Méndez Denis, pugnó porque en el estado se establezcan programas de promoción de la salud con un enfoque de género. (Foto: Joel Arias)
Resulta fundamental, dijo, respaldar su exigencia de acceso a la posesión de la tierra, créditos y tecnologías en el ámbito agropecuario, así como a la educación, a la salud y a un trabajo dignamente remunerado.
Además, que se impulsen “esquemas educativos que promuevan la permanencia de las niñas en las escuelas, la terminación de estudios de actualización de mujeres adultas y el reconocimiento del talento femenino”, porque actualmente el nivel de deserción escolar alcanza 36.7 por ciento de la población femenina rural.
En su intervención en asuntos generales, la legisladora perredista también pugnó porque en el estado se establezcan programas de promoción de la salud con un enfoque de género y que acerque los servicios de salud con calidad, que incluya a médicos y medicamentos, principalmente hacia las más pobres.
Planteó que debe haber una vinculación de los programas sociales, tanto del gobierno federal como del estatal, que “en verdad puedan ser significativos para el mejoramiento y aumento de la calidad de vida, y apertura de mercados que ofrezca facilidades a la mujer emprendedora”.
Méndez Denis, dijo que el Instituto Estatal de la Mujeres, así como las direcciones municipales del ramo en el estado, deben asumir realmente su labor, y las instancias de procuración de justicia les recomendó simplemente que trabajen.
Expuso que se debe sensibilizar a todos los actores políticos, principalmente del ámbito legislativo, para que “puedan reconocer las diferencias de género de las mujeres rurales en el diseño de políticas municipales que permitan derribar las brechas de género y la inequidad social”.
La legisladora del PRD, al resaltar las difíciles condiciones sociales en que viven, así como la exclusión social de que son objeto, destacó que las mujeres rurales tienen una importante labor y contribución en el ámbito de la economía.
Juegan un papel importante en el desarrollo de sus comunidades, realizan actividades domésticas y contribuyen al sostenimiento de su hogar, y llegan a asumir inclusive doble y triple jornada de trabajo, y sus condiciones de vida se tornan más complejas ante la falta de servicios básicos y enseres domésticos, agregó.
Dijo que a ese panorama adverso, se deben agregar la discriminación, la violación de sus derechos, la falta de servicios en sus comunidades, por lo que son propensas a contraer varias enfermedades y víctimas de la violencia de género.
Por si fuera poco, expuso, las mujeres rurales no son tomadas en cuenta por los programas sociales ni en los presupuestos públicos, y no se reconocen las condiciones de género en el momento de planear y programar acciones gubernamentales.
