Gráfica de la toma de las instalaciones de la JFCyA número 36, ayer en la madrugada por trabajadores petroleros. (Foto: Cecilia Vargas)
En tanto, afuera del Palacio de Justicia Federal en Gaviotas, con la huelga de hambre que llevan a cabo tres trabajadores desde hace diez días y un plantón permanente que sostienen decenas de ellos, trabajadores de ese mismo grupo, esperan el dictamen en relación a la queja, por incumplimiento del laudo 565/2009, presentada ante el Tribunal de Circuito en Materia Civil y Laboral.
En cuanto a la toma de las instalaciones de la JFCyA número 36, ayer en la madrugada, Esteban González Palma, uno de los manifestantes informó que en las primeras horas impidieron la entrada al personal de la junta, pero luego de una plática sostenida con el delegado de la Secretaria del Trabajo y Previsión Social, Jorge Lorenzo Barragán Lanz, aceptaron que continuaran las actividades. Dicha decisión fue tomada por los trabajadores, luego de que representante de la STyPS en Tabasco, intercedió por ellos, vía telefónica, ante las autoridades de la oficina central de la JFCyA en la ciudad de México.
Desde México, el presidente de la JFCyA, Eduardo Andrade, a través de su secretario particular, se comprometió a que este miércoles, notificará por escrito, la resolución de la demanda que los trabajadores presentaron en contra del presidente de la JFCyA 36, Víctor Manuel Mendoza Orantes y demás integrantes de la misma, a los que acusan de corrupción, al devengar salarios tanto de la STyPS como de Petróleos Mexicanos. González Palma mencionó que alrededor de las 10 de la mañana, permitieron la entrada del personal de la JFCyA 36, pero estuvieron atentos para impedir que ingresaran Mendoza Orantes, “el presunto” representante obrero, Felipe Hernández López y el patronal. Al mediodía, los trabajadores aún no decidían si permanecerían ahí hasta mañana o se instalarían de nuevo mañana en la madrugada. Por su parte Alvaro Castillo Alegría, Francisco Santos Lara y Enrique García Díaz, refrendaron ayer su decisión de continuar el ayuno que comenzaron hace diez días y mantenerse encadenados de los pies, a la reja de los juzgados y el tribunal federal de justicia.
A ratos de pie y otros acostados, los tres trabajadores –de 58,52 y 63 años- siguen soportando, apenas protegidos por una lona y plásticos, inclemencias del tiempo, en espera del dictamen de los magistrados del Tribunal a su queja, que debió emitirse a partir de ayer.
