Trabajar con Paco Goitia fue una gran experiencia: Cobos y Guillermina Cruz
Para Manlio Cobos y Guillermina Cruz, trabajar en el Comité de Derechos Humanos de Tabasco con Francisco Goitia a la cabeza y a lo largo de casi una década, fue una gran experiencia, una escuela, afirman a La Verdad del Sureste.
En su momento él se convirtió en un parámetro de la lucha social y fue un hombre que practicaba con el ejemplo, sostienen el antropólogo social, actualmente dirigente del Partido de la Revolución Democrática y la trabajadora social, promotora de los derechos humanos de las mujeres.
Ambos fueron integrantes del primer equipo profesional con el que contó el Codehutab y Francisco Goitia en sus primeros diez años de vida, en el que también se encontraba la hoy abogada Beatriz Galván, actual secretaria técnica de un diputado local, quien según afirma, a Goitia le debe su formación social sino hasta profesional.
En Cucuyulapa, en el marco del homenaje al sacerdote jesuíta que dirigió el Codehutab por más de diez años a partir de 1991 y perdió la vida en la ciudad de Oaxaca, a causa de un infarto cardiaco, a mediados del mes de julio, Manlio Cobos sostiene:
Francisco Goitia dirigió el Codehutab en gobiernos represores, pero al mismo tiempo durante un movimiento social, ciudadano, amplio que empezaba a surgir en Tabasco, dentro del cual un componente importante fue el trabajo eclesial de base en comunidades que dio nacimiento al Codehutab.
Para mí, significó laborar en Codehutab, al lado de Francisco Goitia, un gran aprendizaje, una formación muy importante que yo trato de recuperar y ponerlo en práctica en todos los ámbitos de mi quehacer actual, dice.
Goitia Prieto fue en ese momento, un parámetro de la lucha y líderes sociales y encabezó una lucha muy importante cuestionando los excesos de poder, desde el aspecto ciudadano, no partidista.
Creo que hoy padecemos la carencia de una figura como la de Paco Goitia que cuestione los excesos del poder, sin el ánimo de hacerse de este, en momentos en que se ha viciado en Tabasco la lucha social, agregó.
Guillermina Cruz, licenciada en Trabajo Social, laboró en Codehutab y al lado del sacerdote español mexicano, nueve años y medio expresa que esa organización civil, fue para ella una escuela, “en donde aprendí a ver la vida de manera diferente”.
Paco Goitia, sostiene, era una persona que practicaba con el ejemplo, para él hablar de los derechos humanos era llevarlos de inmediato a la práctica, al lado de la gente que lo necesitaba y no los restringía a la mera cuestión de la denuncia, que ya de por si era importante en ese tiempo.
“Lo que Paco siempre nos decía era que había que abordar desde diferentes puntos de vista, el tema de los derechos humanos, que era necesario denunciar pero también anunciar, que desde su investidura de sacerdote significaba ofrecer la buena nueva, para construir otro tipo de mundo, lo que llamaba el reino”.
De manera personal, abundó, fue muy importante la formación, el acompañamiento que nos dio a quienes convivimos con él. Su ánimo siempre estuvo presente, para que nosotros pudiéramos continuar adelante, por supuesto que algunas veces había cansancio, pero también como mucho compromiso y grandes satisfacciones cuando las cosas se lograban.
Con todo respeto para las organizaciones civiles que actualmente existen en Tabasco, creo que requieren de una posición firme al lado de la gente que lo necesita, como la que asumía Goitia.
Fue todo un protagonista, pero no con el ánimo de salir en los diarios, sino porque se situó entre la gente que lo necesitaba en el momento preciso y mantuvo más que una confrontación con las autoridades. Creo que principalmente fue un ciudadano activo en cuanto a la denuncia.
En este momento, agrega Guillermina Cruz, los ciudadanos tendríamos que estar pendientes de lo que en este momento está sucediendo en Tabasco y el país, se requiere de mayor compromiso; a lo mejor la gente lo tiene, reflexiona, pero son momentos de mucha inseguridad, en el que se ha atemorizado a mucha gente.
Hay organismos civiles y sociales con defensores y defensoras, periodistas incluso, con mucho trabajo y conciencia, que están pasando por momentos muy difíciles de criminalización y ataques de parte de bandas de delincuentes pero también por oponerse al sistema, agregó.
La abogada Beatriz Galván, actual asesora técnica de un diputado local perredista, afirma que a Francisco Goitia le debe prácticamente toda su formación social y profesional.
Me inicie en el trabajo social con la gente, gracias a él, lo cual se lo agradezco y reconoceré, “donde quiera que esté”: El padre Goitia no solo fue un activista social, sino también un gran compañero amigo y jefe.
Quien sabe del inicio de la lucha social de los últimos tiempos en Tabasco, de la defensa de los derechos humanos y un estado democrático, participativo, tendrá que reconocer el trabajo que el sembró en el estado.
Tenía entre 15 y 16 años cuando llegue al Codehutab, Paco en ese momento se oponía a que yo participara en las marchas y mítines, me cuidada, para él era su niña, pero creo que también su esperanza, una persona a formar.
Recuerdo de las reuniones, su entusiasmo, entrega y capacidad organizativa, fue una persona muy inteligente, con mucho poder de convocatoria y carisma, creo que todos los que mantuvimos una relación cercana con él, dirán lo mismo, era una persona que todos queríamos.
Nos enseñó a defender nuestros derechos, a aportar nuestro esfuerzo para sacar al estado de la situación en que se encontraba, creo que, al frente de Codehutab, contribuyó al avance de Tabasco, en un momento de un fuerte movimiento social.
Se lograron varias cosas, y creo que Codehutab, el padre Goitia y el movimiento social consciente de Tabasco contribuyeron, a nivel nacional, incluso a la esperanza de cambio que se generó en el 2004 y 2006.
Beatriz Galván recuerda momentos importantes del trabajo de Codehutab y del sacerdote, el cual, incluso, afirma, contribuyó a la caída del gobernador Salvador Neme Castillo con las denuncias a violaciones a los derechos humanos cometidos por esa administración.
El caso del joven Martínez Ruiz, asesinado por elementos de la policía judicial estatal en una playa de Paraíso y otros casos, que fueron el detonante de todas las violaciones a los derechos humanos que venía cometiendo ese gobierno.
La zona parroquial de la Isla, fue el área de trabajo de Francisco Goitia, dice la abogada, el trabajo que ahí realizó la comunidad jesuíta pero sobre todo Goitia no tiene comparación con ningún otro municipio del estado, porque se generó una gran conciencia social que se ha ido transmitiendo de generación en generación.
Otro momento difícil fue cuando Roberto Madrazo se declaró triunfador en las elecciones por la gubernatura, hubo una garrotiza para todos los sostuvieron un plantón alrededor del palacio de Gobierno y Plaza de Armas.
Uno más fue cuando Codehutab, como sociedad civil junto con Alianza Cívica, participó activamente en la observación electoral durante el primer proceso electoral en el que se declaró triunfador a Manuel Andrade, hubo acoso e incluso, persecusión en contra de algunos compañeros.
No obstante, Goitia Prieto nunca dijo, ya no vamos a seguir, porque nos están siguiendo o amedentrado, por el contrario, nunca tuvo miedo a la represión, hasta el último momento de su vida y en todos los lugares en donde estuvo y dejó su semilla.
“El padre Goitia se tuvo que ir del estado, no porque quisiera, sino porque la Compañía de Jesús a la que pertenecía, por su seguridad y protección decidió cambiarlo a otro estado, y él, aun en contra de su voluntad, como sacerdote le debía obediencia a sus superiores, por eso aceptó.
Por mi parte, dice la abogada, al padre Goitia le debo toda mi formación, las convicciones que nos fue formando, incluso el que me haya decidido por estudiar derecho, por las enseñanzas que me dejó.
Fue una persona sencilla, con la que se podía platicar y en momentos difíciles de nuestras vidas poner su hombro y fortaleza para ayudarnos.
“Estoy realmente agradecida que Dios lo pusiera en mi camino”, expresa por último.
En su momento él se convirtió en un parámetro de la lucha social y fue un hombre que practicaba con el ejemplo, sostienen el antropólogo social, actualmente dirigente del Partido de la Revolución Democrática y la trabajadora social, promotora de los derechos humanos de las mujeres.
Ambos fueron integrantes del primer equipo profesional con el que contó el Codehutab y Francisco Goitia en sus primeros diez años de vida, en el que también se encontraba la hoy abogada Beatriz Galván, actual secretaria técnica de un diputado local, quien según afirma, a Goitia le debe su formación social sino hasta profesional.
En Cucuyulapa, en el marco del homenaje al sacerdote jesuíta que dirigió el Codehutab por más de diez años a partir de 1991 y perdió la vida en la ciudad de Oaxaca, a causa de un infarto cardiaco, a mediados del mes de julio, Manlio Cobos sostiene:
Francisco Goitia dirigió el Codehutab en gobiernos represores, pero al mismo tiempo durante un movimiento social, ciudadano, amplio que empezaba a surgir en Tabasco, dentro del cual un componente importante fue el trabajo eclesial de base en comunidades que dio nacimiento al Codehutab.
Para mí, significó laborar en Codehutab, al lado de Francisco Goitia, un gran aprendizaje, una formación muy importante que yo trato de recuperar y ponerlo en práctica en todos los ámbitos de mi quehacer actual, dice.
Goitia Prieto fue en ese momento, un parámetro de la lucha y líderes sociales y encabezó una lucha muy importante cuestionando los excesos de poder, desde el aspecto ciudadano, no partidista.
Creo que hoy padecemos la carencia de una figura como la de Paco Goitia que cuestione los excesos del poder, sin el ánimo de hacerse de este, en momentos en que se ha viciado en Tabasco la lucha social, agregó.
Guillermina Cruz, licenciada en Trabajo Social, laboró en Codehutab y al lado del sacerdote español mexicano, nueve años y medio expresa que esa organización civil, fue para ella una escuela, “en donde aprendí a ver la vida de manera diferente”.
Paco Goitia, sostiene, era una persona que practicaba con el ejemplo, para él hablar de los derechos humanos era llevarlos de inmediato a la práctica, al lado de la gente que lo necesitaba y no los restringía a la mera cuestión de la denuncia, que ya de por si era importante en ese tiempo.
“Lo que Paco siempre nos decía era que había que abordar desde diferentes puntos de vista, el tema de los derechos humanos, que era necesario denunciar pero también anunciar, que desde su investidura de sacerdote significaba ofrecer la buena nueva, para construir otro tipo de mundo, lo que llamaba el reino”.
De manera personal, abundó, fue muy importante la formación, el acompañamiento que nos dio a quienes convivimos con él. Su ánimo siempre estuvo presente, para que nosotros pudiéramos continuar adelante, por supuesto que algunas veces había cansancio, pero también como mucho compromiso y grandes satisfacciones cuando las cosas se lograban.
Con todo respeto para las organizaciones civiles que actualmente existen en Tabasco, creo que requieren de una posición firme al lado de la gente que lo necesita, como la que asumía Goitia.
Fue todo un protagonista, pero no con el ánimo de salir en los diarios, sino porque se situó entre la gente que lo necesitaba en el momento preciso y mantuvo más que una confrontación con las autoridades. Creo que principalmente fue un ciudadano activo en cuanto a la denuncia.
En este momento, agrega Guillermina Cruz, los ciudadanos tendríamos que estar pendientes de lo que en este momento está sucediendo en Tabasco y el país, se requiere de mayor compromiso; a lo mejor la gente lo tiene, reflexiona, pero son momentos de mucha inseguridad, en el que se ha atemorizado a mucha gente.
Hay organismos civiles y sociales con defensores y defensoras, periodistas incluso, con mucho trabajo y conciencia, que están pasando por momentos muy difíciles de criminalización y ataques de parte de bandas de delincuentes pero también por oponerse al sistema, agregó.
La abogada Beatriz Galván, actual asesora técnica de un diputado local perredista, afirma que a Francisco Goitia le debe prácticamente toda su formación social y profesional.
Me inicie en el trabajo social con la gente, gracias a él, lo cual se lo agradezco y reconoceré, “donde quiera que esté”: El padre Goitia no solo fue un activista social, sino también un gran compañero amigo y jefe.
Quien sabe del inicio de la lucha social de los últimos tiempos en Tabasco, de la defensa de los derechos humanos y un estado democrático, participativo, tendrá que reconocer el trabajo que el sembró en el estado.
Tenía entre 15 y 16 años cuando llegue al Codehutab, Paco en ese momento se oponía a que yo participara en las marchas y mítines, me cuidada, para él era su niña, pero creo que también su esperanza, una persona a formar.
Recuerdo de las reuniones, su entusiasmo, entrega y capacidad organizativa, fue una persona muy inteligente, con mucho poder de convocatoria y carisma, creo que todos los que mantuvimos una relación cercana con él, dirán lo mismo, era una persona que todos queríamos.
Nos enseñó a defender nuestros derechos, a aportar nuestro esfuerzo para sacar al estado de la situación en que se encontraba, creo que, al frente de Codehutab, contribuyó al avance de Tabasco, en un momento de un fuerte movimiento social.
Se lograron varias cosas, y creo que Codehutab, el padre Goitia y el movimiento social consciente de Tabasco contribuyeron, a nivel nacional, incluso a la esperanza de cambio que se generó en el 2004 y 2006.
Beatriz Galván recuerda momentos importantes del trabajo de Codehutab y del sacerdote, el cual, incluso, afirma, contribuyó a la caída del gobernador Salvador Neme Castillo con las denuncias a violaciones a los derechos humanos cometidos por esa administración.
El caso del joven Martínez Ruiz, asesinado por elementos de la policía judicial estatal en una playa de Paraíso y otros casos, que fueron el detonante de todas las violaciones a los derechos humanos que venía cometiendo ese gobierno.
La zona parroquial de la Isla, fue el área de trabajo de Francisco Goitia, dice la abogada, el trabajo que ahí realizó la comunidad jesuíta pero sobre todo Goitia no tiene comparación con ningún otro municipio del estado, porque se generó una gran conciencia social que se ha ido transmitiendo de generación en generación.
Otro momento difícil fue cuando Roberto Madrazo se declaró triunfador en las elecciones por la gubernatura, hubo una garrotiza para todos los sostuvieron un plantón alrededor del palacio de Gobierno y Plaza de Armas.
Uno más fue cuando Codehutab, como sociedad civil junto con Alianza Cívica, participó activamente en la observación electoral durante el primer proceso electoral en el que se declaró triunfador a Manuel Andrade, hubo acoso e incluso, persecusión en contra de algunos compañeros.
No obstante, Goitia Prieto nunca dijo, ya no vamos a seguir, porque nos están siguiendo o amedentrado, por el contrario, nunca tuvo miedo a la represión, hasta el último momento de su vida y en todos los lugares en donde estuvo y dejó su semilla.
“El padre Goitia se tuvo que ir del estado, no porque quisiera, sino porque la Compañía de Jesús a la que pertenecía, por su seguridad y protección decidió cambiarlo a otro estado, y él, aun en contra de su voluntad, como sacerdote le debía obediencia a sus superiores, por eso aceptó.
Por mi parte, dice la abogada, al padre Goitia le debo toda mi formación, las convicciones que nos fue formando, incluso el que me haya decidido por estudiar derecho, por las enseñanzas que me dejó.
Fue una persona sencilla, con la que se podía platicar y en momentos difíciles de nuestras vidas poner su hombro y fortaleza para ayudarnos.
“Estoy realmente agradecida que Dios lo pusiera en mi camino”, expresa por último.