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La Verdad del Sureste

En Tabasco manda el pueblo: AMLO

Andrés Manuel López Obrador deja en claro que el único jefe en el estado se llama Arturo Núñez Jiménez, pero el verdadero “amo” es el pueblo de Tabasco


López Obrador planteó a Núñez que el presupuesto público estatal se maneje con honestidad, se combata la corrupción y se apoye a la gente más necesitada, entre ella a los de la tercera edad y a los jóvenes. “Primero los pobres”, señala (Foto: Tómas Rivas)
López Obrador planteó a Núñez que el presupuesto público estatal se maneje con honestidad, se combata la corrupción y se apoye a la gente más necesitada, entre ella a los de la tercera edad y a los jóvenes. “Primero los pobres”, señala (Foto: Tómas Rivas)
VILLAHERMOSA, TABASCO. 11 DE NOVIEMBRE DE 2012. El único jefe en el estado se llama Arturo Núñez Jiménez, pero el verdadero “amo” es el pueblo de Tabasco, dejó en claro el dirigente del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), Andrés Manuel López Obrador. El ex candidato presidencial consideró necesario hacer esa aclaración pública porque “mi pecho no es bodega”, y debido a que previamente el gobernador electo le había ratificado su respaldo llamándolo “jefe”. “No tengo duda” de mi lealtad “a mi amigo y jefe, Andrés Manuel López Obrador”, dijo Núñez Jiménez momentos antes de que el dirigente de Morena hiciera uso de la palabra, en el marco del evento en el que el llamado líder de la izquierda en el país tomó protesta a la directiva estatal del movimiento. López Obrador entró por la puerta principal de un abarrotado salón central del parque Tomas Garrido Canabal. Cuando lo presentaron, de inmediato surgieron los gritos de ¡presidente! ¡presidente!. Segundos antes, cuando mencionaron a Núñez, el grito fue de ¡sí se pudo! ¡sí se pudo!. En el templete aparecieron rostros nuevos si de eventos de López Obrador se trata. Uno de ellos fue el del alcalde electo de Centro, Humberto de los Santos Bertruy, a quien se le dio el uso de la palabra como primer orador oficial. De los Santos Bertruy definió a López Obrador como la “máxima figura de la izquierda” en el país; felicitó a la directiva estatal del movimiento recién electa e hizo votos porque Morena sea el instrumento para el inicio de la construcción de una nueva república. Le siguió Núñez Jiménez, quien habló de la necesidad de que en las elecciones del 2015 la izquierda compita unida. Manifestó que no tiene dudas de sus convicciones ni de su lealtad a quien le abrió las puertas de la izquierda, “mi amigo y jefe, Andrés Manuel López Obrador”. Aclaró sin embargo que mantendrá relaciones institucionales con los otros niveles de gobierno, y adelantó que se concretará el cambio verdadero en Tabasco a pesar de las resistencias que vayan a darse. Por eso, dijo a la concurrencia, “los voy a necesitar a la hora de ser gobernador”, pues “el cambio va por Tabasco”. Indicó que se avecina una nueva etapa para el estado. También habló Andrés López Beltrán, hijo del dirigente, y quien dijo sentirse “entre gigantes”, toda vez que muchos de los presentes lo vieron crecer. Tercero en la lista de cinco oradores, hizo un recuento de lo que fueron las seis asambleas distritales del estado, donde en todas se votó para que Morena se convierta en partido político. Penúltimo en la lista, el profesor Rodolfo Lara Lagunas, que impartió clases a López Obrador en la secundaria, manifestó su orgullo de que el alumno haya superado al maestro. En el templete también estuvo Aída Castillo Santiago, comisionada de Morena en Tabasco. Y llegó el turno de López Obrador. Fue el evento con el que cerró las tomas de protesta a las directivas estatales de Morena, próximo a convertirse en partido político, pero gran parte de su discurso lo dedicó a Tabasco. En algún momento de su intervención, leyó fragmentos de un libro que presentará hoy llamado “No hay que perder la esperanza”, en el que hace algunas referencias sobre la entidad. Calificó de “memorable” que el Movimiento Progresista por Tabasco y el pueblo “de mi tierra y de mi agua” le haya dicho ya basta a los gobiernos priístas y se haya logrado la alternancia, y se declaró contento de que Núñez Jiménez vaya a ser el próximo gobernador del estado. Con Núñez Jiménez, Tabasco “está en buenas manos”, dijo López Obrador, y aunque aclaró que Morena no recomendará a nadie para el gobierno, si dejó algunas recomendaciones. López Obrador planteó a Núñez que el presupuesto público estatal se maneje con honestidad, se combata la corrupción y se apoye a la gente más necesitada, entre ella a los adultos mayores y a los jóvenes. “Primero los pobres”, señaló. Aprovechó para decir que en el actual gobierno de Andrés Granier Melo, se rompió el récord de corrupción. Explicó también que Núñez Jiménez no podrá darle trabajo a toda la gente, pero sí tiene que gobernar para todos. Y casi al final de su intervención, aclaró que no le gustó que el gobernador electo lo haya llamado “jefe”. “El único jefe en Tabasco se llama Arturo Núñez Jiménez, es el gobernador de Tabasco. El único amo es el pueblo de Tabasco”, sostuvo López Obrador. Antes de irse, tomó protesta a la directiva estatal de Morena que encabeza Javier May Rodríguez.
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