Para combatirlo, se mantiene la estrategia de dispersar moscas estériles, un método de control biológico que ha mostrado resultados prometedores. Sin embargo, Beaurregart enfatizó que el éxito de esta estrategia depende en gran medida de la correcta notificación y reporte de casos en las zonas afectadas, especialmente en la frontera con Guatemala, lugar donde se originó la infestación.
El especialista destacó la importancia de la coordinación y precisión en la dispersión de las moscas estériles, con las cuales se busca reducir la población del parásito de manera sostenible. Actualmente, los esfuerzos se concentran en la frontera sur de Tabasco, con la expectativa de que en un máximo de tres años la amenaza del gusano barrenador disminuya significativamente.
