Saltar al contenido principal
La Verdad del Sureste

Solo quiero que me devuelva a mi hijo y que no me agreda: Edith Valeria

A pesar de que tiene un acta del CAMVI para recuperar a su hijo, que desde hace seis meses no ve, porque Ricardo su ex concubino, desde el mes de mayo se lo quitó, bajo el engaño de que solo lo llevaría de paseo un fin de semana


(PRIMERA DE DOS PARTES)
“No le peleo nada, solo quiero que me devuelva a mi hijo y que no me agreda”, dice Edith Valeria Elías Ontiveros, con lágrimas que no puede detener, al hablar de este uno de los últimos capítulos de su historia de violencia, el más doloroso por su condición de madre, al lado de Ricardo Martínez Martínez.
    Edith, a pesar de que tiene un acta del Centro de Atención a Menores Víctimas e Incapaces  (CAMVI) para recuperar a su hijo, que desde hace seis meses no ve, porque Ricardo su ex concubino, desde el mes de mayo se lo quitó, bajo el engaño de que solo lo llevaría de paseo un fin de semana.
    Su caso, hasta hace unas semanas se encontraba en el Segundo Juzgado Civil de esta ciudad, pero por razones que desconoce, se ordenó que fuera trasladado a juzgado de Macuspana, y teme que, con el uso de influencias
    -porque Ricardo es abogado, además de funcionario municipal- de emita un veredicto en contra de ella.
    Edith Valeria es originaria del Distrito Federal, no tiene más parientes viviendo en Tabasco que su hijo Ricardo Martínez Elías de seis años, y narró que conoció al padre de su hijo en el Distrito Federal, hace más de ocho años.
    Mis padres son divorciados y yo viví con mi madre casi ocho años en los Estados Unidos, venía en vacaciones a DF a ver a mi padre, él le rentaba un departamento a Ricardo que entonces estudiaba Derecho.
    Hicimos amistad, yo venía y me iba, pero ya en el 2011 me regresé definitivamente al DF.
    Ya como vecinos, comenzó una relación  amorosa primero de dos años, sabía que estaba comprometido con una novia en Tabasco pero que había terminado con ella.
    En el 2005 quedé embarazada, ignoré por mucho tiempo que Ricardo se había casado dos meses antes, yo me embarazo en el mes de junio y el contrajo matrimonio con la novia que tenía en abril del mismo año.
    Mi embarazo fue de alto riesgo, por lo que tenía indicado que no podía viajar ni hacer muchos esfuerzos, así que me tengo que quedar en el DF.       
    Entonces Ricardo viajaba constantemente, pero me decía que iba a Monterrey y a Macuspana porque una empresa lo había contratado para cuestiones jurídicas, no me daba cuenta que me hablaba desde aquí en el DF porque ya vivía con la esposa. Ya cuando nuestro hijo tenía cuatro meses, nos trajo a Macuspana, y ahí la gente me empieza a preguntar, “que onda, eres la otra”, no hacia caso porque él tenía en la casa en la que vivíamos, su despacho. Un día haciendo el quehacer de la casa, y ya con la “espinita metida”, empiezo a curiosear entre sus os papeles y encuentro entre sus papeles y encontré el acta de matrimonio. Ahí fue cuando me di cuenta que mientras estaba yo embarazada, él se había casado. Eso sucedió a principios del 2007.
    Al principio me lo negaba, “me pidió perdón, discúlpame, te prometo que me divorcio, para el amor no se necesita un papel”, me dijo. Le creí, pero ya no le tenía confianza, pero además me daba motivos para pensar mal.
    En el 2010 le dieron un cargo en el departamento de vivienda del ayuntamiento de Macuspana, ya teníamos pleitos, pero es ahí cuando empieza el desastre.
    No llegaba a dormir o a comer y decía que era por el trabajo, un día estaba en casa y otro no, le decía que era el único que decía que se quedaba a trabajar, porque a sus demás compañeros los veía fuera. Ya para entonces me insultaba.
     “Te vas a la chingada, ya vas a empezar con tus fregaderas; si no te gusta, ya sabes  donde esta la puerta, pero si te digo, que te vas pero te quito al niño”.
    Todavía le aguante un año, pero después empezaron los golpes y jalones y enfrente del niño que comenzó en ese entonces a presentar problemas de lenguaje, a tartamudear, quizá por lo que estaba pasando.
    Le dije que no tenía caso mantener nuestra relación que le estábamos haciendo daño al niño, y se fue, aparentemente en buenos términos.(Continuará).

¿Te fue útil? Comparte: Facebook X WhatsApp Telegram

Entérate de más