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La Verdad del Sureste

VOZ UNIVERSITARIA

REGRESAR O NO REGRESAR A CLASES, NO ES EL DILEMA REAL DE LAS UNIVERSIDADES



(Profesor e Investigador de la DACSYH de la UJAT)
Centrar la discusión actual sobre el funcionamiento de las Instituciones de Educación Superior Públicas en México (IESP), en el regreso a clases presenciales, significa ignorar la diversidad de problemáticas bajo la cual viven dichas instituciones. Es decir, el dilema central que están enfrentando las Instituciones de Educación Superior tiene que ver con cuestiones más profundas y complejas; porque hoy, su funcionamiento estructural ha sido trastocado por la pandemia y es cuestionado por la política de transparencia y austeridad impulsada desde la Presidencia de la República.
La pandemia nos ha permitido ver el carácter disfuncional de muchas instituciones de educación públicas, entre muchos fenómenos, hemos podido ver: sus propuestas curriculares rígidas; que varios de sus administrativos no están formados para la gestión educativa; la insuficiencia tecnológica; la formación pedagógica y tecnológica de los docentes; la pobreza de muchos de los estudiantes y su imposibilidad para adquirir equipo de cómputo; en fin, la pandemia nos ha permitido ver una gama diversa de fenómenos en las universidades y tecnológicos, que ya estaban ahí, pero que no las considerábamos importantes.
Al mismo tiempo, La Estafa Maestra y las exigencias de trasparencia y austeridad planteadas por la 4T, nos ha permitido abrir el debate sobre la corrupción, la simulación y la falta de compromiso social en diferentes Instituciones de Educación Superior. Lo cual, nos debe llevar a analizar el funcionamiento estructural de cada institución educativa, para revisar, conocer y evaluar sí su quehacer se realiza, en el contexto de las necesidades sociales nacionales, regionales y locales.
Por ello, para abonar más el debate, la revisión y la evaluación sobre las normales, universidades y tecnológicos, propongo poner atención en las siguientes cuestiones: a la legislación de cada institución, porque muchas universidades tienen leyes orgánicas caducas y leyes internas antidemocráticas y desactualizadas. Debemos analizar las relaciones de poder que determinan el funcionamiento de las universidades, en dos sentidos: las relaciones de poder que se dan fuera de las instituciones, pero que influyen en su dinámica interna y, las relaciones de poder internas; ambas definen las estructuras administrativas y los cotos de poder de las instituciones.
También, no podemos dejar de revisar los modelos educativos de cada institución y todas sus funciones sustantivas, porque algunos son ambiguos, atrasados y no se articulan al Plan Nacional de Desarrollo. En relación con los modelos educativos, se debe revisar el diseño curricular de cada programa educativo; es decir, la estructura y contenido de cada plan de estudio, su vigencia y actualización; y en relación con ellos, se debe evaluar la práctica docente, la formación y el quehacer concreto de los maestros.
Por falta de espacio, no puedo enumerar todos los asuntos que los universitarios y los ciudadanos deben estar revisando y evaluando de las universidades. Lo que sí puedo reafirmarles es que: regresar o no a clases presenciales no es el problema principal de las universidades. También, me comprometo con ustedes a entregarles un artículo cada semana, en el que abordaré los problemas de las universidades.
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