La tormenta de las Divisionales
Octubre no tiene paciencia. No importa lo que se hizo durante seis meses, cuántas victorias se acumularon o qué tan grande sea el nombre que aparezca en el uniforme. En los playoffs, todo empieza de nuevo y cada error pesa mucho más.
Después de los primeros dos juegos de las Series Divisionales, la Americana ya tiene a dos equipos contra las cuerdas. Chicago sorprendió a Cleveland y se llevó los dos primeros encuentros como visitante, mientras Tampa Bay hizo lo propio ante los Yankees. Dos series que, al menos en el papel, parecían mucho más equilibradas hoy tienen a un equipo a una victoria de avanzar.
En la Nacional, Milwaukee también tomó ventaja de 2-0 sobre San Diego, con dos partidos cerrados que dejaron claro que en octubre no siempre gana el equipo que más luce, sino el que mejor resuelve los momentos importantes. Dodgers y Bravos, en cambio, repartieron triunfos y dejaron la única serie empatada después de dos juegos.
Y ahí está precisamente lo atractivo de estos playoffs. Los nombres, las nóminas y lo ocurrido en temporada regular empiezan a perder peso cuando llega la presión. Un error defensivo, un turno desaprovechado o un pitcheo mal ejecutado pueden cambiar por completo el rumbo de una serie.
Todavía falta mucho béisbol, pero octubre ya está dejando algo claro: aquí nadie tiene asegurado nada.Los favoritos pueden caer, las sorpresas pueden crecer y una ventaja de 2-0 puede convertirse en sentencia. En octubre, el margen de error desaparece. Y cuando desaparece, también desaparecen las excusas.