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La Verdad del Sureste

Sandra, colega y amiga:


Espero que seas bondadosa conmigo y me concedas un poco más de espacio en tu prestigiada columna “La araña en palacio” de Notiver, para exponer algunas reflexiones, luego de un mes de permanecer hospitalizada en el Centro Médico del IMSS, de alta especialidad  a causa de un mal cardiaco:
    Regreso a mi estado, Tabasco,  con la alegría de tener una nueva oportunidad de vida, pero con el corazón sobrecogido,  preocupada y asombrada por la situación de violencia e inseguridad  que vive el pueblo veracruzano, en particular muchos periodistas, compañeros de oficio.
    Una persona no necesita mucho tiempo para darse cuenta de la situación, aún no viviendo en ese estado y encerrada en un hospital a lo largo de solo un mes, cuando las señales de esa violencia incluso traspasa las paredes de un centro médico como el “Adolfo Ruiz Cortines” del IMSS,  y si se tiene la costumbre de leer diarios locales para matar el tiempo de la espera o internamiento como lo hace cualquier periodista.
    Llegué al hospital del IMSS, pocos días después de que maestros y reporteros habían sido objeto de agresiones de parte de la policía estatal cuando estos protestaban una vez más por la reforma laboral que en este año aprobó el Congreso de la Unión, disfrazada de reforma educativa.    Un evento sorprendente para esta paciente, días después del informe del gobernador de Veracruz Javier Duarte de Ochoa (15 de noviembre), día en que el puerto -según me contaron familiares de pacientes- amaneció con más presencia de policía militar naval, enterarme que  el 16,  fue enterarme de que el periódico El Buen Tono publicó su primera plana en blanco, con un texto en el que explicaba que,  no informaban del acto del Gobernador, que fue en el puerto,  porque no creían en sus palabras.
    Peor aún, cuando esta paciente aún se encontraba en el área terapia intensiva,  luego de una complicada intervención quirúrgica del corazón, percatarnos,  enfermos y personal médico de la presencia de uno de esos policías encapuchados detenerse en la puerta de acceso a la misma y por unos minutos observarnos.
    Otro día de esos, cuatro más, hicieron acto de presencia y el sábado 16 de noviembre, poco antes de las 20 horas, cuando familiares trataban de salir a tomar alimentos, todos los accesos del hospital fueron cerrados, por lo que a los que estaban dentro no se les dejó salir y a los que querían entrar se les impidió, a lo largo de más de hora y media. “una balacera afuera”, se comentaba           
      El enfrentamiento entre muchos de los reporteros y fotoreporteros locales  y las autoridades del gobierno del estado, particularmente con el Secretario de Seguridad Pública, Arturo Bermúdez Zurita, llegó a su clímax, el día en que este compareció ante la Cámara de Diputados, y quien al percatarse de la inevitable presencia de los comunicadores, sin darse cuenta que tenía el micrófono abierto, se le salió la expresión
¡pinches medios!
     Al final del evento, cuando el amplio personal de logística parecía haber logrado  mantener a raya a los periodistas, estos se plantaron frente la funcionario y no hubo poder humano que los detuviera a levantar sus carteles, reclamando una alto a las agresiones y represiones a quienes solo buscan cumplir con su trabajo.
     La foto de la protesta fue publicada solo por algunos medios veracruzanos, pero ampliamente difundida por periódicos nacionales y las redes sociales.
     Como certeramente opinaron la mayoría de los reporteros y fotoreporteros ahí presentes: “Si nos dijo pinches ¿podemos esperar que nos brinde protección?
      Que temeraria y peligrosa situación;  periodistas y medios veracruzanos que a pesar  de la violencia del crimen organizado e institucional, intentan con valentía, no solo exponiendo sus vidas sino las de sus familias, para realizar su trabajo de informar, se encuentran en la total indefensión.  ¿Cuántos periodistas veracruzanos más están en riesgo de perder la vida por esa situación? Del 2011 a la fecha, han sido asesinados nueve (Miguel Angel López Velasco, Misael López, Yolanda Ordaz, Agustina Solana, Gabriel Ituge, Guillermo Luna, Esteban Gutiérrez,  Irasema Becerra y Regina Martínez, más la madre y esposa de Miguel Angel Velasco.
    Aparte hay desaparecidos y varias amenazas sobre las cabezas de varios y varias reporteras, la última contra la corresponsal de Veracruz,  Norma Trujillo.
    De mi parte les dejo, por lo menos mi solidaridad a su lucha y un gran abrazo fraterno.
Cecilia Vargas Simón
Reportera del diario La  Verdad del Sureste
Integrante de la Red Nacional de Periodistas de Cimac y de la Red Internacional de Periodistas con Visión de Género.
Diciembre 2 de 2013

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