Salud: saqueo y recuperación
Se evitó una tragedia; hospitales, clínicas y personal, clave contra la pandemia
(Primera de dos partes)
Vhsa. Tab., 26 abr 2020.- Trece meses antes de que estallara en el mundo la pandemia del coronavirus, nadie imaginaba que el sistema de salud del estado estaría sometido a una dura prueba, después de haber quedado en la ruina.
La emergencia sanitaria no tomó por sorpresa a las autoridades sanitarias locales. Desde que se anunció el primer caso en el país, 27 de febrero pasado, el sector salud estaba preparado para librar esta batalla ante un peligroso enemigo que, hasta ahora, ha contagiado a 707 tabasqueños y quitado la vida a 86 más.
Sin embargo, mucho tuvo que hacer e invertir el gobierno de Adán Augusto López Hernández para rescatar el sector. Se convirtió en una prioridad y en 13 meses prácticamente lo reconstruyó. Eso nos salvó de vivir una tragedia.
Fue necesario invertir 6 mil 872 millones de pesos para rehabilitar y mantener la infraestructura hospitalaria, equiparla, dotarla de medicamentos, insumos y equipo de trabajo; otorgar además un trato digno a médicos y enfermeras.
Al frente de esa titánica tarea puso a una profesional competente, la doctora Silvia Roldán Fernández, quien llegó a poner orden y a dignificar el trabajo de médicos y enfermeras, además del personal que pertenece al sector salud. Desde un principio estuvo acompañada de los subsecretarios Manuel Pérez Lanz y Leopoldo Gastélum.
En enero de 2019 el panorama era otro, desolador. Era público y notorio el estado de deterioro y abandono en que se encontraba el sistema de salud, otrora orgullo nacional.
Lo dejaron caer abruptamente los últimos dos gobiernos anteriores al de Adán Augusto, cuyas consecuencias fueron desastrosas.
RECONSTRUIR EL SECTOR
El 31 de diciembre de 2018 había finalizado un sexenio que resultó una pesadilla para los tabasqueños, han coincido en señalar los diputados Ena Margarita Bolio y Rafael Sánchez Cabrales .
Cuando asumió el gobierno Arturo Núñez Jiménez generó muchas expectativas; la decepción e indignación fue generalizada cuando culminó su mandato en medio de protestas y bloqueos por la crisis en que dejó sumido al estado.
Su antecesor, Andrés Granier Melo, había entregado un sistema de salud caótico y saqueado. Su gobierno también estuvo marcado por la corrupción.
Durante esos dos sexenios el sector salud perdió su prestigio. Pasó de ser ejemplo nacional a una calamidad para los tabasqueños. Lo dejaron en ruinas, maltrecho y al borde del colapso.
Todavía permanece fresca en la memoria el cierre del gobierno de Granier. Fue terrible para el sector salud. No había medicinas ni material de curación en centros de salud y hospitales del estado. Todo se fue por el caño de la corrupción.
La situación era insostenible. Era el final de un gobierno corrupto que puso en riesgo la salud de los tabasqueños. Los familiares tenían que comprar los medicamentos y el material de curación de sus enfermos porque no había recursos en caja.
El dinero del Seguro Popular se esfumó, no llegó nunca a manos de los tabasqueños, beneficiarios del programa por no contar con seguridad social, se quedó en unos cuantos bolsillos.
El panorama era desolador. Estaba en juego la salud de los tabasqueños y la crisis estalló en diciembre de 2012. El gobierno de Granier llegaba a su fin en medio del escándalo y del colapso del sistema de salud.
El químico prácticamente huyó de Tabasco, dejando atrás una estela de corrupción y un boquete en el sistema de salud estimado en mil 300 millones de pesos. Con él se inició la debacle del sector.
ESPERANZA FRUSTRADA
Entró al relevo Núñez. Y cuando se pensaba que las cosas iban a cambiar, que la salud sería una prioridad, la situación empezó progresivamente a empeorar y conforme fue transcurriendo el sexenio la situación se fue agravando.
Prevalecieron los viejos vicios y los actos de corrupción. En términos administrativos, la Secretaría de Salud fue un desorden. No hubo manejo responsable de los millonarios recursos asignados a esa dependencia.
Los hospitales y centros de salud requerían mantenimiento en su infraestructura, renovar su equipo e instrumental quirúrgico, dotarlos de medicamentos y material de curación y de limpieza. Trato digno al personal médico y de enfermería.
Nada o muy poco se hizo al respecto. Y como en la época de Granier, los familiares tenían que comprar las medicinas y material de curación para que los enfermos recibieran la atención médica requerida. (CONTINUARÁ)