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La Verdad del Sureste

LA BARRENA

Devaluación del petróleo... y del peso Para que los funcionarios aquí no anden de presumidos en medio del desastre


LA BARRENA


Cuando escribo esto, el petróleo ha bajado a menos de 60 dólares. Y el peso, como otras veces, igualmente se está devaluando, también a niveles de hace varios años. Las inversiones extranjeras siguen bajando. Los funcionarios, como siempre, están optimistas y presumen de que compraron seguro (¿a qué precio?) y pidieron prestado, como si no estuviéramos ya súper endrogados. Con eso, dicen que estamos menos amolados que los otros países petroleros.
    Ponemos un ejemplo, de otro país, más importante exportador de petróleo, y que además es víctima de sanciones de Estados Unidos y de la Europa del euro. Le está vendiendo a China, donde hay mucho dinero, unas armas defensivas, los sistemas antiaéreos S-400.
    La prensa de allá ilustra la información al respecto con una foto. Un carro enorme, con muchas llantas también enormes, y que de su parte trasera salen y van hacia arriba cuatro gigantes cañones, que en realidad son lanzacohetes.
    Un especialista militar chino describe algunas ventajas de este sistema: “S-400” puede rápidamente asegurar nuestra absorción de su tecnología. Es capaz de interceptar operaciones con una fuerte interferencia electrónica en su parte trasera. Esa ventaja es muy importante en posibles futuras guerras.
    La venta rinde a Rusia unos 3 mil millones de dólares. Podrá molestar a alguien con intenciones de bombardear a China, pero no afecta al pueblo ruso ni chino, ni les causa asesinatos de civiles, ni afecta la economía nacional ni les aumenta la miseria como aquí.
Para que los funcionarios aquí no anden de presumidos en medio del desastre.
    Un primer comentario en el plano nacional es que vemos reflejos importantes, incluso en Estados Unidos, que temen que la baja de los precios petroleros afecte seriamente sus grandes proyectos “fracking”, obviamente también los que hacen o quieran hacer aquí. Grandes compañías habían prestado fortunas para el desarrollo de esos proyectos, y ahora todos están, por lo menos, preocupados. Han caído, también en Estados Unidos, casi 40 por ciento de los permisos para nuevos pozos petroleros. Y el destino de los proyectos en México es similar, el producto lo tendrían que vender mucho más barato de lo que calculaban… si llegan a invertir.
    Nadie se ilusiona con un salto repentino del precio del petróleo hacia arriba. Ya ha pasado esto y se prevé que la baja de precio perdure.Ya hemos observado que en el plano productivo se prevén bajas para 2015. No debemos limitarnos a ver cómo se desarrolla el desastre del proceso de entrega del país. Debemos recordar también algo de lo que se debe hacer cuando sea posible.
    Un paso evidente: limpiar a las grandes empresas energéticas, Pemex y la Comisión Federal de Electricidad, no sólo de simples ejecutores de las voluntades de arriba, sino de la corrupción, que ya parece tener una extensión nacional.
    La restitución de empresas públicas integradas e integrales, para ejecutar su trabajo y no para ver a quién se lo vende a cambio de regalitos.
    El desarrollo de la producción, especialmente en los lugares más favorables, de los que ya hemos hablado también. La producción de crudo en Tsimin-Xux, en Litoral de Tabasco, ha pasado de 8 mil barriles diarios en 2012, a 29 mil en 2013 y a 80 mil en 2014 hasta octubre. La producción de crudo en todo el litoral aumentó 8.3 veces de 2003 a 2014.
    Y la producción de gas en todo el Litoral de Tabasco, en el mismo lapso, aumentó 9.5 veces. El último ascenso, de 2013 a 2014, fue de 748 mmpcd a 830 mmpcd, aumento de 10 por ciento. Un programa de renacionalización de bienes estratégicos ya entregados.
    Estímulos al empleo, sobre todo el productivo.
Regresar a una educación general, completa, veraz y civilizada. Restablecer condiciones de trabajo sano, productivo, y colectivo, en el campo, sin dar preferencia a monopolios sobre el suelo ni sobre el agua. Antonio Gershenson – La Jornada

El centenario del SME
Fundado el 14 de diciembre de 1914 mientras los ejércitos campesinos de Zapata y Villa ocupaban la ciudad de México, se llamó primero Sindicato de Empleados y Obreros del Ramo Eléctrico y, días más tarde, se renombró Sindicato Mexicano de Electricistas (SME). En medio del fragor revolucionario el SME nació luchando por demandas obreras; en 1915 se niega a participar en los Batallones Rojos, integrados por obreros, para enfrentar militarmente a los ejércitos campesinos; y en 1916 encabeza la primera huelga general en la ciudad de México demandando el pago del salario en oro. La respuesta de Carranza fue reprimir a los huelguistas y condenar a muerte a su secretario general, Ernesto H. Velasco. Sin embargo, la protesta del SME, de sus aliados y de los diputados jacobinos del Constituyente de 1917 logró que la pena de muerte fuera conmutada por una condena de 20 años de cárcel. Finalmente fue liberado el 18 de febrero de 1918. La derrota de la huelga causó desaliento en las filas del SME, situación que comenzó a superarse a inicios de 1920. A partir de entonces el SME encabezó movilizaciones obreras, exigiendo la reglamentación del artículo 123 de la Constitución, hasta lograr la primera ley del trabajo en 1931; a la par que sus principales dirigentes, recorrían el país organizando a los trabajadores electricistas, coronando su esfuerzo unitario en 1925 con la creación de la Confederación Nacional de Electricistas y Similares.
En los años 30 la contribución del SME en la defensa de los derechos obreros y de huelga fue enorme: en 1935 convocó a la creación del Comité Nacional de Defensa Proletaria; en 1936 realiza la histórica huelga a la Mexican Light, con la cual logra la bilateralidad contractual y consolida el derecho a la jubilación, siendo secretario general Francisco Breña Alvírez. Ese mismo año funda la Confederación de Trabajadores de México, de la cual se separó en 1937, ante sus evidentes signos de charrificación.
    Luego vendría un largo periodo cercano al charrismo. Con el arribo de Juan José Rivera Rojas a la secretaria general en 1942, el SME se sumió en la antidemocracia y se incorporó al control político del PRI, a cambio de puestos de senadores y diputados. Sería el llamado Movimiento de Verónica en el que participaron miles de electricistas, hartos de los abusos, represión y antidemocracia, quienes en 1952 lo derrocarían, restableciendo la democracia sindical basada en asambleas generales y el voto universal, secreto y directo. En este proceso de restitución de la democracia, jugó un papel destacado Agustín Sánchez Delint, secretario general de 1954 a 1959 y su reforma estatutaria para garantizar el derecho a formar grupos para discutir y criticar las acciones de la dirección del SME. En ese vaivén burocrático el SME honraría su tradición nacionalista como el principal impulsor de la nacionalización de la industria eléctrica realizada por Adolfo López Mateos.
    El férreo control de la burocracia sindical formada al amparo del crecimiento numérico del sindicato y de un contrato colectivo complejo y rico en prestaciones, mantuvo al SME al margen del movimiento estudiantil de 1968, salvo la excepción de algunos electricistas que expresaron su apoyo a las demandas estudiantiles. Ocurrió igual en el periodo 1971-76 cuando el SME dio la espalda a la lucha del STERM y a la tendencia democrática del Sindicato Único de Trabajadores Eléctricos de la República Mexicana (SUTERM), a sabiendas de que si eran derrotados, el siguiente sería el SME, como finalmente ocurrió con las recurrentes invasiones a su zona y materia de trabajo, por parte del Suterm-CFE durante la década de 1980.
    En pleno periodo neoliberal la huelga del SME de 1987, constituyó un serio intento para frenar las políticas neoliberales y los topes salariales; pero la semilla de la burocratización ya había germinado y con el beneplácito del gobierno federal llegó a la secretaría general Jorge Sánchez García (1987-1993) cuyo periodo se caracterizó por la corrupción, el nepotismo y la desmovilización del sindicato, así como por su apoyo incondicional a Carlos Salinas de Gortari y su reforma privatizadora a la Ley del Servicio Público de la Industria Eléctrica de 1992. La irrupción del EZLN en 1994 propició un ambiente político favorable al SME, obligando a Salinas a modificar sus planes y a decretar la creación de Luz y Fuerza del Centro. Como parte de esos planes privatizadores, en 1999 Ernesto Zedillo promovió una iniciativa de reforma constitucional a los artículos 25, 27 y 28. Sin embargo, la firme respuesta del SME y el apoyo de cientos de organizaciones integradas en el Frente Nacional en contra de la privatización eléctrica, permitió derrotar dicha iniciativa. Pero los neoliberales, con Felipe Calderón a la cabeza, habían aprendido la lección de 1987 y de manera sigilosa prepararon y aprovecharon una disputa electoral para dividir y fracturar al SME y en octubre de 2009 decretar la inconstitucional extinción de Luz y Fuerza del Centro. Lo que vino después todos lo sabemos: una larga, digna y heroica resistencia de miles de hombres y mujeres, trabajadores y jubilados, en defensa de su sindicato y el derecho al trabajo.
¡Vivan los 100 años del SME!
José Antonio Almazán González – La Jornada Te puedes documentar e informar en nuestra página www.cnee-sur.net y enviar tus comentarios y colaboraciones a: [email protected] ó [email protected]

 

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