Tabasco, referencia mundial en materia de petróleo
Si el futuro de Tabasco y los tabasqueños depende de la riqueza que se localiza a cientos de metros bajo nuestros pies, no vemos porqué desperdiciar ese potencial que puede ser la palanca de apoyo para refundar nuestra sociedad y darle sustento a la economía que ha languidecido en los últimos sexenios por falta de visión o, de otro modo, por un falso patriotismo que a fin de cuentas sólo se queda en una pose.
La Reforma Energética que se logró ante una nueva visión parlamentaria en la que la mayoría de los legisladores dijo sí a la propuesta de Enrique Peña Nieto, marcó un referente en el sentido de que si la riqueza está ahí hay que explotarla porque Tabasco, en otros rubros, perdió fuerza ante los mercados nacionales e internacionales por diversas causas e, incluso, los brokers que visitaban con frecuencia a esta entidad, se fueron retirando a causa de que no veían posibles negocios en una economía que cada año sufría pérdidas en todos los rubros productivos.
Por aquí, desde siempre, los hombres de negocio intervenían para que los embarques de plátano, cacao, pimienta, ganado y copra, entre otros, se fueran a otras latitudes pero los gobiernos anteriores contribuyeron, con el olvido pernicioso, a que estas cosechas fueran mermando a causa de plagas, inundaciones y la falta de apoyos al campo, fueran cayendo y es hasta hoy que están viendo la luz al final del túnel, no así la ganadería que ha venido dando traspiés al extremo de que la Unión Ganadera Regional, orgullo y riqueza de la región, fracasó hace pocos meses por causas no explicadas todavía.
Pese a todo en el campo ha renacido también la esperanza de tiempos mejores y ha propiciado un nuevo optimismo. Los hombres y mujeres están trabajando. Los mercados y centros de abasto se están saturando de productos tradicionales pero, si el petróleo será la palanca de Arquímides en estos tiempos que muchos han llamado apocalípticos, pocos se detienen a pensar en catástrofes y trabajan tesoneramente en lo que siempre ha sido su terreno: labrar la tierra, arrear el ganado, sembrar maíz, frijol y arroz, así como otros insumos básicos que, cuando no se cultiva aquí, se paga a mayores precios porque hay que importarlos.
La Reforma Energética no sólo traerá recursos a Tabasco en lo referente a impuestos sino vendrán empresas de todas las latitudes del planeta que nos brindarán los trabajos que tanta falta nos están haciendo porque el oro negro es un potenciador que mueve al mundo. El referente del petróleo viene desde los más remotos tiempos bíblicos y al respecto, citamos del Génesis 7: “…Y volvieron y vinieron a En-mispat, que es Cades y devastaron todo el país de los Amalecitas, y también al Amorreo que habitaba en Hazezo-Tamar.
Y salieron el rey de Sodoma, el rey de Gomorra, el rey de Adma, el rey de Zeboim y el rey de Bela, que es Zoar y ordenaron contra ellos batalla en el valle de Sidim; eso es, contra Quedorlaomer, rey de Elam, Tidar, rey de Goim, Amrafel rey de Sinar, y Arioc rey de Elasar; cuatro reyes contra cinco.
Y el valle de Sidim estaba lleno de pozos de asfalto; y cuando huyeron el rey de Sodoma y el de Gomorra, algunos cayeron allí; y los demás huyeron al monte”.
Este referente bíblico es en relación al petróleo que ya se utilizaba en aquellos tiempos por lo que esta riqueza siempre ha estado cerca del hombre y no vemos, hoy, porqué rechazar su exploración y su extracción porque, si la naturaleza la puso ahí, hay que apoyarse en todos los mecanismos que ya poseen otras naciones para que ese líquido tan apreciado en el planeta, nos salpique de manera directa. La necesitan los tabasqueños ante una economía deprimida que heredaron a este sexenio que, al paso que vamos, pronto respiraremos mejor, gracias al optimismo que el gobernador Arturo Núñez Jiménez le está imprimiendo a todos los sectores productivos.
No hay razón para oponernos a que Tabasco entre a la globalización económica. Si la riqueza nos es ofertada, no es correcto que la tapemos cuando el petróleo es un bien de la humanidad y no compartirla nos llenaría de mayor pobreza.