar la peregrinación primero con rumbo al panteón local, posteriormente a la caverna.
Al canto del gallo, cuando el alba comienza a asomarse en la sierra madre del municipio de Tacotalpa y Chiapas –(entre las 6 y media - 7 de la mañana) - inicia la peregrinación, el destino – la cueva del cerro “Pujil” o grutas de “San Felipe” – una profunda oquedad en donde se encuentran depositados, cientos de cadáveres de niños – mujeres – hombres y ancianos: un posible cementerio sagrado de las etnias Zoques – Mayas, de entre 1500 u 2500 años de antigüedad - (según testimonios de los arqueólogos del INAH –Luis Alberto Martos y Eladio Terreros) – con acompañamiento de música de flautas – tambores – guitarras y violines, se inicia la travesía, portando imágenes religiosas – banderas multicolores y entonando todos alegremente canticos religiosos.
Teniendo como primer punto de reunión, el panteón local, el grupo de indígenas se postra de rodillas ante los sepulcros de cada uno de sus acaecidos familiares, para que por medio de una plegaria, solicitar el perdón de sus almas, sahumar los entierros con incienso, depositar ofrendas florales, encenderles cirios y enfilar con rumbo al cerro “Puyil”.Después de largo y extenuante peregrinar por más de 5 kilómetros de la vereda del rio Puxcatan, entre sembradíos de maíz – frijol – calabazas – yuca –montaña- selva y altiplanicie serrana, se observa el caminar de mujeres, niños y ancianos que tirando cohetes al aire continúan con la odisea de arribar al pie de la elevación montañosa denominada “Pujil” – donde los místico y lo sobrenatural se fusionan para dar origen a uno de los rituales indígenas más antiguos de esta región zoque - Chol – manifestación artístico – cultural de origen prehispánico de la antigua Guatemala (hoy vecino Estado de Chiapas) - esto en honor de “Chaac” – Dios de la Lluvia y al dios del inframundo – La Muerte.
Por fin el grupo de indígenas peregrinos, hacen su arribo al pie del cerro, donde toman un breve descanso para luego montar un pequeño altar donde colocan la imagen de un Cristo crucificado que rodeado de velas y veladoras-recibe primero la encomienda al todopoderoso, seguido de 3 padre nuestros ,“Ave Marías” y el salmo numero 50 – esto por parte del grupo de ancianos y comunidad indígena del lugar, mismos que posteriormente se aprestan a arrodillarse a un costado del cerro y a la vez implorar permiso al dueño de la cueva – del cerro – de la selva – del inframundo, realizando la usual quema de velas – incienso y roció de aguardiente – esto en señal de ofrendas.
Para luego iniciar el ascenso a la entrada de las grutas, minutos después de la llegada al sitio referido, la mayoría de los peregrinos incluyéndose a los patriarcas u ancianos del lugar, se introducen a la segunda sala del interior de la oquedad, para iniciar el ritual o pedimento, en su voz materna (zoque y Chol) – agradecimiento al “Chaac” Dios de las lluvias y al dios del inframundo, la muerte misma – de rodilla, sahumerio y velas en alto- oran –
Jinob li trencipal mi’ ñoktyulo tyi
P’iswuty ya’ tyi
Y’i ch’en Cha’an
Mi’ kajelob tyi pajka
Dios yik’oty witz Ch’en
Mi’ tz’ubo ñichim Cha’an y tyecho’ y pejkan lak tyat
Wule kwitzi yum kwitzi
Ko’ wu’me tyi pasiyonom
Tyi tyi’ a wotyoty tya
Wajni’ Cha’an ku’ beñetylon
La’ majtyan ilibu ñichim, pom, jump’is lembal cha’an
Me mik k’ajtyinon ma’
Chok benonlonjote ja’al
Cha’anme ilibu lum ok’ol
Bajche’ mi’ kajel y kolel lon
Kixim, bu’ul, arus y pejtye mu’bu ilu’ kolel
Tyi lum tyi ok’ol.
Jin cha’an mik k’ajtyibenlojon
Lak witzi yum ko’ cha’an
Mi’ kajal bul k’uxulonojan
Lak watyu kuxtyulel
Wuk ty’i lonk lumal tyi pushcatyan.
Posteriormente a este ritual sagrado, después del sacramento de la oración a Chaac – Dios de las lluvias y al amo y señor del inframundo – La Muerte – el grupo de ancianos zoques y choles y comunidad allí reunidos, se aprestan a volver a santificar el lugar, ingiriendo algunos tragos de aguardiente para luego vomitarlo en el interior de la oquedad- rociando las osamentas, las piedras y luego ingerir y convivir con todos los allí presentes.
Tras solicitar la bonanza agrícola y suplicar el perdón de sus pecados y el descaso eterno de sus antepasados supuestamente allí sepultados, colocan los cuatro cirios sobre los cuatro puntos cardinales- representando según ellos, el lugar que ocupan sus santos venerados – al norte- el señor de Tila Chiapas – al sur, el señor de Tabasco – al poniente, la imagen del Sagrado Corazón y al saliente, la vela correspondiente a la virgen de la Concepción – lo mismo hacen con las velas de colores – rojo – blanco – verde – azul .
Para concluir, en orden tanto niños – mujeres y ancianos, se preparan a salir de la cueva y al pie del cerro de “San Felipe” cerca del manantial de aguas sulfurosas que sale de las entrañas de la oquedad- conviven alegremente, para posteriormente enfilar con rumbo al caserío del enigmático y bello poblado de Puxcatan.