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La Verdad del Sureste

Yakiri libre, pero teme por su vida

Dice que luchará para que cómplice de violación sea juzgado


 

México, DF., 06 de marzo (Cimacnoticias).- Nerviosa, sonriente y discreta, Yakiri Rubí Rubio Aupart salió el miercoles del Centro de Readaptación Femenil de Tepepan minutos antes de las 10 de la noche, luego de estar casi tres meses en prisión acusada de haber asesinado el pasado 9 de diciembre a Miguel Ángel Ramírez Anaya, quien la violó sexualmente e intentó matarla.
        Junto a sus padres, Marina Beltrán y José Luis Rubio, y rodeada por una improvisada valla de activistas que trataban de impedir el acercamiento del cúmulo de cámaras, la joven dio sus primeras declaraciones a la prensa para agradecer a las personas que desde el primer momento creyeron en que fue víctima de violación sexual y que se defendió para salvar su vida.
        Con la frente en alto, la joven de 20 años tomó un megáfono y dijo: “Estoy contenta porque ya salí. Estoy orgullosa de esta gente que está aquí, de mi familia, sin ellos no estaría aquí, sin ustedes. Les agradezco, de verdad, todo el apoyo que me están dando, que me dieron, el que estén aquí con mi familia”.
    Con pocas ganas de hablar sobre la agresión sexual, explicó: “Fue algo muy duro lo que pasé. Aquí estamos sobreviviendo, sobrevivimos. Estoy muy contenta de salir. Estoy muy feliz”.
   Aun con la emoción de la libertad, Yakiri no pudo evitar mencionar que no está absuelta de las acusaciones que le imputó la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal (PGJDF), ya que el delito sólo se reclasificó como “homicidio con exceso de legítima defensa” y ella tendrá que seguir el proceso fuera de prisión.
   “Va a seguir el proceso, ahora por fuera, sin embargo tengo miedo todavía porque uno de mis agresores sigue afuera. Él sigue feliz de la vida. Tengo miedo por mí, por mi familia, que vayan a correr algún riesgo. Mis agresores son dos hermanos, uno de ellos se llama Luis Omar Ramírez Anaya”.
    Yakiri quedó en libertad tras una resolución de los magistrados de la Quinta Sala Penal del Tribunal Superior de Justicia del Distrito Federal, que el 3 de marzo determinaron que si bien la joven cometió el homicidio de su agresor sexual, en realidad lo hizo con exceso de “legítima defensa” al tratar de salvar su vida.
   Ya más segura de sus palabras, Yakiri advirtió: “Yo no voy a descansar hasta que ese agresor, que también fue cómplice de todo lo que me hicieron, este aquí adentro”.
   A pesar de su ímpetu por buscar justicia, no omitió decir que cuando fue violada acudió a denunciar pensando que la justicia la ayudaría, sin embargo se dio cuenta que no es así y que como ella hay otras mujeres que son víctimas y están presas injustamente.
    “Lo que quisiera es que no hubiera más injusticias, que no existiera ya el machismo porque aquí fue machismo, por eso me juzgaron. Yo quisiera que ya no hubiera más, que fuera la última mujer que pasara por esa situación porque es muy dura, muy fuerte, que a nadie le gustaría”.
    Mientras daba su mensaje, intempestivamente sus abuelos rompieron la valla y se lanzaron sobre ella para abrazarla y llevarla a casa, pero antes de que la familia se retirara Yakiri se adjudicó un deber: “Me comprometo a seguir ayudando a muchas más mujeres; doy mi palabra porque no quisiera que a nadie más le pasara”.

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