Urdimbres y texturas
EL AGUA, UN EXCESO QUE PUEDE ACABAR
Y que se detiene todo en materia de agua, ¿a tiempo?, no lo sé, pero no es posible que a la par de la reforma energética (¡¡puaj!!) quisieran en paralelo servirle a los que vendrán a explotar el petróleo (fíjate qué suave!!) todo dispuesto: el agua, la tierra, el espacio público y, obvio, las personas. Porque alguien debe hacer la parte que no tiene que ver con el conocimiento, las oficinas y los tratos. Es decir: todo lo referente a una labor asalariada y medida es para los trabajadores locales.
Oye choco: ¿hasta cuándo? ¿Hasta cuándo seguirá asumiendo su papel de taladro en bruto? Porque eso se ha visto. Vienen foráneos (ojo, no soy xenófoba) y se la pasan muy relajaditos, pero de mancharse de lodo, nada, y echar herramienta a más de cuarenta grados, tampoco.
Para eso están los choquitos, me da pena, pero es una triste realidad. Llegan a los municipios cuyas características se acoplan a la exploración y asumen que quienes viven ahí, ejercerán de siervos como gleba. Creando con ello no sólo la alteración de usos y costumbres, sino también del rediseño mental que esto ocasiona.
AGUA QUE NO HAS DE BEBER...
Dentro de las demandas que académicos, campesinos, y personas preocupadas por estas reformas que la mayoría de los ciudadanos no conocemos a profundidad , se encuentra el hecho de que vulnera el derecho humano al agua y criminaliza la investigación científica del agua, por carecer de autorización, pues eso implicaba (esta a revisión) que la Comisión Nacional del Agua se encargaría de ejecutar las autorizaciones correspondientes.
Además se señala el interés de ésta ley en establecer una cuota de dotación de agua diaria, a 50 litros diarios aproximadamente, para cada habitante del país. ¿Cree el apreciable lector que un choco con complejo de pato, va a soportar semejante situación, sobre todo en temporada de calor? ¡Por supuesto que no!.
Por otro lado se encuentra también (y dudo que los senadores lo entiendan, sobre todo Manlio Fabio, que de burro tiene cara, y mejor que no hable, lo confirma), el trasvase: es decir, la explotación y aprovechamiento de aguas nacionales trasladadas de una cuenca para ser usadas en una distinta.
Además de una situación que es verdaderamente preocupante como refiere el periódico La Jornada: “ A la resistencia a la ley se sumaron organizaciones sociales y campesinas que anunciaron movilizaciones, así como académicos y especialistas, quienes advierten que con ella se garantiza la extracción del líquido para la práctica del “fracking”, como parte de la reforma energética”.
Los rectores de tres de las principales universidades públicas: Universidad de Guadalajara, Tonatiuh Bravo Padilla, Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), José Narro Robles, y La Universidad Autónoma Metropolitana, Salvador Vega y León, a través de un comunicado conjunto, explicaron la necesidad de establecer un debate público sobre la ley de agua, ya que se trata de un hecho trascendente y complejo, que debe ser discutido abiertamente.
En atención a esa demanda, la convocatoria se hizo abierta para lograr no sólo establecer la responsabilidad de quienes deben decidir, sino incluirnos todos, en un tema que nos atañe. Se trata de la defensa de uno de los recursos naturales fundamentales, pero también que permita analizar el cumplimiento del derecho humano al agua, el establecimiento en tiempo real de la conservación del ambiente. Recordemos, como bien ha señalado un conocido columnista, que la guerra del agua desató una revolución en Bolivia y llevó a Evo Morales al poder. También que un pueblo bravo e instruido como Uruguay consiguió un plebiscito para defender el agua. ¿Aquí somos menos?
ME DESPIDO…
Esos MORENOS, ¿qué sucede? La manera de marcar la diferencia entre los partidos políticos participantes en las próximas contiendas electorales, es el ejercicio de los valores. Recuerden que tratarán con personas, no con un rebaño sin cara, ni una masa amorfa. No necesitan saumerios, ni brujos marujos, requieren de diálogo y asumir riesgos de participar como una fuerza renovadora, sin vicios ( eso espero) y con mucho compromiso social que es lo que necesita este país. La receta es la democracia con información.