41 AÑOS DEL SPIUJAT: PUNTUALIZACIONES SOBRE SU HISTORIA
El 16 de octubre de 1980, quedó constituido legalmente el Sindicato de Profesores e Investigadores de la UJAT. La historia de dicho sindicato solo ha sido escrita parcialmente, y aunque es una necesidad histórica recuperar del olvido el quehacer sindical de los académicos de la UJAT; al parecer, dentro del propio sindicato solo existe el interés por conocer algunos pasajes de su historia; por eso hace falta hacer unas puntualizaciones sobre su desarrollo histórico.
El SPIUJAT se formó por varias razones, entre ellas, cabe señalar que: su constitución se dio como parte de un legítimo interés de los académicos, para defender sus derechos laborales; aunque se fundó, hasta que la Presidencia de la República realizó la reforma al Artículo Tercero Constitucional, con la que se autorizó la formación de sindicatos de trabajadores académicos en las Instituciones de Educación Superior.
Por ello, el SPIUJAT nació como parte de una política oficial que desplegó el Estado dentro de las universidades, y como parte de una necesidad de los docentes e investigadores, para exigir el cumplimiento cabal de sus derechos laborales, a través de la firma de un Contrato Colectivo de Trabajo, con la rectoría de la UJAT.
Con ese origen, el SPIUJAT ha tenido distintas fases de desarrollo histórico; en sus primeros años, los miembros de su Comité Ejecutivo fueron combativos y mantuvieron relaciones de negociación con los distintos rectores; después, cuando surgió la oposición política en Tabasco, los representantes del sindicato, se empezaron a burocratizar a las posiciones del gobierno del Estado y a la rectoría de la UJAT.
En ese proceso, dos tendencias empezaron a definir la historia del SPIUJAT, una posición minoritaria, que ha exigido autonomía sindical y respeto efectivo al Contrato Colectivo de Trabajo y a la legislación laboral; y otra posición, que hegemónicamente se sostiene con el poder de la estructura universitaria y, que ha llevado al sindicato, como dicen los propios miembros de este grupo, a ser un sindicato blanco, que se mueve en función de intereses creados e inercias de la hegemonías que han administrado a la UJAT.
Así, desde hace más de dos décadas, la historia del SPIUJAT ha estado definida no por la lucha sindical, sino por las inercias que imponen los grupos que determinan la línea funcional de la UJAT. Ello ha generado malestar, debates y que se consolide la idea, de que el sindicato, solo vela por los intereses de los grupos que conforman su estructura de toma de decisiones y, no ya por los intereses de todos sus agremiados, lo cual abrió la puerta al surgimiento de otro sindicato de académicos.
En esa dinámica histórica, al SPIUJAT le hace falta ser más trasparente; le hace falta reivindicar una posición que legitime y practique principios democráticos, que impida que la cúpula sindical siga realizando prácticas de exclusión y discriminación. Al SPIUJAT le hace falta transformarse a partir de la nueva reforma laboral y desde una perspectiva, que dinamice y proponga en la estructuración de la UJAT.
En la historia de Tabasco, al SPIUJAT le ha faltado cumplir con su misión histórica, la de ser un ejemplo de organización sindical, la conciencia crítica de los sindicatos y la sociedad; le ha faltado ser la voz y perspectiva, que influya en la construcción, consolidación y transformación del sindicalismo local, en la dinámica de los procesos históricos contemporáneos de Tabasco.
El reto que tienen los doctores, investigadores y docentes que integran el SPIUJAT, que tienen los grados académicos más altos en todo Tabasco, no es sencillo, ni fácil; veremos si son capaces de seguir quedándose mudos ante la falta de democracia sindical o, asumen con conciencia una postura renovadora, que le dé un cambio significativo al sindicato y a la institución, en la que cotidianamente realizan su quehacer universitario.
El SPIUJAT se formó por varias razones, entre ellas, cabe señalar que: su constitución se dio como parte de un legítimo interés de los académicos, para defender sus derechos laborales; aunque se fundó, hasta que la Presidencia de la República realizó la reforma al Artículo Tercero Constitucional, con la que se autorizó la formación de sindicatos de trabajadores académicos en las Instituciones de Educación Superior.
Por ello, el SPIUJAT nació como parte de una política oficial que desplegó el Estado dentro de las universidades, y como parte de una necesidad de los docentes e investigadores, para exigir el cumplimiento cabal de sus derechos laborales, a través de la firma de un Contrato Colectivo de Trabajo, con la rectoría de la UJAT.
Con ese origen, el SPIUJAT ha tenido distintas fases de desarrollo histórico; en sus primeros años, los miembros de su Comité Ejecutivo fueron combativos y mantuvieron relaciones de negociación con los distintos rectores; después, cuando surgió la oposición política en Tabasco, los representantes del sindicato, se empezaron a burocratizar a las posiciones del gobierno del Estado y a la rectoría de la UJAT.
En ese proceso, dos tendencias empezaron a definir la historia del SPIUJAT, una posición minoritaria, que ha exigido autonomía sindical y respeto efectivo al Contrato Colectivo de Trabajo y a la legislación laboral; y otra posición, que hegemónicamente se sostiene con el poder de la estructura universitaria y, que ha llevado al sindicato, como dicen los propios miembros de este grupo, a ser un sindicato blanco, que se mueve en función de intereses creados e inercias de la hegemonías que han administrado a la UJAT.
Así, desde hace más de dos décadas, la historia del SPIUJAT ha estado definida no por la lucha sindical, sino por las inercias que imponen los grupos que determinan la línea funcional de la UJAT. Ello ha generado malestar, debates y que se consolide la idea, de que el sindicato, solo vela por los intereses de los grupos que conforman su estructura de toma de decisiones y, no ya por los intereses de todos sus agremiados, lo cual abrió la puerta al surgimiento de otro sindicato de académicos.
En esa dinámica histórica, al SPIUJAT le hace falta ser más trasparente; le hace falta reivindicar una posición que legitime y practique principios democráticos, que impida que la cúpula sindical siga realizando prácticas de exclusión y discriminación. Al SPIUJAT le hace falta transformarse a partir de la nueva reforma laboral y desde una perspectiva, que dinamice y proponga en la estructuración de la UJAT.
En la historia de Tabasco, al SPIUJAT le ha faltado cumplir con su misión histórica, la de ser un ejemplo de organización sindical, la conciencia crítica de los sindicatos y la sociedad; le ha faltado ser la voz y perspectiva, que influya en la construcción, consolidación y transformación del sindicalismo local, en la dinámica de los procesos históricos contemporáneos de Tabasco.
El reto que tienen los doctores, investigadores y docentes que integran el SPIUJAT, que tienen los grados académicos más altos en todo Tabasco, no es sencillo, ni fácil; veremos si son capaces de seguir quedándose mudos ante la falta de democracia sindical o, asumen con conciencia una postura renovadora, que le dé un cambio significativo al sindicato y a la institución, en la que cotidianamente realizan su quehacer universitario.