UN ROBALO LLAMADO HUMBERTO
De los Santos Bertruy, ¿prepara la vuelta del dinosaurio en Centro?
Cuando Humberto de los Santos Bertruy se sacó la lotería de ser alcalde del municipio de Centro lo primero que hizo fue dar gracias a través de espectaculares en la capital tabasqueña. Hoy esa algarabía se torna en reclamos por parte de los habitantes que votaron por el actual alcalde: alcantarillas rotas, obras inconclusas que originan caos vial, aguas negras que rebosan las calles y se mezclan con la basura; descontrol del ambulantaje y mercancía pirata en plena Zona Luz, despidos injustificados de algunos trabajadores del ayuntamiento, inoperancia y abuso de parte de sus funcionarios, etcétera.
El alcalde Humberto de los Santos no se inmuta, como si no le interesara cumplir con sus responsabilidades administrativas parece no escuchar y no ver. Ya no hace sus giras visitando las colonias del municipio que gobierna mientras que la población le reclama dar la cara.
Villahermosa es un caos. Pero ¿qué es realmente lo que ocupa a De los Santos Bertruy? La gente culpa al Partido de la Revolución Democrática (PRD) por la mala imagen y la nula productividad de la administración; es evidente el descontento de los habitantes que dicen haber castigado al PRI y haberle otorgado el voto de confianza a Bertruy, como mejor se le conoce al primer regidor de Centro.
¿Será acaso que Humberto de los Santos está más preocupado por recuperar a su amigo Evaristo Hernández debido al supuesto distanciamiento entre ambos? ¿En realidad hubo tal, o fue solo una farsa más por parte de estos políticos para devolverle al PRI la capital de Tabasco? Se han negado uno a otro más de tres veces cual Pedro a Jesús cada vez que los medios de comunicación les preguntan las causas del supuesto distanciamiento.
Recuérdese que Evaristo Hernández es tan hábil que orquestó una balacera en su propia contra en tiempos en que disputaba la candidatura priista al inflado Chucho Alí por la gubernatura estatal; por lo tanto, en la relación De los Santos Bertruy-Hernández Cruz son más reales las dudas que la veracidad de su enemistad. Intereses ajenos a las propuestas electorales de Humberto de los Santos Bertruy lo han convertido en indiferente, sordo y ladino ante el reclamo de que cumpla con sus promesas de campaña. Funcionarios sin un verdadero sentido de la responsabilidad, y mucho menos sin la sensibilidad política necesaria hace que la gente caiga en ese vulgar dicho de que “más vale malo conocido que bueno por conocer” y esto se convierta desafortunadamente en una costumbre con profundas raíces.
Demasiado tiempo ha pasado y la inercia en el municipio de Centro anda en boca de todos. Esto le resta credibilidad al instituto político al que representa De los Santos Bertruy (aunque se ha dedicado a “robalear”, paseándose entre las aguas de Morena, el PRD y un “nuevo PRI”) así como a la imagen del propio Andrés Manuel López Obrador, de quien como changos se cuelgan desertores de otros partidos que carecen de personalidad política y moral para escalar los escaños del poder. Ahí tienen como ejemplo a Humberto de los Santos echando a perder ese hecho histórico de que el caciquismo priista se terminara en 2012.
Este personaje (Bertruy) es el Vicente Fox que le dio la espalda a la democracia y civilidad demostradas por los mexicanos en el año 2000. ¿Cómo puede la ciudadanía predecir dicho comportamiento en un individuo que vende una imagen distinta a la que realmente representa? ¿Cómo creer en esos individuos y los eslóganes que ellos mismos se encargan de ensuciar? ¿Qué hacer contra la indiferencia de Humberto de los Santos Bertruy?