UPCH: casa de campaña de Zárate; deuda a Finanzas y el ISSET de más de 40 mdp; compra de calificaciones, "normal": Catedráticos
Deuda con Finanzas y el ISSET de más de 40 millones -Compra de calificaciones, “normal (SEGUNDA PARTE)
La situación que prevalece en la Universidad Popular de la Chontalpa, desde la rectoría de Arquímides Oramas, pasando por el periodo de José Víctor Zárate, está destruyendo a la UPCH y, de no atender con prontitud sus problemas, puede tocar fondo con hechos de violencia, porque no se está privilegiando la parte académica. Sostuvo, uno de los tres catedráticos entrevistados por este diario, en relación a la crisis que enfrenta en este momento esa universidad, detonada, entre otras cosas, por la renuncia del rector José Víctor Zárate, que se inscribió como candidato del PRI a la alcaldía del municipio de Cárdenas. Como consecuencia de lo anterior, y en contra de la ley que creó esa universidad, el arribo de Pedro Javier Muñoz Vergara, como encargado del despacho y la designación, por este, de Xóchitl Alejandro López como directora académica. Otro de los profesores –que pidieron se omitiera sus nombres por temor a represalias- afirma que otro gran problema de la UPCH, es la gran deuda que tiene con la Secretaria de Finanzas y el Instituto de Seguridad Social del Estado de Tabasco, que calculan superior a los 40 millones de pesos.
Esa deuda, constituye además un fraude hacia nosotros los trabajadores, porque, según afirma, la UPCH, les descuenta puntualmente, tanto el Impuesto Sobre el Trabajo (ISR) como sus cuotas del ISSET, en donde por ese débito de la institución, les están negando el servicio médico y medicinas. No sabemos qué hará el doctor Muñoz Vergara –por cierto compadre de su antecesor José Víctor Zárate- para modificar esa situación. En una plática que algunos maestros sostuvimos con el Secretario de Finanzas, nos dijo que uno de los elementos que ha incrementado la deuda de la UPCH es porque se ha contratado a mucho personal, de eso nos damos cuenta, son favores de los directivos de la rectoría por compadrazgos o compromisos políticos.
Los contratados son personas que devengan un salario y no trabajan, es decir son “aviadores”, por ello no será posible solucionar esa situación por más que hablen de austeridad, dijo. Hemos solicitado auditorias, mencionó, el problema es que estas son realizadas por el mismo gobierno del estado, que lo único que hace es maquillar las cifras, aunque la deuda sea evidente y todo el mundo esté enterado, porque además ellos están siempre dispuestos a pagar para que todo salga bien. Mencionó que la represión que ejerce el grupo del rector en contra de los académicos primero se ve reflejada en sus cargas horarias, a los que no están con ellos les quitan horas frente a grupos y les ponen horarios difíciles de clase. Hace catorce años ya que la UPCH nació oficialmente y de los 400 catedráticos apenas 35 tienen tiempo completo, los demás laboran por asignatura y cada semestre es un pleito. También se ejerce represión en contra de los estudiantes, los muchachos no gozan de libertad para realizar actividades de acuerdo a sus carreras, como los de ciencia política, porque no pueden hacer nada si no cuentan con la anuencia del director de extensión universitaria, Jesús Tamayo Alcalá, En los últimos periodos rectorales, afirmó otro de los catedráticos, ha sido evidente “la perversidad” en que ha sumido a la UPCH, desde los periodos de Arquímides Oramas y José Víctor Zárate.
Eso no debía pasar en una universidad con el origen de la UPCH y que ha quedado de manifiesto con sus primeros egresados, varios de los cuales son ahora catedráticos. Es triste ver actualmente, dijo, que muchos de los alumnos que ahí se inscriben, no lo hacen para adquirir conocimientos, sino porque saben que ahí pueden obtener una licenciatura pagando para acreditar materias y que la corrupción se vea como algo normal. Uno de estos días, mencionó el profesor, un alumno de ingeniería química, afirmaba que es bueno para maestros y estudiantes el que se puedan comprar calificaciones, “ayudamos al maestro y ellos nos ayudan”. Y es que, abundó, muchos de los alumnos son hijos de petroleros que ya tiene asegurado trabajo dentro de las empresas; quienes tienen que ganarse un espacio en el mercado laboral, seguramente no piensan así, dijo.
Nosotros consideramos que esa situación irá de mal en peor ahora con el doctor Muñoz al frente de la rectoría, aseguró uno de los maestros, quien está manejando a la UPCH como casa de campaña del candidato del PRI a la presidencia municipal de Cárdenas, porque incluso maneja una buena cantidad de dinero a fin de apoyar a los delegados municipales. Son piezas claves de esa estructura, mencionó, Tamayo Alcalá, el secretario de extensión universitaria y Remedios, mejor conocido como “radio viejo”, conocidos por su trayectoria porril en otras instituciones educativas, como la UJAT. Toda la comunidad universitaria se encuentra en riesgo de vivir hechos violentos, sostiene otro de los catedráticos, ya que el grupo de la rectoría, primero con Zárate Aguilera y ahora con Muñoz Vergara, dispone de un brazo violento, “diría yo que de un brazo armado” porque seguramente disponen de armas.
Es una estructura, afirmó, de porros, de maestros porros y militares retirados o de permiso, porque así lo dicen algunos, los cuales en ocasiones ya han ejercido violencia en contra de maestros. Por ejemplo, actualmente, para imponer a Xóchitl Alejandro López como directora académica, maestros y maestras han recibido llamadas telefónicas para obligarlos a que firmen un documento a favor de ella. Una de las académicas expresó su preocupación porque le advirtieron, “sí no firmas, firmas tu sentencia de muerte”, a lo mejor no es una amenaza, dijo, pero uno nunca sabe. Ese grupo violento trabaja bajo el mando de Jesús Tamayo Alcalá, secretario de extensión universitaria, quien se sale de control, cuando se pasa de drogas o alcohol. A él hacemos responsable de cualquier acto violento que podamos sufrir en nuestra contra, igual que otros compañeros que se siguen esforzando por elevar el nivel académico de la UPCH. Esos compañeros han fortalecido a la institución, la han sostenido de pie, aún cuando constantemente son amenazados, agregó.
Esa deuda, constituye además un fraude hacia nosotros los trabajadores, porque, según afirma, la UPCH, les descuenta puntualmente, tanto el Impuesto Sobre el Trabajo (ISR) como sus cuotas del ISSET, en donde por ese débito de la institución, les están negando el servicio médico y medicinas. No sabemos qué hará el doctor Muñoz Vergara –por cierto compadre de su antecesor José Víctor Zárate- para modificar esa situación. En una plática que algunos maestros sostuvimos con el Secretario de Finanzas, nos dijo que uno de los elementos que ha incrementado la deuda de la UPCH es porque se ha contratado a mucho personal, de eso nos damos cuenta, son favores de los directivos de la rectoría por compadrazgos o compromisos políticos.
Los contratados son personas que devengan un salario y no trabajan, es decir son “aviadores”, por ello no será posible solucionar esa situación por más que hablen de austeridad, dijo. Hemos solicitado auditorias, mencionó, el problema es que estas son realizadas por el mismo gobierno del estado, que lo único que hace es maquillar las cifras, aunque la deuda sea evidente y todo el mundo esté enterado, porque además ellos están siempre dispuestos a pagar para que todo salga bien. Mencionó que la represión que ejerce el grupo del rector en contra de los académicos primero se ve reflejada en sus cargas horarias, a los que no están con ellos les quitan horas frente a grupos y les ponen horarios difíciles de clase. Hace catorce años ya que la UPCH nació oficialmente y de los 400 catedráticos apenas 35 tienen tiempo completo, los demás laboran por asignatura y cada semestre es un pleito. También se ejerce represión en contra de los estudiantes, los muchachos no gozan de libertad para realizar actividades de acuerdo a sus carreras, como los de ciencia política, porque no pueden hacer nada si no cuentan con la anuencia del director de extensión universitaria, Jesús Tamayo Alcalá, En los últimos periodos rectorales, afirmó otro de los catedráticos, ha sido evidente “la perversidad” en que ha sumido a la UPCH, desde los periodos de Arquímides Oramas y José Víctor Zárate.
Eso no debía pasar en una universidad con el origen de la UPCH y que ha quedado de manifiesto con sus primeros egresados, varios de los cuales son ahora catedráticos. Es triste ver actualmente, dijo, que muchos de los alumnos que ahí se inscriben, no lo hacen para adquirir conocimientos, sino porque saben que ahí pueden obtener una licenciatura pagando para acreditar materias y que la corrupción se vea como algo normal. Uno de estos días, mencionó el profesor, un alumno de ingeniería química, afirmaba que es bueno para maestros y estudiantes el que se puedan comprar calificaciones, “ayudamos al maestro y ellos nos ayudan”. Y es que, abundó, muchos de los alumnos son hijos de petroleros que ya tiene asegurado trabajo dentro de las empresas; quienes tienen que ganarse un espacio en el mercado laboral, seguramente no piensan así, dijo.
Nosotros consideramos que esa situación irá de mal en peor ahora con el doctor Muñoz al frente de la rectoría, aseguró uno de los maestros, quien está manejando a la UPCH como casa de campaña del candidato del PRI a la presidencia municipal de Cárdenas, porque incluso maneja una buena cantidad de dinero a fin de apoyar a los delegados municipales. Son piezas claves de esa estructura, mencionó, Tamayo Alcalá, el secretario de extensión universitaria y Remedios, mejor conocido como “radio viejo”, conocidos por su trayectoria porril en otras instituciones educativas, como la UJAT. Toda la comunidad universitaria se encuentra en riesgo de vivir hechos violentos, sostiene otro de los catedráticos, ya que el grupo de la rectoría, primero con Zárate Aguilera y ahora con Muñoz Vergara, dispone de un brazo violento, “diría yo que de un brazo armado” porque seguramente disponen de armas.
Es una estructura, afirmó, de porros, de maestros porros y militares retirados o de permiso, porque así lo dicen algunos, los cuales en ocasiones ya han ejercido violencia en contra de maestros. Por ejemplo, actualmente, para imponer a Xóchitl Alejandro López como directora académica, maestros y maestras han recibido llamadas telefónicas para obligarlos a que firmen un documento a favor de ella. Una de las académicas expresó su preocupación porque le advirtieron, “sí no firmas, firmas tu sentencia de muerte”, a lo mejor no es una amenaza, dijo, pero uno nunca sabe. Ese grupo violento trabaja bajo el mando de Jesús Tamayo Alcalá, secretario de extensión universitaria, quien se sale de control, cuando se pasa de drogas o alcohol. A él hacemos responsable de cualquier acto violento que podamos sufrir en nuestra contra, igual que otros compañeros que se siguen esforzando por elevar el nivel académico de la UPCH. Esos compañeros han fortalecido a la institución, la han sostenido de pie, aún cuando constantemente son amenazados, agregó.