¡Ya no queremos inundarnos de aguas negras!
n--Aquí con una ‘lluviecita’, ¡todo se va al agua! ¡Y es hasta las rodillas! --Ejemplificó María del Socorro Zapata al presidente municipal, Humberto de los Santos Bertruy
Desde el quicio de su puerta, el ama de casa esperó con paciencia el paso del edil capitalino. Ya venía de la inspección de la estación de bombeo en el callejón Las Torres, de la colonia Miguel Hidalgo y se detuvo a escuchar su queja.
“Siempre nos estuvieron engañando y nunca nos dieron solución a nuestras demandas. Ya no queremos inundarnos de aguas negras”, clamó al munícipe, quien estaba acompañado del coordinador del SAS, Enrique Moreno Arévalo.
Antes, el alcalde ya había revisado el funcionamiento del cárcamo de aguas pluviales de Carrizales, ubicado en el periférico “Carlos Pellicer Cámara”, atrás de Chedraui y Cinépolis, ahí donde Ricardo Decle López, encargado ya de Operaciones del Ayuntamiento de Centro, apuntilló sus conocimientos.
El desplazamiento posterior fue a la planta de tratamiento de aguas residuales de ciclo combinado, en la ranchería Anacleto Canabal 1ª sección; en “La Nachita”, de Buenavista 1ª; “Jesús Antonio Sibilla Zurita y en la calle Independencia, de la colonia Miguel Hidalgo I.
En el ocaso de la tarde, las vecinas salieron de sus hogares para acompañar al primer regidor y funcionarios.
--¡Por qué nos avisó de su visita! --Le reclamaron
--Estamos por terminar el diagnóstico y concluir con todos estos problemas. Lo importante es que ustedes estén bien y no se inunden. ¿O les están fallando? --Preguntó el edil.
--No. El ‘carcamero’ siempre nos ayuda. Sólo hay que echarle la mano. --Indicaron.
--Tendrá todo nuestro apoyo porque la prioridad es agua potable de calidad, inversión para el funcionamiento integral de cárcamos y que haya más plantas de tratamiento de aguas negras, adelantó.
A esas horas, en que niños y madres salían de sus hogares para el esparcimiento --pues había corrido la voz de su presencia-- el tumulto ya era mayor y cada quien, planteaba necesidades y preocupaciones.
Pero hubo quien no aguantó la curiosidad y le soltó el comentario:
--Oiga usted presidente --interrumpió una de las ama de casa--, en la televisión lo veía más viejito. Pero ya vi que está más joven que el químico! Y las risas dominaron la tarde.