Saltar al contenido principal
La Verdad del Sureste

La XVII Espartaqueda Deportiva, un éxito rotundo


Quince mil deportistas, mayoritariamente niños y sobre todo jóvenes, se dieron cita en la cuna del Movimiento Antorchista Nacional, el municipio de Tecomatlán, Puebla, durante ocho días, para realizar la XVII Espartaqueada Deportiva (en honor al héroe Espartaco, por su ejemplar rebeldía ante el esclavista Imperio romano). Contingentes de las 32 entidades federativas concurrieron a la convocatoria, que se realiza cada dos años, en virtud de que se alterna año con año con la Espartaqueada Cultural.

 

Tratando de eliminar cualquier sesgo subjetivo al momento de calificar esta jornada deportiva, en virtud, lo reconozco, de que puede ganarme en el juicio de valor mi militancia antorchista, busco llenarme de objetividad y, por eso, resaltaré los datos gruesos y duros, es decir, los que están a la vista no sólo de nuestras huestes, sino incluso a la vista de personajes que no son, de ninguna manera, sospechosos de antorchismo y que también atestiguaron la justa deportiva.

 

E n primer lugar, destaca el elevado número de competidores, 15 mil, la mayoría de los cuales ya ha asistido por lo menos a una Espartaqueada anterior, es decir, los jóvenes que acuden desde los más remotos lugares del país (por ejemplo Tijuana, B.C., Cd. Juárez, Chihuahua, Mérida, Yucatán) y los padres de familia que autorizan dichos viajes, saben que se trata de una competencia limpia e imparcial donde no se favorecerá ni se discriminará a nadie y donde efectivamente ganará el mejor; saben que prevalecerá el respeto entre los concursantes y que no se permitirá ningún vicio que denigre la espartaqueada (alcohol, droga o prostitución) y saben que, en los ratos de relativo ocio, se organizan eventos culturales que los edifican.

 

Y esa mayoría de jóvenes, calculada en unos 12 mil asistentes, invitó a otros tres mil nuevos elementos que, por su cantidad, se compara con cualquier otro evento de la misma naturaleza en las grandes ciudades, mas no por su calidad, que es muy superior; ¡una verdadera fiesta de la juventud! E n segundo lugar, resalta el gran esfuerzo del antorchismo tecomateco por ofrecer instalaciones confortables y muy dignas. De hecho, siempre se esmeran nuestros compañeros anfitriones, que merecidamente dirige el profesor Eleusis Córdova Morán, por brindarnos lo mejor, pero en esta Espartaqueada fueron sorprendentemente dignas, incluso bellas.

 

Tal es el caso del campo de futbol soccer, que lució por su pasto sintético, el alumbrado que permitió desarrollar juegos hasta las cuatro de la madrugada y la techumbre y ampliación de su graderío. Mucho más impactante resultó la remodelación integral del estadio de béisbol en toda su infraestructura, que nada le envidia a los mejores estadios profesionales de México, con la diferencia de que este deporte, como todos los demás, es absolutamente gratuito. Y más lucen nuestras instalaciones deportivas, si consideramos que Tecomatlán es un municipio pequeño, con apenas 10 mil habitantes y ubicado en una zona muy apartada de las grandes ciudades donde no tiene mucho chiste contar con la infraestructura mencionada. En pocas palabras, no existe en todo el país una ciudad deportiva como la de Tecomatlán, hablando de municipios rurales comparables en población y economía, fruto esto del trabajo y lucha tesoneros del antorchismo poblano. E n tercer lugar, llama poderosamente la atención, la excelente organización durante los nueve días de la competencia. En efecto, si consideramos que desfilaron por las canchas deportivas de Tecomatlán 15 mil muchachos, en cuya cabecera municipal habitan 5 mil almas, es encomiable que, no obstante, el tremendo impacto ocasionado por el alud de los visitantes, se haya organizado hasta el más mínimo detalle para proveerlos de alimentos, de dormitorios, de medicina, de limpieza y la sana convivencia de los jóvenes, pues no se reportó un sólo caso de alcoholismo, de drogadicción, de riña o prostitución, muy comunes en certámenes de esta naturaleza. A ello contribuyeron, claro, la buena conducta de las delegaciones foráneas, pero también el sano ambiente material y espiritual que priva en Tecomatlán, al grado de que es el único municipio del país en donde el INEGI reporta cero delitos (¡en estos tiempos tan convulsionados por la inseguridad!), debido al notable avance en materia de empleo, salarios, educación, salud, cultura, deporte y servicios básicos. E n cuarto lugar, otro rasgo que vuelve atípica nuestra justa deportiva, es el hecho de que se realiza con recursos financieros propios de los deportistas y de la organización, es decir, no se trata de una convocatoria cuyos costos asuma ninguna dependencia oficial o de gobierno, esfuerzo que no tiene paralelo, dicho sin falsas modestias, con ninguna otra organización ni partido político en el país. No cabe la menor duda de que Antorcha, a 40 años de su fundación, ha alcanzado la adultez política y es, hoy por hoy, la mejor organización que representa genuinamente los intereses de la inmensa mayoría de los trabajadores de México en su largo y sufrido peregrinar por lograr una patria nueva. ¡Enhorabuena!

¿Te fue útil? Comparte: Facebook X WhatsApp Telegram

Entérate de más