TENENCIA VEHICULAR : RESPONSABILIDAD PRESENTE
En el campus de la política dicen que la decisión del príncipe es el juego de los valores relativos, esta digamos tiene una relación con la inclinación más importante que un gobernante tiene que realizar en sus quehaceres, esta reflexión viene a colación por los momentos más importantes que le esperan a nuestro estado con el nuevo gobernador electo Arturo Nuñez Jiménez, pues dos de sus decisiones más importantes y de gran expectación se relacionan con los nombramientos de sus acompañantes en el próximo gobierno y con sus decisiones con las políticas fiscales, esta desde luego la que se relaciona con los impuestos vehiculares y otros sistemas de contribución que se tendrán que renovar durante su gestión.
Las políticas fiscales, no solo las debemos ver como los ajustes más impopulares ni como las decisiones de mayor costo político, pues en ocasiones sus reacomodos ayudan a lograr una estabilidad a una economía que sufre una inestabilidad constante, es muy cierto que sentimos como expropiación a nuestro bolsillo cuando se nos aplica un impuesto que desconocíamos y que no sabremos el objetivo que tendrá su recaudación, esta parte es la más preocupante para el contribuyente ya que su enfoque tradicional es la que visualiza con la malversación ya que no ubica beneficios sociales promovidos por la autoridad pública ni observa una buena administración, las políticas fiscales tienen buena observación social cuando el ciudadano encuentra su compensación en su seguridad como ciudadano y en su atención institucional individual y familiar. Históricamente, la aplicación del impuesto vehicular nunca fue justificada por una razón de recaudación para la atención social ni como una medida de corte económica que buscara contribuir a una estabilidad inflacionaria por las administraciones publicas que estuvieron antes del año 2006, desde el comienzo de su aplicación los gobiernos estatales, municipales y federales nunca informaron sobre las inversiones en materia social que se desarrollarían con los impuestos recaudados, este impuesto digamos no fue una medida para simplificar una necesidad sino fue una de las formas que los gobiernos de México copiaron de las naciones industrializadas como forma de homogenizar su sistema fiscal, en su aplicación los sistemas recaudatorios de los cobros de tenencia mantuvieron en su momento un estilo de prácticas intolerantes con los contribuyentes que en ocasiones no solo significo la detención y perdidas de sus vehículos sino hasta la privación de la libertad.
Una de las razones, por las que el gobierno federal decidió trasladar la administración de las tenencias a los estados fue debido a la politización que los partidos políticos proponían como forma de administrar las tenencias, estas eran exigencias de las que los estados demandaban su participación pues consideraban que la federación establecía un sistema injusto para los estados en las recaudaciones y bueno su resonancia obligo al gobierno federal a descentralizar su administración y traslado su recaudación hacia las entidades federativas, ya una vez establecida su responsabilidad en las entidades estatales su definición contributiva de la tenencia vehicular no ha dejado de ser un tema de faje en la competencia política de los partidos políticos, pues tanto en el sur como en el norte de nuestro país hay lugares donde se retoma su sistema contributivo bajo una diferente denominación y con una jerarquía grabable según la complejidad del vehículo, este sistema contributivo de cobro por tenencia vehicular no desaparece sino se renombra y se cobra bajo otras formas.
En lo que relaciona a nuestro estado de Tabasco, la decisión del ejercicio fiscal de cobro de la tenencia vehicular primeramente debe ser una propuesta plural ya que es una responsabilidad ciudadana, gubernamental, legislativa y particular, esto debido a que todos los actores mencionados son los que configuraran su investidura legal y legitima del sistema contributivo de la tenencia, este consenso digamos es el orden integral que robustece una realidad contributiva de gran civilidad y que deberá establecer una configuración justa en sus cobros, ya que tenemos que reconocer nuestra responsabilidad ciudadana con nuestra participación en nuestros impuestos, para la integración de la propuesta de cobro en la tenencia vehicular, los actores mencionados deben de integrar una propuesta mediante una base tarifaria jerarquizada en los modelos vehiculares y ubicarlos en una vigencia de amortizaciones en sus contribuciones , otra forma de cumplimiento en la contribución de pago formal seria que los pagos de tenencia se realizaran en dos pagos semestrales, pues una de las faltas de pagos por los contribuyentes en las tenencias se ha debido a que los propietarios no cuentan muchas veces con la cantidad para pagar en las fechas anuales señaladas. En el desarrollo de los debates, de la historia de la tenencia vehicular, vemos que ha habido algunas propuestas legislativas y ciudadanas, toda esta brevedad de intenciones no ha encontrado una resonancia que consolide una propuesta ya sea porque no se ha fundamentado legalmente o porque implica un costo político para la autoridad presente, pero visualizo que esta falta de responsabilidad en cuanto al cobro de la tenencia vehicular recae en los diputados locales que actualmente se desempeñan como legisladores ya que las políticas públicas de carácter fiscal recaen en el consentimiento legislativo aun cuando sea facultad del ejecutivo actual o entrante y aun cuando el espectro político de un estado recae en un gobernador la cámara legislativa tiene que asumir su representatividad ciudadana, pues las políticas fiscales son fuentes de consolidación de un estado de bienestar ya que representan la fuente la de la justicia mediante la creación de la legalidad de un estado, la omisión de su facultad que la cámara de diputados pueda hacer en cuanto a la reconfiguración fiscal de la tenencia vehicular no solo implicara un costo político para los diputados locales de la actual legislatura sino manifestara una complicidad de tipo político para cubrir la imagen de una autoridad o será una postura legislativa que ha de configurar una cofradía contra una autoridad que viene.
Las políticas fiscales, no solo las debemos ver como los ajustes más impopulares ni como las decisiones de mayor costo político, pues en ocasiones sus reacomodos ayudan a lograr una estabilidad a una economía que sufre una inestabilidad constante, es muy cierto que sentimos como expropiación a nuestro bolsillo cuando se nos aplica un impuesto que desconocíamos y que no sabremos el objetivo que tendrá su recaudación, esta parte es la más preocupante para el contribuyente ya que su enfoque tradicional es la que visualiza con la malversación ya que no ubica beneficios sociales promovidos por la autoridad pública ni observa una buena administración, las políticas fiscales tienen buena observación social cuando el ciudadano encuentra su compensación en su seguridad como ciudadano y en su atención institucional individual y familiar. Históricamente, la aplicación del impuesto vehicular nunca fue justificada por una razón de recaudación para la atención social ni como una medida de corte económica que buscara contribuir a una estabilidad inflacionaria por las administraciones publicas que estuvieron antes del año 2006, desde el comienzo de su aplicación los gobiernos estatales, municipales y federales nunca informaron sobre las inversiones en materia social que se desarrollarían con los impuestos recaudados, este impuesto digamos no fue una medida para simplificar una necesidad sino fue una de las formas que los gobiernos de México copiaron de las naciones industrializadas como forma de homogenizar su sistema fiscal, en su aplicación los sistemas recaudatorios de los cobros de tenencia mantuvieron en su momento un estilo de prácticas intolerantes con los contribuyentes que en ocasiones no solo significo la detención y perdidas de sus vehículos sino hasta la privación de la libertad.
Una de las razones, por las que el gobierno federal decidió trasladar la administración de las tenencias a los estados fue debido a la politización que los partidos políticos proponían como forma de administrar las tenencias, estas eran exigencias de las que los estados demandaban su participación pues consideraban que la federación establecía un sistema injusto para los estados en las recaudaciones y bueno su resonancia obligo al gobierno federal a descentralizar su administración y traslado su recaudación hacia las entidades federativas, ya una vez establecida su responsabilidad en las entidades estatales su definición contributiva de la tenencia vehicular no ha dejado de ser un tema de faje en la competencia política de los partidos políticos, pues tanto en el sur como en el norte de nuestro país hay lugares donde se retoma su sistema contributivo bajo una diferente denominación y con una jerarquía grabable según la complejidad del vehículo, este sistema contributivo de cobro por tenencia vehicular no desaparece sino se renombra y se cobra bajo otras formas.
En lo que relaciona a nuestro estado de Tabasco, la decisión del ejercicio fiscal de cobro de la tenencia vehicular primeramente debe ser una propuesta plural ya que es una responsabilidad ciudadana, gubernamental, legislativa y particular, esto debido a que todos los actores mencionados son los que configuraran su investidura legal y legitima del sistema contributivo de la tenencia, este consenso digamos es el orden integral que robustece una realidad contributiva de gran civilidad y que deberá establecer una configuración justa en sus cobros, ya que tenemos que reconocer nuestra responsabilidad ciudadana con nuestra participación en nuestros impuestos, para la integración de la propuesta de cobro en la tenencia vehicular, los actores mencionados deben de integrar una propuesta mediante una base tarifaria jerarquizada en los modelos vehiculares y ubicarlos en una vigencia de amortizaciones en sus contribuciones , otra forma de cumplimiento en la contribución de pago formal seria que los pagos de tenencia se realizaran en dos pagos semestrales, pues una de las faltas de pagos por los contribuyentes en las tenencias se ha debido a que los propietarios no cuentan muchas veces con la cantidad para pagar en las fechas anuales señaladas. En el desarrollo de los debates, de la historia de la tenencia vehicular, vemos que ha habido algunas propuestas legislativas y ciudadanas, toda esta brevedad de intenciones no ha encontrado una resonancia que consolide una propuesta ya sea porque no se ha fundamentado legalmente o porque implica un costo político para la autoridad presente, pero visualizo que esta falta de responsabilidad en cuanto al cobro de la tenencia vehicular recae en los diputados locales que actualmente se desempeñan como legisladores ya que las políticas públicas de carácter fiscal recaen en el consentimiento legislativo aun cuando sea facultad del ejecutivo actual o entrante y aun cuando el espectro político de un estado recae en un gobernador la cámara legislativa tiene que asumir su representatividad ciudadana, pues las políticas fiscales son fuentes de consolidación de un estado de bienestar ya que representan la fuente la de la justicia mediante la creación de la legalidad de un estado, la omisión de su facultad que la cámara de diputados pueda hacer en cuanto a la reconfiguración fiscal de la tenencia vehicular no solo implicara un costo político para los diputados locales de la actual legislatura sino manifestara una complicidad de tipo político para cubrir la imagen de una autoridad o será una postura legislativa que ha de configurar una cofradía contra una autoridad que viene.