Carlos Salinas de Gortari irrumpe (una vez más) en el escenario nacional con un nuevo libro en el que advierte que “México está en peligro”
Pero detrás de Democracia republicana. Ni Estado ni mercado: una alternativa ciudadana, un volumen de 975 páginas –el tercero que publica en una década, se encuentra la “obsesión” de Salinas por justificar su mal gobierno, lucrar políticamente con la crisis del régimen político y, “narcisista” como es, intentar rescribir su protagonismo en la historia de México.
Sólo que su influencia política en México, incluido el PRI, es muy relativa, aseguran Lorenzo Meyer y Sergio Aguayo, investigadores de El Colegio de México, dos de los intelectuales a los que Salinas descalifica en su libro junto a Enrique Krauze y Jorge Castañeda, así como a los periodistas Carmen Aristegui, Denise Dresser y Miguel Ángel Granados Chapa.
“Salinas tiene influencia entre núcleos de interés”, reconoce Aguayo, pero la realidad es que no goza ni siquiera de la lealtad de personajes como el gobernador Enrique Peña Nieto, la dirigente priista Beatriz Paredes y su inminente sucesor, Humberto Moreira, ni de la profesora Elba Esther Gordillo o del magnate Carlos Slim.
