Breve repaso a la historia de Tabasco/IX
La Chontalpa y el Usumacinta se disputan el poder
Año y medio después de haber asumido la gubernatura, Manuel Mestre Ghigliazza cometió un error que significó su tumba política. En febrero de 1913, reconoció como presidente de la República a Victoriano Huerta, quien se impuso en el cargo a través de un golpe de estado que incluyó los asesinatos de Francisco I. Madero y el vicepresidente José María Pino Suárez.
En Tabasco, muchos revolucionarios manifestaron su repudio a Mestre y establecieron contacto con el entonces gobernador de Coahuila, Venustiano Carranza, quien había desconocido la usurpación y se encontraba organizando un movimiento para defender los principios de la Revolución.
Entre ellos estaban Fernando y Ernesto Aguirre Colorado, así como Pedro Cornelio Colorado, quien años después ocuparía la gubernatura durante sólo ocho horas, antes de ser asesinado.
Entre los gobernadores de Tabasco, Pedro C. Colorado es el que menos tiempo ha durado.
Los revolucionarios se lanzaron a la lucha contra el régimen de Huerta, y comenzaron a librar batallas en algunos municipios contra las fuerzas federales. Acorralado, Mestre abandonó la gubernatura el 25 de abril (otras fuentes dicen que el 28 de abril) de 1913 y fue relevado por el militar cubano-mexicano Agustín A. Valdez, enviado por Huerta.
A finales de abril, los grupos revolucionarios, entre los que se encontraba el de los hermanos Carlos y Alejandro Greene Ramírez, y Ramón y Aurelio Sosa Torres lograron reunirse para organizar un plan revolucionario contra las autoridades huertistas y las tropas federales asentadas en el estado.
Pedro C. Colorado ganó batallas en la sierra, mientras que a mediados de agosto los ejércitos de Aurelio Sosa Torres, Carlos Greene e Isidro Cortés unieron fuerzas y sitiaron Cárdenas, aunque no lograron tomar la ciudad. En la región de Los Ríos había surgido otro contingente antihuertista denominado “Brigada Usumacinta”, integrado en gran parte por agricultores chicleros y cuya cabeza era el coronel y luego general Luis Felipe Domínguez Suárez (primo de José María Pino Suárez y familiar del chiapaneco Belisario Domínguez, quien como senador había sido asesinado por oponerse al cuartelazo de Huerta).
El 15 de mayo anunció su desconocimiento a Huerta y al gobernador Alberto Yarza, que ya para entonces había relevado a Agustín A. Valdez.
Domínguez Suárez había recibido el título de coronel de Francisco I. Madero, luego de haber protegido a Pino Suárez de las fuerzas porfiristas, escondiéndolo y ayudándolo a escapar a Guatemala. Posteriormente, ambos se reunieron con el jefe de la revolución en Ciudad Juárez, Chihuahua.
Ya en la lucha contra Huerta, Domínguez se entrevistó en el norte del país con Carranza, quien le dio el grado de general. La Brigada Usumacinta logró controlar Balancán, Montecristo (Emiliano Zapata) y Jonuta. Sin embargo, en una de las batallas contra las huestes de Huerta cayó muerto José Eusebio Domínguez, hermano de Luis Felipe.
El triunfo de los revolucionarios y la caída de Huerta obligaron a que Alberto Yarza abandonara la gubernatura. Estando en Tenosique, Luis Felipe Domínguez recibió un telegrama de Carranza (que se encontraba firmando los Tratados de Teoloyucan que pusieron fin a la usurpación) donde le pide que se traslade a la capital San Juan Bautista y se haga cargo del gobierno. Así, el 31 de agosto de 1914 (otros dicen que fue un día después), tomó posesión como gobernador.
Durante su breve periodo como mandatario, Luis Felipe Domínguez Suárez tomó dos medidas importantes; expropió propiedades de los enemigos de la revolución y el 19 de septiembre de 1914 decretó la abolición del sistema de “servidumbre adeudado”, o en otras palabras el fin de la esclavitud y de las deudas de los peones que servían en las haciendas. También estableció la jornada laboral máxima de ocho horas, y sanciones para los patrones abusivos.
Sin embargo, Carranza cedió a las presiones de los revolucionarios de la chontalpa, que no asimilaban que alguien de los ríos fuera gobernador, por lo que el jefe constitucionalista le solicitó a Domínguez su renuncia, la cual entregó el 10 de octubre.
Los de la chontalpa decían que las acciones de los del Usumacinta no habían sido tan decisivas para la caída de los huertistas en el estado, como sí las de ellos.
Tras la salida de Domínguez, el barbón de Coahuila designó gobernador al general Carlos Greene Ramírez, quien había aprovechado su amistad con Candido Aguilar, yerno de Carranza, aunque también se atribuye el hecho a la influencia de Pedro C. Colorado, uno de los primeros que se alzaron contra Huerta y quien se había ganado la admiración de Venustiano.
Las diferencias entre los de la Chontalpa y Usumacinta siguieron. Los seguidores de Greene, que se había convertido en el jefe de los de la Chontalpa, acusaban que entre los integrantes de la Brigada Usumacinta había gente complaciente con los hacendados y comerciantes poderosos, pese al decreto firmado por Domínguez para el fin de la servidumbre.
Por su parte, los de los ríos acusaban a Greene y sus huestes de solapar los abusos y saqueos de sus tropas. Ante el clima de violencia, muchas familias de clase adinerada optaron por irse del estado.
En los últimos meses de 1914 aparecieron las diferencias políticas entre Carranza y el jefe de la División del Norte, Pancho Villa. En la Convención de Aguascalientes, los villistas y los seguidores de Emiliano Zapata desconocieron a Carranza y nombraron como presidente provisional al general Eulalio Gutiérrez Ortiz. Villa fue designado jefe del Ejercito Convencionista.
Tabasco, sin embargo, seguía siendo carrancista. Muchos tabasqueños salieron del estado a combatir a los villistas en la batalla de El Ebano, en Tamaulipas, en los primeros meses de 1915.
Uno de los carrancistas tabasqueños que participó en ese combate fue Pedro C. Colorado. Carranza designó a Colorado gobernador del estado el 28 de agosto de 1915.
Tomó protesta a las cinco de la tarde. Por la noche acudió a una fiesta, y cuando regresaba a su casa en un tranvía fue asesinado, a la una de la mañana con quince minutos del 29 de agosto, por el coronel villista José Gil Morales. El objetivo del seguidor de Villa era que tomara el poder Aquileo Juárez.
Pedro C. Colorado, quizá el tabasqueño más cercano a Carranza, duró como gobernador sólo ocho horas con quince minutos.
Los villistas no lograron el poder aquí, y meses después Carranza mandó a Tabaco al michoacano Francisco J. Múgica.
Su designación no gustó a las facciones que se disputaban el poder, por lo que Carranza movió al michoacano, y en su lugar entró Aureliano Colorado. Como la inestabilidad seguía, Carranza envió de nuevo a Múgica, quien asumió por segunda vez el 24 de febrero de 1916.
Una de las decisiones de Múgica fue modificar el nombre de la capital, al que se eliminó el San Juan Bautista para quedar sólo como Villahermosa. El 13 de mayo realizó el primer reparto agrario en el estado, dotando a los campesinos de Jonuta de pedazos de tierra que pertenecían a la hacienda El Chinal.
Dejó Tabasco el 15 de septiembre de 1916. En el ámbito nacional, seis días después Carranza convocó a elecciones para elegir a los diputados al Congreso Constituyente de Querétaro que el 5 de febrero de 1917 promulgó la nueva constitución del país. Resultaron electos por Tabasco Santiago Ocampo Cano, Carmen Sánchez Magallanes y Rafael Martínez de Escobar.
Por instrucciones de Carranza, había tocado a Luis Felipe Domínguez relevar como gobernador a Múgica. Tocó al jefe del Usumacinta promulgar aquí la nueva constitución, el 27 de febrero de 1917.
Domínguez dejó el cargo en mayo. Tocó al periodo de Carlos A. Vidal observar los primeros comicios tras la promulgación de la última constitución.
Para las elecciones de gobernador de 1919 se habían formado dos partidos, el Liberal Constitucionalista, de Luis Felipe Domínguez, con fuerza en los ríos, y el Radical Tabasqueño, de Carlos Greene, con fuerza en la Chontalpa. Las viejas rencillas entre ambas regiones del estado volvían a hacerse presentes.
Domínguez tenía más simpatizantes entre las clases acomodadas, y Greene con la gente con mayores carencias, pero en realidad no había mucha diferencia entre uno y otro.
Las elecciones se efectuaron entre el 2 y 3 de febrero entre balas y hechos sangrientos. Greene fue reconocido como ganador y tomó protesta el 1 de marzo, pero Domínguez lo desconoció e instaló su propio poder, con Congreso incluido, en la Boca de Amatitán, Jonuta.
Greene nombró secretario de Gobierno a Tomas Garrido Canabal. En un inicio, no logró el reconocimiento de Carranza, por lo que viajó a la ciudad de México, a donde finalmente lo obtuvo.
Tras muchas dificultades, el régimen Greene-Garrido logró dispersar a los dominguistas y afianzar su poder.