Tradwives, extrema delgadez y algoritmos: quién define hoy cómo deben ser las mujeres
El resurgimiento de las tradwives en TikTok e Instagram y la polémica por la apariencia de Ariana Grande reabren el debate sobre quién establece los estándares de belleza y los roles de género que condicionan la vida de las mujeres.
El debate público sobre la apariencia física de la cantante Ariana Grande, que en las últimas semanas generó miles de comentarios en redes sociales y medios de comunicación, coincide con el auge de las llamadas tradwives en plataformas como TikTok e Instagram y con el regreso de contenidos que promueven dietas restrictivas y cuerpos extremadamente delgados. El fenómeno, analizado por la periodista Georgina Monroy Vázquez, plantea una pregunta de fondo: quién sigue decidiendo cómo deben ser las mujeres.
Las tradwives son creadoras de contenido que promueven un estilo de vida centrado en el hogar, la maternidad y los roles tradicionales de género, presentándolo como una forma de realización femenina. Su popularidad crece al mismo tiempo que los algoritmos vuelven a premiar contenidos sobre dietas restrictivas y rutinas corporales que, según el análisis, resultan imposibles de sostener para la mayoría de las personas.
El algoritmo como árbitro de los cuerpos
Hace apenas unos años, el movimiento de aceptación corporal había abierto espacio para conversaciones sobre diversidad y bienestar más allá de la talla de ropa. El análisis señala que hoy ese espacio se ha contraído: las plataformas digitales vuelven a dar visibilidad a un modelo corporal extremadamente delgado que, durante décadas, estuvo asociado con trastornos de la conducta alimentaria y afectaciones a la salud mental, especialmente entre adolescentes y mujeres jóvenes.
La discusión en torno a Ariana Grande ilustra ese proceso. Miles de personas opinaron sobre su cuerpo, especularon sobre su salud e hicieron diagnósticos públicos sin conocer su historia personal. El análisis advierte que el problema no es el cuerpo de ninguna mujer en particular, sino la normalización de un estándar que históricamente ha generado daño.
La transformación del mercado laboral como telón de fondo
El resurgimiento de estos discursos ocurre en paralelo a cambios profundos en el empleo. La Organización Internacional del Trabajo ha advertido que las ocupaciones administrativas y de oficina —sectores con alta participación femenina— figuran entre las actividades con mayor exposición a la automatización por inteligencia artificial. El análisis no establece una relación causal directa entre ese proceso y el auge de las tradwives, pero sí formula la pregunta: por qué, justamente cuando el trabajo se transforma, resurgen narrativas que reubican a las mujeres en el espacio doméstico o las someten a estándares físicos difícilmente alcanzables.
¿Por qué, justamente cuando el trabajo está transformándose, también resurgen narrativas que vuelven a colocar a las mujeres en el espacio doméstico?
La figura de la girl boss —la profesional exitosa, emprendedora e independiente que dominó el imaginario de redes sociales durante más de una década— respondió, en parte, a un contexto económico específico. Hoy convive con el modelo opuesto, aunque ambos comparten una característica: establecen expectativas sobre cómo debería ser una mujer y cuál tendría que ser su camino hacia el éxito.
Mandatos que cambian de forma, no de fondo
Desde una perspectiva de derechos humanos, el análisis sostiene que la autonomía implica que las mujeres puedan decidir libremente sobre su cuerpo, su trabajo, su maternidad y su proyecto de vida, sin presiones derivadas de estereotipos de género, estándares de belleza o intereses económicos. El problema, argumenta, no radica en que una mujer elija una carrera profesional, permanezca en el hogar o combine ambas opciones, sino en cuándo cualquiera de esas decisiones deja de ser libre y se convierte en una expectativa social presentada como el único camino válido.
Los modelos de feminidad han cambiado de forma a lo largo de las décadas —del mandato de la maternidad al de la profesionista resiliente, y ahora a una aparente diversificación de narrativas—, pero el análisis identifica una constante: siempre parece haber alguien dispuesto a definir cuánto deben pesar las mujeres, cómo deben vestir, amar o construir sus proyectos de vida. La discusión de fondo, concluye, consiste en identificar cómo los viejos mandatos de género se adaptan a nuevos contextos sociales, económicos y tecnológicos.
#TomaNota
- La OIT ha advertido que las ocupaciones administrativas y de oficina —con alta participación femenina— están entre las más expuestas a la automatización.
- Las tradwives son creadoras de contenido en TikTok e Instagram que promueven roles domésticos tradicionales como forma de realización femenina.
- El movimiento de aceptación corporal había ganado terreno en redes sociales antes de que los algoritmos volvieran a privilegiar contenidos sobre dietas restrictivas y cuerpos extremadamente delgados.