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La Verdad del Sureste

Un verdadero Plan Hídrico Integral De Tabasco, indispensable para la estabilidad social


En esta colaboración, veo importante hablar sobre un problema que aqueja prácticamente al 80 por ciento de los tabasqueños. Si bien es cierto que el tema en estos días es la elección federal del próximo 1° de julio, sobre todo para la Presidencia de la República, y porque en el caso de Tabasco se le agregan las elecciones para gobernador, presidencias municipales y diputaciones locales. Pero es indispensable hablar sobre las inundaciones en Tabasco, puesto que estamos ya muy cerca de que los tabasqueños nuevamente seamos víctimas de este problema. Digo esto porque  en esta última  inundación fueron ya 16 de los 17 municipios de Tabasco los que se afectaron,  mientras que el gobierno continúa “presumiendo” sus obras del Plan Hídrico Integral de Tabasco (PHIT), obras que, en realidad, protegen básicamente a la ciudad de Villahermosa, que es donde se concentran, junto con sus casi 800 mil habitantes (casi la tercera parte de la población del Estado),las inversiones de los grandes capitales y los intereses de la clase política local en Villahermosa. Si en 2007 decidieron arriesgar a los tabasqueños por privilegiar a los productores de electricidad trasnacionales, hoy queda claro que han decidido sacrificar y desplazar el problema a las poblaciones de la planicie Tabasqueña.
    Son ya 5 años consecutivos, en que los ríos tabasqueños se vuelven a salir de cauce, pero a diferencia de 2007, cuando Villahermosa padeció la peor inundación de su historia por el desbordamiento del Grijalva, ese fenómeno afecta ahora a otras regiones. El problema, pues, no ha disminuido, sino que sus efectos se han evitado en la capital para trasladarlos al resto del estado.
    La capital del estado se encuentra segura porque a partir de entonces se construyeron los canales artificiales El Censo y Sabanilla, que desvían unos 500 metros cúbicos por segundo de las aguas del Grijalva hacia la zona lagunar de Los Zapotes y la región de Los Aztlanes. Además, los muros que protegen los malecones aún tienen metro y medio por arriba del nivel del agua. Entre estos trabajos se encuentran la compuerta El Macayo, construida en el punto donde el Alto Grijalva se bifurca en los ríos Carrizal y Samaria; con ella la Conagua desvía 70 por ciento de las corrientes al río Samaria –que bordea comunidades de Nacajuca, Cunduacán y Jalpa de Méndez– y sólo permite el paso del 30 por ciento al Carrizal, que cruza la parte norte de Villahermosa, donde se localizan hoteles, tiendas departamentales, fraccionamientos y oficinas de Petróleos Mexicanos.
    En cada inundación, pobladores de los municipios de Nacajuca, Cunduacán, Centla y Centro, sobre todo, sufren las consecuencias de “la protección a la capital del estado” y han denunciado que las obras del Plan Hídrico Integral de Tabasco, entre ellas las mencionadas, “están salvando a la ciudad de Villahermosa, pero inundan las comunidades”.
    Cada año también, habitantes de las comunidades Los Aztlanes, Tintillo, Corozal y González protestan contra la Comisión Nacional del Agua (Conagua), pues aseguran que las aguas que arrojan los canales a las lagunas inundan 12 núcleos ejidales y ocasionan pérdidas de unas 5 mil hectáreas de maíz, plátano y chile.
    Dichas obras, en las cuales se invirtieron 9 mil 377 millones de pesos, se anunciaron en abril de 2008 y tienen un avance de 75 por ciento. Pero, reitero, no es un plan realmente integral porque solo ha servido para proteger a la capital, con todas su colonias populares y barrios, pero sobre todo pensando en los grandes hoteles, súper mercados, restaurantes y zonas residenciales de los grandes acaparadores de Tabasco y del país.  Consecuencia de ese publicitado PHIT: se ha inundado a comunidades ¡aún en tiempos de seca! destruyendo su economía de autoconsumo, último recurso disponible de los tabasqueños  más desprotegidos. Esta situación se agudiza por los grandes caudales recibidos en estos días vía río Usumacinta, río que, por lo demás, y puesto que su cauce no afecta a la ciudad de Villahermosa, no ha recibido ninguna obra de prevención del mencionado PHIT. En este año, ahora que las inundaciones están ya a la vuelta de la esquina, muchos tabasqueños, sobre todo de las comunidades que se anegan, lejos de estar pensando por quien van a votar este 1ro de julio, están preocupados por ver en donde van a refugiar a sus familias y animales. No es cierto que se viva la “cultura del agua” y que los tabasqueños ya estamos acostumbrados y resignados con las inundaciones de cada año y a comenzar de cero, tras haber perdido todo lo poco que obtenemos con mucho esfuerzo, cada año. No. Los candidatos a la presidencia de la república y a la gubernatura de Tabasco deben voltear a ver este problema e  implementar un plan hídrico que sea realmente integral y no solo proteja a las ciudades importantes como Villahermosa. De otra manera el pueblo  que sufre año con año las inundaciones no resistirá más y buscará otras formaspara obligar a las autoridades a dar seguridad  a todos los tabasqueños. Vale.
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