Bajo el argumento de que la reforma significa “una regresión” y que supuestamente vulnera “la certeza en el manejo de los recursos”, estas agrupaciones lamentaron la aprobación de la reforma.
Sin embargo, como se ha demostrado en las mañaneras de la Presidenta Claudia Sheinbaum, eran precisamente los sindicatos y los representantes empresariales quienes cometían irregularidades en el manejo de los recursos del Infonavit, cosa que se acabará con la reforma.
Las asociaciones sindicales de Pilotos Aviadores (ASPA), de Sobrecargos de Aviación (ASSA), la Confederación Regional Obrera Mexicana (CROM), los sindicatos de telefonistas y ferrocarrileros, entre otras organizaciones, así como la Coparmex, señalaron que sus propuestas no fueron tomadas en cuenta e insistieron en que las direcciones sectoriales del organismo tripartita debieron permanecer tal y como operaban, ya que su desaparición dejó “sin herramientas a los sectores para evaluar y mejorar la operación del Infonavit”.
De la misma forma, estos sectores criticaron la creación de una empresa constructora filial del Instituto, ya que, según dijeron, carece de mecanismos de supervisión y rendición de cuentas. “Sin mecanismos claros de supervisión y transparencia, abre la puerta a posibles conflictos de interés y al uso discrecional de los fondos destinados a los trabajadores, desviando el objetivo central del Instituto, que es garantizar el acceso a créditos de vivienda en condiciones justas y accesibles”, señalaron.
Los sindicatos y empresarios aseguraron que “no se les tomó en cuenta” para la realización de la reforma, pese a que tuvieron diálogos directos con la Secretaría de Gobernación, el Congreso y la Consejería Jurídica de la Presidencia.
