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La Verdad del Sureste

El triunfo de la Revolución en Tabasco

Breve repaso a la historia de Tabasco/VIII


EL
CULPABLE
EL CULPABLE


 
 
Si hubo algún tabasqueño que desde finales del siglo XIX, en pleno auge de la dictadura, se opuso a las reelecciones de Porfirio Díaz, ese fue Domingo Borrego. Nacido en 1860 en Tacotalpa en el seno de una familia humilde, Borrego abandonó pronto sus estudios para dedicarse al trabajo. Volvió a las aulas y logró titularse como contador. Desde esa profesión, comenzó a llevarle la contabilidad a familias y empresas adineradas, lo que le permitió ser testigo de los abusos contra la clase trabajadora.
    Cierto, Borrego formó parte del gobierno de Simón Sarlat Nova como Oficial Primero de la Secretaría General y Director del Periódico Oficial del Estado, en un breve periodo que coincidió a nivel nacional con los primeros años de la presidencia de Díaz.
    Sin embargo, para la reelección de Díaz (debió ser la de 1888) se pidió a todos los empleados públicos del país firmar un documento de apoyo al presidente, a lo que en Tabasco Domingo Borrego se negó, por lo que fue destituido del cargo.
    Regresó a Tacotalpa donde fundó una escuela, y desde ahí comenzó a publicar escritos contra el régimen porfirista, incluyendo Abraham Bandala, gobernador del estado en la última etapa de la dictadura, quien lo mandó a encarcelar.
    El primer grupo organizado de tabasqueños contra la dictadura fue el Club Antireeleccionista Melchor Ocampo, de principios magonistas y fundado en 1902 en Huimanguillo, pero fue disuelto con rapidez por el gobierno de Bandala.
    El periodismo jugó un papel fundamental en el proceso revolucionario en el estado. Desde este medio, surgieron escritos y artículos para poner en evidencia los abusos del régimen porfirista y a la vez crear conciencia sobre la necesidad de luchar por la transformación del orden social.
    En 1906 Manuel Mestre Ghigliazza, destacado médico, historiador y académico, fue parte del grupo creador, junto con Lorenzo Casanova y Andrés Calcáneo Díaz, de La Revista de Tabasco, un impreso donde dejaron de manifiesto las incongruencias y contradicciones de Díaz. Ahí publicaron los planes de la Noria y de Tuxtepec, en los que el dictador oaxaqueño postulaba la no reelección, principio que violentó en innumerables ocasiones.
    Antes, Mestre había atacado a los dictadores desde El Monitor Tabasqueño y La Verdad. Éste último solo se publicó una vez. Por sus escritos contra Díaz y Bandala, Mestre, Domingo Borrego y otros fueron detenidos a inicios de 1906, lo que derivó en una serie de protestas a las que se sumaron varios grupos estudiantiles del Instituto Juárez, entre ellos alguien que con el tiempo llegaría a regir con mano dura los destinos de Tabasco: Tomas Garrido Canabal.
    La lucha en Tabasco contra la dictadura de Díaz se había dado desde la esfera intelectual, mediante artículos y escritos contra el presidente y el gobernador, hasta que apareció Ignacio Gutiérrez Gómez, primer tabasqueño que se atrevió a tomar las armas para enfrentar aquí al régimen del oaxaqueño.
    De acuerdo a José Coffin, en su libro “El General Gutiérrez”, éste revolucionario había trabajado como agricultor y también había sido víctima de la explotación en las monterías. Ahí experimentó las crueles condiciones de vida que se daban en los centros madereros.
    Posteriormente, a base de esfuerzos, se convirtió en un exitoso comerciante, y uno de sus giros era la explotación y comercialización de madera. Pese a desempeñar el comercio de forma honesta, funcionarios del gobierno de Bandala establecieron una campaña de extorsión en su contra, que incluyó el chantaje y la invención de delitos. Como nunca cedió, Gutiérrez fue arrestado en 1907 en su natal San Felipe Río Nuevo, Cárdenas, y trasladado a San Juan Bautista, donde permaneció encarcelado varias semanas. Fue dejado en libertad gracias a la intervención del influyente Policarpo Valenzuela, primo de su padre, y quien años después sería el último gobernador porfirista de Tabasco. Sin embargo, tuvo que pagar una multa.
    A mediados de 1909 las autoridades tabasqueñas fieles a Díaz comenzaron a tener noticias de que Gutiérrez Gómez estaba organizando una sublevación, por lo que comenzaron su búsqueda. La persecución en su contra incluyó que su rancho San Pedro fuera incendiado.
    Gutiérrez, quien ya para entonces vivía escondido y se movía en la clandestinidad, formó el partido gutierrista y viajó a establecer contacto con revolucionarios del Istmo de Tehuantepec, entre ellos Santana Rodríguez e Hilario Salas. Mientras tanto, en julio de 1909 Francisco I Madero, desde Coahuila, le envió una carta a Mestre, donde lo invitaba a postularse como candidato a gobernador en las elecciones de 1910.
    A pesar de que no se conocían personalmente, Madero estaba enterado de la lucha que a través del periodismo Mestre estaba dando contra Díaz.
    Sin embargo, tras los encarcelamientos y represión sufrida, Mestre se había retirado a la vida privada. Por esas fechas también recibió una carta que le envió Gutiérrez Gómez, en la que le decía: “Ya llegó la hora que descubramos el pecho, y al campo de combate, sin que jamás nos amedre la perspectiva de una derrota, pues de la unión nace la fuerza y hace más el que quiere que el que puede”. Sin embargo, Mestre era enemigo de la violencia y le apostaba a un cambio por la vía electoral, por lo que nunca se metió a la lucha armada.
    Para las elecciones de 1910 en Tabasco, Díaz cambió de candidato. Obedeciendo indicaciones del presidente, y luego de dieciséis años como gobernador, Bandala declinó participar en los comicios de ese año y en su lugar fue postulado el millonario Policarpo Valenzuela (ya había ocupado brevemente la gubernatura a finales del siglo anterior), quien –como es de suponerse- triunfó en elecciones fraudulentas. Dicen que esta maniobra fue para calmar a los opositores locales, entre ellos a Mestre, con quien don Polo tenía amistad y previamente se habían reunido varias veces.
    El movimiento revolucionario mexicano inició el 20 de noviembre, y aquí Gutiérrez se levantó en armas el 19 de diciembre para secundar el objetivo de Madero. Al día siguiente fue nombrado jefe del Movimiento Libertario de Tabasco. Es decir, ni la maniobra de Díaz y su cambio de gobernante pudo calmar a los revolucionarios.
    Gutiérrez consiguió simpatizantes principalmente en los municipios de la chontalpa, pero también en Acayucan, Veracruz.  El grupo gutierrista fracasó cuando intentó tomar Cárdenas el 23 de diciembre, por lo que el dirigente revolucionario tuvo que huir a su pueblo natal San Felipe de Río Nuevo, donde sus huestes sufrieron otra derrota.
    Pero Gutiérrez logró reorganizar a sus hombres y sumar adeptos, entre ellos Isidro Cortés, Aureo L. Calles, José Mercedes Gamas y Fernando Aguirre Colorado. Así, en abril de 1911 el grupo revolucionario logró tomar Huimanguillo, Cárdenas, Comalcalco y Paraíso.
    Perseguido por las fuerzas del gobierno de Valenzuela, primo de su padre y quien años antes había intervenido para que saliera de prisión, Gutiérrez regresó a Villa Aldama, Comalcalco, donde se efectuó la célebre batalla en la que perdió la vida el 21 de abril.
    Polo Valenzuela había tomado posesión como gobernador el 1 de enero de 1911, pero presionado por los acontecimientos nacionales y locales, y la caída de Díaz, renunció el 29 de junio.
    Con la revolución triunfante, Madero ofrece la gubernatura a Mestre y éste la acepta ese mismo día. Renuncia el 3 de julio y entra Domingo Borrego como interino, quien convoca a elecciones en las que Mestre resulta triunfador y toma posesión el 1 de septiembre. Se logró así el triunfo de la revolución en Tabasco, aunque no pasó mucho tiempo para que este movimiento se desgarrara internamente y vinieran nuevos enfrentamientos.

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