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La Verdad del Sureste

VIGENCIA DEL VIEJO PRI


Los zarzales judiciales en que se ha involucrado el tricolor es muestra palpable de que por más que pretenda mostrar un nuevo rostro ante el electorado nacional y local, todavía no ha podido desprenderse de las arcaicas prácticas y procedimientos antidemocráticos que por más de 80 años llevó a cabo hacia el exterior y al interior de ese partido.

    Cuando el PRI gobernó sin competencia e  iba solo en las contiendas electorales, excepto la participación del PAN que solo le sirvió de comparsa, era el presidente de la república quien designaba  sucesor para   gobernadores, presidentes municipales, senadores y diputados federales y locales. A ese respecto le hacía llegar las órdenes respectivas a los dirigentes nacionales en turno o a los mandatarios estatales, quienes sin reparo cumplían al pie de la letra sus sagradas instrucciones. Todo el aparato gubernamental, inclusive la Suprema Corte de Justicia de la Nación estaban a las ordenes presidenciales. Pero hoy, a comienzos del siglo 21, las cosas son totalmente diferentes para el PRI, porque ya no es el partido en el poder ni las instituciones están a sus órdenes como antaño. Sin embargo, se resiste a renovarse y a someterse a los nuevos tiempos e insiste llevar a la práctica aquellos procedimientos antidemocráticos  que ya no encajan en el México de hoy.

    Pero como dice el dicho: para que la cuña apriete tiene que ser del mismo palo, ha sido el aspirante a la candidatura al gobierno del Estado, el priista Jaime Mier y Terán,  quien ha  evidenciando que  las cosas se siguen haciendo como antes dentro del Partido Revolucionario Institucional y por eso le ha dado la razón el Tribunal Electoral de la Federación,  al ordenar se haga lo que se le negó  y por ende se vislumbra que ordenará la reposición del procedimiento  para elegir candidato.

    Opinamos que de esta indebida actuación, como al igual de otras que han acontecido,  sería injusto  echarle la culpa solamente  al gobernador Granier ó  al  dirigente estatal Romero, sino que esa responsabilidad debe ser compartida con la dirigencia nacional y con el candidato presidencial Enrique Peña, por hacer las cosas a capricho pasando por encima de la voluntad de los priistas tabasqueños.

    Desde luego que hay que considerar que todavía falta que el alto tribunal electoral resuelva las otras impugnaciones hecha oportunamente por el otro aspirante a la candidatura gubernamental, Evaristo Hernández Cruz, por lo que no debe asombrarnos que las cosas se le complicarán más al tricolor.

    De todo esto, lo que le queda muy claro  a la población es que por más que se empeñe el PRI y sus candidatos en mostrar un nuevo rostro, en los hechos están demostrando todo lo contrario, evidenciándose de que si así como hacen las cosas a la antigüita  pretenderán  gobernar, pues nos va a ir a todos de la patada porque con esas misma mañas y arbitrariedades fue que  durante los 80 años nos gobernaron nos hundieron en la pobreza y la marginación.

*Presidente de la Asociación de Abogados Progresistas
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