Voto joven puede decidir cuál es el rumbo del país: tiene 40% del padrón el 1 de julio
Ciudad de México, 19 feb 2018.- La falta de políticas públicas adecuadas y los factores de marginación social, hacen que gran parte de las juventudes mexicanas no se sienta identificada con la sociedad y su Estado. Ese desarraigo, refieren analistas consultados, genera reacciones y apatías que jugarán un papel fundamental e histórico en las próximas elecciones presidenciales del 1 de julio.
Para poner en perspectiva el potencial del voto joven, tenemos el panorama que dibujan las cifras oficiales del Instituto Nacional Electoral (INE).
En la lista nominal de votantes, que considera sólo a los ciudadanos con credencial para votar, hay en la actualidad poco menos de 86 millones de connacionales registrados. De ellos, el 29.21 por ciento –que son 25.1 millones de personas– son jóvenes de entre 18 y 29 años de edad.
Si hacemos un poco de prospectiva, según el promedio de porcentajes de votación del INE, por rango de edad, en las elecciones presidenciales de 2012, tendríamos que al menos, el 57.5 por ciento de los jóvenes de 18 a 29 años podría votar en julio próximo. Esto equivale a cerca de 11.5 millones de votos.
Pero si expandimos este rango de votación a la generación millenial, que comprende a los mexicanos nacidos entre 1980 y 2000, jóvenes de 18 a 37 años, el potencial de votos –con grados de abstencionismo de 53 a 62 por ciento como en 2012– sería mayor a 19 millones, cantidad suficiente para decidir la elección en las urnas.
“En estas elecciones, es muy importante entender que los jóvenes, a través de la tecno-política, tendrán una incidencia muy importante”, comentó la doctora Rossana Reguillo Cruz, coordinadora del Programa Formal de Investigación en Estudios Socioculturales de la Universidad Jesuita de Guadalajara.
Los jóvenes detonarán debates en redes. Y ulterior a “la habilidad de estas nuevas generaciones en las redes y la comunicación a través de las tecnologías”, explicó la especialista en culturas juveniles, los jóvenes “también habitan las calles”, por lo que de ellos se espera “un activismo construido” a partir de su entorno de vida.
Sergio Aguayo Quezada, politólogo del Colegio de México (Colmex), asimismo dijo que a pesar de que “el voto de los jóvenes impactará”, siguen siendo “un segmento de la población muy fragmentado y que responde a estímulos culturales muy diversos”.
En México hay 70 millones de internautas, refiere el estudio Hábitos de Usuarios de Internet en México 2017, realizado por la Asociación de Internet de México. Según sus cifras, el 36 por ciento de los usuarios tienen entre 18 y 34 años. Y en general, el 83 por ciento de los mexicanos usa el Internet para acceder a redes sociales.
Lo anterior quiere decir que hay al menos 25.2 millones de millenials que son usuarios de Internet. Y como mínimo, 21 millones de jóvenes acceden a redes sociales.
LOS JÓVENES VOTANTES
Este año, 14.5 millones de jóvenes votarán por primera vez, refieren las cifras del INE. Sin embargo, la experiencia electoral anterior sugiere que el estrato demográfico que menos vota es el de los mexicanos de 20 a 29 años de edad. En contraste, los que más votan son los ciudadanos de 50 a 64 años.
“Se podría haber pensado que los jóvenes, en su papel de cambio generacional, así como por su amplia participación en las redes sociales, podrían haber mostrado un mayor interés en la elección directa de sus gobernantes, sin embargo, su apatía hacia las elecciones sigue la misma ruta que lo observado en el 2009”, menciona el INE en su Estudio Censal de la Participación Ciudadana en las Elecciones Federales de 2012.
En sus observaciones, el Instituto encontró que los jóvenes prefieren participar a través de asociaciones y organizaciones no institucionales, “orientadas principalmente a la satisfacción de necesidades de ocupación del tiempo libre, y sólo de manera secundaria a buscar satisfacer intereses sociales y políticos”.
También refiere que las mujeres suelen votar más que los hombres, salvo en el sector de personas mayores de 70 años, además que la gente urbana vota más que la rural. Enrique Toussaint, politólogo de la Universidad de Guadalajara (UdeG), explicó que si por algo el ciudadano más apático es el que tiene menos de 29 años, es porque “la gente mayor [de 29 años] creció en un país en donde el único acto cívico que se hacía era ir a votar. Ahora el millenial lo ve como una cuestión de libertad. Entonces el abstencionismo millenial va a ser menor en estas elecciones”, adelantó.
Este tipo de circunstancias hacen que 2018 “pueda ser un momento clave para el país”, apuntó la experta en culturas juveniles Rossana Reguillo Cruz. Y ella como Toussaint, observó la posibilidad de que, a “medida en los comicios se acerquen, van a haber más temas relacionados con los jóvenes”.
El problema, de acuerdo con los analistas, radica en que al igual que las juventudes no forman parte sustancial de la agenda de gobierno, tampoco figuran de manera excepcional en los proyectos de los virtuales candidatos presidenciales –a excepción, quizá, del proyecto de AMLO-.
La falta de propuestas en beneficio de las juventudes mexicanas es un reflejo, según Toussaint, de la manera “obtusa” de los políticos “de entender a los jóvenes”.
“Los partidos políticos siguen pensando que los jóvenes no son tan importantes en términos electorales porque es muy abstencionista. Hacen sus cálculos y prefieren asegurara el voto de arriba de los 40 años. Eso es un error”, mencionó.
Los analistas consultados no sólo observan un vacío en las propuestas para los jóvenes. También mencionan la ausencia de jóvenes en los equipos de trabajo de los candidatos.
Andrés Manuel López Obrador, por ejemplo, alude en su proyecto “Jóvenes Construyendo el Futuro” temas de garantías a la educación, pasantías para darles experiencia laboral, becas, la creación de un Colegio Nacional de Seguridad Pública para darles alternativas profesionales, entre otros.
Ricardo Anaya Cortés propone accesos a la educación y a la capacitación, además de inclusión en materia laboral, económica y política.
Y José Antonio Meade Kuribreña, hasta ahora, sólo ha hecho menciones, entre las que cuentan más y mejor educación, innovación y oportunidades para emprender.
CONSECUENCIAS PARA LA DEMOCRACIA
El peso electoral de las y los jóvenes mexicanos definirá las elecciones, aseguran los analistas, ya sea a través de su ejercicio o de la abstención. Las y los jóvenes activarán sus redes para participar y para apoyar, o bien para formar parte de la guerra sucia que se espera, sobre todo, en la Internet.
“El futuro de la democracia en México se juega entre los jóvenes”, explicó Toussaint. “Lo más preocupante es que los jóvenes no cuidaran la democracia real [al no votar y participar de lo político] porque podría permitir una regresión del autoritarismo en México. Nada sería más peligroso para el país que estuviéramos en un contexto en que el joven sintiera vacío por la democracia y no la protegiera”, abundó.
No obstante, Alfredo Nateras Domínguez, antropólogo especializado en psicología social de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) campus Iztapalapa, dijo que el dilema entre los jóvenes, como entre la población en general, es y será “el uso político del miedo para inhibir la participación”.
Y como apunta Reguillo Cruz, las juventudes se organizarán y participarán en su entorno a partir de “comunidades de sentimiento”. Es decir, “formas de participación social y política”, que lejos de tener una estructura ideológica, son “reivindicaciones de resistencia culturales”, explicó el doctor Nateras.