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La Verdad del Sureste

Señales



@UTufigno

Carl Sagan fue un infatigable divulgador de la ciencia, particularmente de la astronomía, pero también –sin caer en la charlatanería- invirtió una parte de sus esfuerzos en el envío de mensajes al espacio a la espera de recibir algún guiño de los confines del universo a través de los múltiples programas hechos con tal propósito, englobados bajo las siglas SETI (búsqueda de inteligencia extraterrestre, en inglés). En 1977, un potente radiotelescopio recibió una extraña señal que no podía ser de origen natural. Dicha señal, a la que los astrónomos denominaron “Wow!”, ¿qué significado tenía?, ¿era la evidencia que buscaban? No lo sabremos pues no ha vuelto a ser captada y se especula que pudo haber sido emitida por algún satélite que atravesó la zona de estudio del radiotelescopio.
    Pero dejemos el espacio y demos un viaje de regreso a la Tierra, concretamente a México. ¿Qué significa que el Secretario de Marina haya salido públicamente a descalificar a los padres de los normalistas de Ayotzinapa? ¿Qué significa que el gobierno de los Estados Unidos haya ofrecido su ayuda al gobierno de México “durante estos momentos difíciles”? ¿Qué significa que en medio de esta crisis el tipo de cambio del peso frente al dólar haya superado los 15 pesos por dólar? ¿Qué significa que el Teletón, con jaloneos y extensión del tiempo, apenas haya superado su meta? ¿Qué significa que un empresario mexiquense sea el principal prestamista hipotecario de las altas esferas del gobierno federal? ¿Qué significa que el Presidente de la Suprema Corte -frente a Peña- haya dicho que la situación que vivimos no se resuelve con el tiempo y “el silencio de las instituciones”?
    Por supuesto, todas y cada uno de las señales anteriores –que no son las únicas-tienen un significado especial, pero trataré de explicarlas sintéticamente: sin duda, vivimos la más profunda crisis social y política de los últimos 40 años, a la cual está por sumársele la debacle económica de un gobierno que se decía eficiente y controlador de los escenarios mundiales. Sí, cómo no. El manejo de la inflación, que era de lo que más presumían los gobiernos neoliberales, ya desbordó los límites autoimpuestos por los grandes genios egresados de las universidades de nuestros vecinos del norte; y lo mismo ocurre con la depreciación del peso que permaneció estable hasta que la Reserva Federal de Estados Unidos realizó algunos ajustes. Y viene el impacto por la baja del precio del petróleo. Un tsunami.
    Mientras en Oslo, Noruega, un joven estudiante de la UNAM acaparaba los reflectores mundiales en plena entrega del Premio Nobel de la Paz, en México, el Secretario de Marina –al parecer, la única institución que goza de la confianza del gobierno norteamericano- acusó a los padres de los normalistas desaparecidos de estar manipulados por oscuros intereses. ¿Lo dijo porque realmente es lo que él piensa o lo dijo a nombre del gobierno federal? Cualquiera de las dos hipótesis son mala señal, pero es peor que lo haya dicho como improvisado vocero de un temeroso titular del Ejecutivo Federal que de esa forma anuncia que le queda el resguardo de las Fuerzas Armadas y que está dispuesto a escudarse en ellas. ¿O por qué Peña Nieto se hizo acompañar de los Secretarios de la Defensa y de Marina al informe que rindió el Presidente de la Suprema Corte? ¿Tal vez porque ya no se siente seguro en ningún lado?
    El gobierno de Peña no sólo es un gobierno en crisis, sino también un gobierno sin credibilidad por la corrupción que salta a la vista. Pero si Enrique Peña, su esposa, el Secretario de Hacienda y sus defensores no ven conflictos de interés por la forma tan turbia en la que han hecho negocios inmobiliarios con el empresario favorito del mexiquense, entonces hay que mandarlos a un Centro Teletón para que les regalen unos lentes. Aunque hay que dudar que puedan recibir dicho apoyo pues -al menos en apariencia- los enviados especiales de Televisa al Teletón, Carlos Loret y Eugenio Derbez, marcaron distancia y criticaron a la pareja presidencial. De ser cierto el distanciamiento, Peña ya perdió a su principal patrocinador que ahora lo ve como un lastre del que hay que deshacerse para no hundirse con él.

 

 

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