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La Verdad del Sureste

La zozobra, angustia, desesperanza y rabia, hacen presa a ejidatarios de los aztlanes y el Tintillo

Ante la posibilidad de una tercera inundación por las obras de la Conagua para canalizar hacia esa zona los excedentes de agua del río Grijalva


La zozobra, angustia, desesperanza y rabia, de nuevo hacen presa a campesinos y ejidatarios de la zona de los aztlanes y el Tintillo, al inicio de la temporada de lluvias en Tabasco, ante la posibilidad de una tercera inundación por las obras de la Conagua
La zozobra, angustia, desesperanza y rabia, de nuevo hacen presa a campesinos y ejidatarios de la zona de los aztlanes y el Tintillo, al inicio de la temporada de lluvias en Tabasco, ante la posibilidad de una tercera inundación por las obras de la Conagua
desesperanza y rabia, de nuevo hacen presa a campesinos y ejidatarios de la zona de los aztlanes y el Tintillo, al inicio de la temporada de lluvias en Tabasco, ante la posibilidad de una tercera inundación por las obras de la Conagua para canalizar hacia esa zona los excedentes de agua del río Grijalva. Alaciel Pérez Acosta, comisariado ejidal de Aztlan primera expone a La Verdad del Sureste que, antes del 2008, las inundaciones que padecían sus parcelas eran de dos meses y ahora de seis, lo cual no les está dejando opción de trabajar la tierra para productos agrícolas. Tampoco hay la posibilidad de continuar con la ganadería, con una nueva inundación, dijo, la pastura se perderá, y no es posible, para un pequeño productor sostener el pago de alimento trasladando a sus reses, a lugares altos porque sus tierras, medio año, permanecerán bajo el agua.


Nosotros, dijo en nombre de los 53 ejidatarios que integran ese núcleo ejidal, exigimos indemnización o que nos paguen las tierras y nos vamos a otro lado, porque ya no tendremos opción de producir, no podemos abandonar nuestras tierras, así como así, porque el patrimonio de nuestros hijos.

No sabemos que el lo que sucederá este año, expresa pensativo, porque tenemos una serie de problema, podemos trasladar el ganado a las lomas, incluso si las reses se ahogan ni modo, pero cómo pondremos a salvo nuestras vidas y las de nuestras familias, si nos están cerrando las salidas. Cuestionado sobre la posibilidad de que los gobiernos federal, estatal y municipal los apoyen con proyectos productivos alternos, Alaciel Pérez, afirmó que han platicado con el secretario del ayuntamiento del Centro, César Rojas quien prometió apoyos. “Todo ha sido mentira”, solo nos mandaron un saquito de fertilizante, pero para que lo queremos si no podemos usar la tierra, dónde lo vamos a aplicar; también han dicho que han bajado dinero a las comunidades, pero preguntamos:

¿a cuáles, en dónde? Por su parte don Miguel Hernández Hernández, ejido Tintillo Barranca y Guanal, lamenta el que el ayuntamiento del Centro le proporcionara apoyo económico para su invernadero de chile habanero, si este quedó a cien metros de uno de los boquetes que hizo la Conagua. Aunque ese invernadero está en una loma, el agua de tres ríos que circulará por esa zona, seguramente se llevará el invernadero, que es un proyecto para diez años, dijo e informó que actualmente está en plena producción de su primera cosecha.

Debo reconocer que es un apoyo que solo a mi me dieron, mencionó don Miguel, ¿pero de que servirá si estoy a un costado de donde están abriendo los boquetes? Todo parece que tendremos otra inundación grave y que perderemos todo ese dinero no solo del ayuntamiento sino de los productores y afirmó que la cantidad que él ha aportado en ese proyecto es de alrededor de 80 mil pesos y que el invernadero ocupa una hectárea y media de su terreno. Nos han aconsejado que aseguremos el invernadero, dijo, pero con qué si solo somos productores, campesinos, lamentó y mencionó que del campo ha vivido, toda su vida. Me sentía contento porque ese lugar es alto, afirmó, desgraciadamente ahora estoy a cien metros del boquete. Los de Conagua dicen que durante la creciente, el agua circulará por el canal pero no es cierto porque tres ríos desfogarán ahí. Vamos a desaparecer y también saldrán afectados los ejidatarios y productores del ejido López Portillo.


Entonces no tiene caso que, por un lado nos den apoyos, si nos van a inundar, expresó. Don Miguel Hernández también denunció que la fuerte lluvia del sábado 16 de este mes, provocó un considerable encharcamiento en las instalaciones de nueva planta de agua potable que se está instalando en el Tintillo, debido a que con las obras de la Conagua, la construcción quedó debajo de un camellón. Recordó que fue durante la administración del presidente municipal, Evaristo Hernández cuando se compró ese terreno y que en este se empezó a construir la planta la cual, afirmó tiene un avance como del 50 por ciento, afirmó el ejidatario de Barranca y Guanal Tintillo. Expuso que quien sabe que sucederá con esa construcción cuando la temporada de lluvias llegue a su máxima expresión, y considera que durante ese sábado, por lo menos el ayuntamiento debe haber perdido cemento.

Por la falta de planeación, se hacen obras que luego no sirven o que después salen más costosas, comentó y reflexionó, en relación a las medidas que ahora tendrá que tomar ahora el ayuntamiento del Centro para que esa planta no se inunde. Al campesino también le preocupa la suerte que correrán las alrededor de 70 familias que siguen viviendo en la orilla del río, porque en caso de inundación no tiene como salir, “ya taparon el puente y las alcantarillas”.


En relación al relleno por el que muchas familias de la zona han optado para levantar sus parcelas, con la tierra que están sacando del área con las obras de la Comisión Nacional del Agua, explicó que la Conagua regala la tierra, pero que el beneficiado tiene que pagar el transporte de la “regada”. Aunque el cobro depende de la extensión de cada superficie, por cada “regada” se cobran entre 4 y 7 mil pesos y los que tienen recursos pagan por lo menos, que en pesos significan por cuando menos 15 mil pesos, cantidad de la que no disponen los habitantes más pobres, dijo. Hay solares a los que se les han echado hasta cincuenta o cien “camionados”. La falta de recursos para contratar regadas, está ocasionando que muchas viviendas estén quedando enterradas y ya sufrieran las consecuencias de los encharcamientos; a ellos, en caso de una fuerte inundación, solo les quedará la posibilidad de levantar “una champita” en los camellones. La Conagua puede tener amontonada la tierra para regalar, pero la mayoría de los campesinos no tiene para pagar el transporte ni puede distribuir la tierra en sus solares con “paladas”. Ya que la Conagua es la responsable de las situaciones que estamos viviendo, dijo, lo justo sería que en forma gratuita, la Conagua no solo regalara la tierra sino que absorbiera el costo de las “regadas”, agregó.
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