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La Verdad del Sureste

La Verdad del Sureste, contribuyó a la democratización de Tabasco: Sámano

Durante los regímenes príistas la censura, la represión, la persecución tuvo muchas caras, muchos rostros, porque no solo se trató de una persecución física o de acciones violentas, sino de una serie de mecanismos para impedir la circulación del diario, recuerda el ex director del periodo de la sociedad civil


La Verdad del Sureste, contribuyó a la         democratización de Tabasco: Sámano


Villahermosa, Tab., 01 de mayo.- Profesionalmente La Verdad del Sureste me ayudo a entender muchas cosas; luego de participar en otros medios que buscaban ser más plurales, apoyar y ser instrumentos de la democratización, dirigir ese diario fue como la culminación de ese proceso, declaró Víctor Manuel Sámano Labastida, ex director del periódico de la sociedad civil.
    Recordemos que, dice a la reportera, al llegar a La Verdad del Sureste formamos un equipo junto con Julio Pretelín, eran los tiempos de Roberto Madrazo, y eso es decir mucho, subraya -el analista político,  autor de la columna Escala Crítica del diario Presente y de espacios radiofónicos en Radio Fórmula- al hablar de los tiempos difíciles que le tocó sortear como director de ese medio.
    Incluso recuerdo que los propietarios o administradores de La Verdad del Sureste llegaron a plantear el cierre del diario, por las condiciones económicas en que nos tenía ser un medio opositor.
    Yo siempre defendí la idea, sostiene, de que no importaba que se imprimieran cien, doscientos, trescientos, quinientos  ejemplares, porque en ese momento de transición,  en el cual el movimiento democratizador había logrado importantes avances, era riesgoso retroceder. 
    En términos materiales y financieros ese fue un momento bastante complicado, afirma,  entonces las bobinas  de la máquina impresora de La Verdad trabajaban con retazos del papel del que les quedaban a otros periódicos, incluso bromeábamos diciendo que nos habíamos convertido en los peores enemigos de los que vendían tortillas, porque esos sobrantes eran los que ellos usaban para envolver y nosotros para imprimir el periódico.
    Obviamente, la censura, la represión, la persecución tuvo muchas caras, muchos rostros, porque no solo se trató de una persecución física o de  acciones violentas, sino de una serie de mecanismos para impedir la circulación del medio, adquirir  ejemplares de manera subrepticia para que no circulara, entre otras.
    Entonces, continúa Sámano, teníamos que quedarnos en las instalaciones  de La Verdad del Sureste, hasta que viéramos las planchas armadas, luego de entregarlas directamente, para evitar cualquier posibilidad de sabotaje.
    Fueron tiempos difíciles, como los de épocas anteriores de La Verdad, pero también de mucho aprendizaje.
    En esos años, con algunos de los dirigentes del movimiento democratizador, discutíamos en relación a la posibilidad de tener un periódico de oposición “a secas” porque yo siempre defendí la idea de un periódico de oposición plural.
    Basta revisar ediciones del diario en esos años, para darse cuenta que en sus páginas confluyeron varias corrientes políticas, algunas de las cuales no estaban en el Partido de la Revolución Democrática, menciona. Y es que además, era un momento en que se estaba dando una circunstancia particular, porque Roberto Madrazo llegó al poder  con un proyecto transexenal, con la meta de a futuro ser Presidente de la República, es por eso que primero llega a destruir los  grupos internos del PRI, los trata de desmantelar, de apropiarse de todos los controles internos.
    Eso, obviamente ocasionó una serie de descontentos que, periodísticamente aprovechamos, dice; fue entonces cuando estuvo a punto de constituirse un frente amplio de partidos, luego de que el PRD firmó un acuerdo con el Partido Democrático que encabezaba José Eduardo Beltrán y una corriente del Partido Acción Nacional, cuya cabeza era Juan José Rodríguez Prats y Héctor Argüello de una fracción del PRI cercana al partido del Trabajo.     
    Por eso reitero que dirigir en ese momento La Verdad del Sureste, representó el desafío de construir una  publicación que le diera voz a esta serie de movimientos que ya habían entendido, más por necesidad que por convicción, que había que dar el cambio.
    En lo personal fue una de las experiencias más enriquecedoras desde que estuvimos en el periódico El Día, un periódico de circulación nacional con un perfil nacionalista, populista si quieres; después nos tocó en Radio Educación, el desafío de participar en un proyecto de hacer una radio plural, con una mayor libertad,  en una emisora que formaba parte de la estructura del gobierno.
    Luego nos toca la experiencia de la Comisión de Radio y Televisión de Tabasco, en 1988, en el momento, en que se inicia el movimiento del Frente Democrático Nacional y en Radio Tabasco, en donde, a pesar de la cerrazón de los medios oficiales, se logró entrevistar a los candidatos a la presidencia: Manuel Clouthier,  Cuauhtémoc Cárdenas,  Heberto Castillo y a los enviados de la señor Rosario Ibarra de Piedra que no hizo campaña en Tabasco.  Luego a invitación de personas interesadas en hacer un periódico más plural, menos oficialista, en el diario Presente conformamos un equipo muy valioso de periodistas con formación y convicciones, con el que tuve la fortuna de trabajar ahí, luego en La Verdad del Sureste, con algunos de ellos.  
    De manera que en esa línea, trabajar en La Verdad del Sureste, fue para mí y varios compañeros que aún ejercen el periodismo,  como la culminación de ese proceso de estar en medios que buscaban ser más plurales, apoyar y ser instrumentos de la democratización. 
    Es importante subrayar dice Sámano, en relación a La Verdad del Sureste, que desde su nacimiento, y eso no es oculto sino declaradamente abierto, este periódico siempre estuvo vinculado a un movimiento, incluso a finales de los 90, a nosotros nos toca equilibrar y sortear la presencia de una serie de corrientes internas del PRD, ante las cuales tuvimos que poner una clara distancia porque una cosa era la política partidista y otra la del medio.
    La experiencia en la dirección de ese diario, fue muy enriquecedora, reitera el analista político,  porque fue hacer mucho con poco, con casi nada, y es que, a pesar de que en ese tiempo ya había alcaldías en manos de la oposición, los recursos no llegaban al periódico y prácticamente no teníamos nada de publicidad. Profesionalmente me ayudó a entender muchas cosas y espero haber logrado aportar algo. 
    Obviamente siempre me mantuve, me mantengo  agradecido del esfuerzo de la gente en todos los niveles que labora ahí, desde los compañeros de talleres, diseño, reporteros y  repartidores, Antonio Abad entre ellos que es un hombre muy esforzado, entregado al reparto, creo que desde la fundación del periódico. CVS- Desde tu punto de vista ¿cómo La Verdad del Sureste podría garantizar su permanencia? 
    VMSL- Creo que lo primero es hacer una reflexión de su historia, de las etapas que ha recorrido, analizar qué ha obtenido de positivo en cada una y qué de negativo, porque no siempre se hacen las cosas bien; un diagnóstico  interno de lo que ha sido y lo que se quiere ser, para de ahí partir.
    En principio, creo que es un periódico que llegó para quedarse, no obstante que muchos le daban poco tiempo de vida, cada trienio o sexenio, parecía que iba a morir, que los periodistas de La Verdad del Sureste daban sus últimas tecleadas, pero no.
    Algo a favor es que ya no tiene que andar eludiendo posibles represalias del poder, porque se supone que quien está en el gobierno es su aliado;  eso de entrada, lo cual si no te da ventaja, por lo menos, te quita un frente del que cuidarse.
    En segundo lugar, esa nueva circunstancia de alguna manera, legitima a La Verdad en relación a   los potenciales anunciantes, porque, como se recordará, antes,  anunciarse en este diario era prácticamente “echarse un volado”. 
    No quiero dar nombres pero muy pocos anunciantes, empresarios y comerciantes le apostaron, con muy poco, a romper la inercia de no publicitarse, en un periódico de oposición por el temor de no ser mal vistos por el gobierno.
    Me parece, opina, que en este momento eso no sucede, y que en estos cinco años que le quedan a este gobierno, se le presenta a La Verdad del Sureste la oportunidad y el reto de consolidarse como medio para el futuro, de no seguir pensando que vivirá solo de la circulación o que el gobierno seguirá anunciándose en sus páginas.
    Habría que plantearse un  plan de desarrollo a tres, cuatro, cinco años, seis años, independientemente  de lo que pase en el gobierno, porque depender del mismo es riesgoso.
    Tomar en cuenta además la actual circunstancia política de la división de las izquierdas, los próximos procesos electorales, manteniendo un equilibrio entre las mismas, definir muy bien cuál es el proyecto que se defiende y promueve,  y pensar que se requiere de un trabajo de administración,  conducción y formación que permita consolidar el medio, finalizó. 

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