…Y llegó Corazón Amigo
El reto está ahí para la gente del nuevo gobierno, quienes deben tener especial cuidado para no caer en el populismo
Los programas sociales deben tener un fin: ayudar a los más necesitados. Cuando estas acciones se llevan a ras de piso, el objetivo es cumplirlo al máximo sin ninguna condición, mucho menos electorera. Tampoco, como sucede con frecuencia, buscando popularidad, para sólo alimentar la egolatría. De eso sabemos y mucho los tabasqueños. Estamos convencidos de que ahora vivimos otros tiempos.
¿Quién no recuerda en el sexenio pasado a Andrés Granier Melo? Calificado hoy por millones de mexicanos como el gobernador más corrupto. Las autoridades le siguen un proceso legal desde un hospital por desvíos de recursos y otros malos manejos. No sólo engañó a la población, también evadió al fisco. El Chelo Granier, durante 2006 y como parte de su campaña rumbo a la gubernatura prometió ayudar a través de programas sociales a los discapacitados, personas de la tercera edad, así como a madres solteras. Lo primero que hizo cuando asumió el gobierno en 2007 fue “ordenar” que se repartieran vales sin estudio previo, sin control alguno. Claro, eso favorecía el saqueo.
A finales de 2009, precisamente después de las elecciones, mostró la verdadera intención de aquel programa llamado “Te da más”. Dejó colgados, sí, y apagó toda la esperanza de 139 mil personas, porque les retiró el apoyo económico, quedándose los empadronados sólo con sus tarjetas de cuenta en la mano. Hubo marchas y cierres de avenidas en la ciudad. Las orejas del palacio ya no escucharon nada.
Continuando con ese recuento de los daños, allá en Jalpa, un 15 de mayo de 2008 arrancó otro programa: “Pedaleando para Transformar”. ¿Lo recuerdan?, evento que fue encabezado por Granier con dos frases: “Nada ni nadie detendrá el progreso de Tabasco” y “Este programa no es político ni electorero”. Por supuesto que fue algo risible, porque efectivamente, el progreso nunca se dio, y al año siguiente vendrían las elecciones intermedias. Fue electorero y fue bicicletero.
Queda claro que implementar esta clase de ayuda sin ningún sustento legal, y sólo aventarlo para querer ganar votos y popularidad no funciona. Al contrario, crece el repudio y los señalamientos. El ejemplo de Granier es histórico. Se recordarán por décadas al Chelo y a su camarilla.
Ahora pensamos, es distinto. Es el mandato del pueblo en las urnas en el 2012. Después de los fracasos anteriores, y de haber pasado un año de esta nueva administración, llega “Corazón Amigo”, anunciado por el gobernador Arturo Núñez. Recordó que fue una propuesta de su campaña. Se otorgará una pensión de 500 pesos mensuales a las personas con capacidades diferentes (discapacitados) en condiciones de pobreza.
Los mecanismos apenas inician: desde el empadronamiento, cotejos, visitas domiciliarias. Trabajos delicados y que requieren paciencia, tiempo y experiencia, para dar como resultado transparencia y credibilidad. Es obligación de las autoridades encargadas cumplir y evitar repetir errores.
Tomando en cuenta que no solamente estarán atentos las personas discapacitadas por saber cómo va el programa, sino también aparecerán personajes limitados y revanchistas (priistas, panistas, petistas de oportunidad, resentidos, diputados en busca de otro hueso) que desean que “Corazón Amigo” no cumpla con lo prometido. Dirán que el programa será usado como un mecanismo para atraer clientes electorales. No les conviene reconocer que una bandera de la oposición de izquierda –y eso lo saben bien los lectores de La Verdad- ha sido la atención a la población más marginada, a los desposeídos y en situación de rezago. Para no volver a padecer las ocurrencias del Chelo Granier y su camarilla ahora toca al Congreso avalar también la acción gubernamental: revisar y dictaminar a tiempo la iniciativa para hacer obligación de ley el apoyo a estas personas vulnerables. Que sea ley no capricho.
Dijo el gobernador Arturo Núñez: “La principal tarea de todo gobierno debe ser garantizar, por lo menos, los requerimientos elementales que le permitan a la gente vivir una vida digna. Por ello, las personas con alguna discapacidad merecen especial atención”… ¿Será que lo entiendan los priístas encumbrados? (no los de abajo, esos son otra cosa). Esperemos que la ambición no se convierta en ceguera. Ayudar a los discapacitados es un acto humano y una exigencia social.