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La Verdad del Sureste

VIEJA MAFIA CAMIONERA ESTRENA VOCERO CON SUELDO DE SECRETARIO Homero Aguirre Enríquez


La agresiva respuesta del gobierno del Estado de México a la enorme manifestación organizada el 8 de mayo por el Movimiento Antorchista, para solidarizarse con los transportistas agredidos por la mafia que regentea el transporte público en esa entidad, dejó ver que los intereses comunes existentes entre ese anacrónico monopolio y algunas áreas con mucha influencia dentro del gobierno mexiquense son mucho mayores de lo que se alcanzaba a notar a simple vista. En efecto, las más de cincuenta mil personas que acudieron a pedirle al gobernador Eruviel Ávila Villegas su apoyo para miles de trabajadores del volante, acosados y agredidos por el pulpo camionero, y que el gobierno deje de reprimir, mediante la suspensión de las ministraciones de recursos públicos, a quienes apoyan este movimiento en Chimalhuacán y otros municipios, recibieron esta respuesta oficial:
    Primero: una rotunda negativa a ser recibidos por funcionarios con capacidad de resolución y no por los habituales ujieres del palacio de gobierno. La única mesa de diálogo que ofrecieron, fue la de los policías de la entrada. Una vez más, en el mensajero venía el mensaje. Segundo: unas entrevistas pactadas para que el secretario de Transporte, Jaime Humberto Barrera, se soltara el pelo atacando a los manifestantes. Ahí, se deja ver como vocero oficioso del molusco que controla el transporte y exige garantías para su boyante negocio, en primer lugar que nadie se les salga del huacal y deje de pagar sus cuotas. En este sentido, es indignante oír a este señor recomendar a las “disidencias”, es decir, a los trabajadores agredidos, heridos, con vehículos incendiados o destruidos por los porros de Áxel y otros similares, que regresen a sus “empresas madres”, como paternalmente les dice a cada uno de los tentáculos del molusco de sus amores. Nadie, mucho menos el periodista Carlos González, que cobra en la misma nómina gubernamental del Secretario y ahora, para desdoro de su reciente lauro nacional de periodismo, fue comisionado para hacer de comparsa del funcionario y garrote contra los mexiquenses que hicieron uso de su derecho a manifestarse, le hizo ver a Barrera que su afirmación es una tontería, puesto que lo que pretende es que los agredidos regresen al lugar del que salieron huyendo… para que los vuelvan a agredir. O sea, les recomienda que, para salvarse de Poncio, se regresen con Pilatos.
    Además de mostrarse sin tapujos como promotor y vocero de esas empresas monopólicas, de esas “empresas madres” a las que exhibe un afecto casi filial y seguramente no gratuito, el secretario de Transporte del Estado de México ataca un derecho constitucional, que en lo particular ha sido objeto de jurisprudencia, consultable en la gaceta del Semanario Judicial de la Federación, novena época tomo 2, octubre de 1995, pp. 5: “la libertad de asociación establecida por el artículo 9 de la constitución, es un derecho de los gobernados, la esfera de protección derivada de la garantía constitucional de que se trata puede operar en tres posibles direcciones: primero: derecho de asociarse formando una organización o incorporándose a una ya existente; segundo: derecho a permanecer a la asociación o a renunciar a ella; tercero: derecho de no asociarse correlativamente, la autoridad no podrá prohibir que el particular se asocie; no podrá restringir su derecho a permanecer en la asociación o a renunciar a ella, ni tampoco podrá obligarlo a asociarse”. No creo que el funcionario ignore esto, pero aquí se comprueba una vez más que Don Dinero sigue siendo poderoso caballero.
    Tercero: un alud de ataques mediáticos “encargados” desde la oficina de comunicación social gubernamental, incluido un desplegado que es un resumen de la versión oficial sostenida por el Secretario del Transporte pero que aparece firmado por el pulpo camionero en su acostumbrado disfraz de “miles de concesionarios”, (nadie vaya a mal pensar que esos desplegados los pagó el gobierno del Estado de México … seguramente esos pobres hombres, encabezados por Áxel García, se quedaron sin comer todo el mes para poder pagar los cientos de miles de pesos que costó insertar el amenazante libelo en varias decenas de periódicos, incluidos muchos de circulación nacional. Y eso lo hicieron sin que don Carlos González, les preguntara de dónde sacaron para pagar esa operación). En dicho escrito gubernamental de auto respaldo, a la vieja usanza, los “auténticos transportistas” que es como púdicamente se llaman a sí mismos los cuatro o cinco acaparadores de concesiones, le externan su apoyo al señor gobernador, que ha tenido que enfrentar al Movimiento Antorchista que “ha abusado de la paciencia y tolerancia del gobierno del Estado de México”.
    La sucia campañita, que no se había visto desde hace décadas en el Estado de México, puso el acento –y en eso no es nada original, se limita a copiar el manual elaborado por algunos “clásicos” del periodicazo- en las perturbaciones del tráfico, en las afectaciones al comercio, en la basura “producida por los manifestantes” y en los presuntos gastos millonarios realizados para trasladar a los contingentes; como toda campaña contratada para golpear, ignoró absolutamente los testimonios, los argumentos y las pruebas que le dieran a los antorchistas alguna posibilidad de impactar positivamente en la consciencia de la opinión pública.
    De repente, por atreverse a cuestionar la protección oficial a los monopolizadores del transporte público y exigir mediante una manifestación, que ha sido una de las más grandes vistas en Toluca en los últimos 20 años, que se detenga la cacería contra los transportistas disidentes y se les deje trabajar en paz, los antorchistas fueron satanizados en muchos medios de comunicación; de la noche a la mañana, por demandar también que el gobierno mexiquense deje de castigarlos por respaldar a los transportistas, mediante el secuestro de los recursos y las obras autorizadas en Chimalhuacán y otros municipios, fueron convertidos en enemigos públicos, chantajistas y ambiciosos, sin importar que hace muy poco, el Doctor Eruviel Ávila les dijera a esos mismos antorchistas mexiquenses, protagonistas del acto más concurrido de toda su campaña para gobernador: “que yo soy como ustedes, que nunca voy a olvidar mis orígenes, que soy de este gran Valle de México, pero sobre todo que seré un hombre agradecido, que no se me va olvidar por quién voy a llegar al puesto de gobernador, que voy a llegar a este cargo honroso por la gente del Estado de México, pero muy especialmente, gracias a mis amigas y amigos antorchistas…”. Y todo, repito, sólo por atreverse a luchar contra ese monopolio dañino, una especie mafiosa en extinción en el mundo, que aquí sobrevive gracias al santuario que le han fabricado en la Secretaría del Transporte del gobierno del Estado de México.
    Sea que se haya decidido por los mando medios, lo cual es muy poco probable, o que cuente con la venia de esferas más altas del poder estatal, esta respuesta del gobierno mexiquense es injusta, absolutamente parcial y abiertamente defensora del monopolio encabezado más visiblemente por Áxel García, por lo que no deja otra opción al antorchismo nacional que aumentar la intensidad, la frecuencia y la profundidad de la lucha social a favor de un transporte público más moderno y menos sujeto a los procedimientos propios de las mafias. Esta es la razón por la que cien mil personas marcharán el próximo 11 de junio en la ciudad de Toluca, en lo que será la continuación de esta lucha nacional con la que estamos profundamente comprometidos.
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