Calaveritas Deportivas: El Adiós a las Leyendas
Con rimas y humor, despedimos a dos grandes del deporte mexicano: Memo Ochoa bajo los tres palos y Checo Pérez a toda velocidad, en estas divertidas calaveritas literarias.
La última atajada de Memo Ochoa
La Huesuda llegó al estadio
con una misión especial,
quería vencer a Memo Ochoa,
pero no encontraba cómo entrar.
Se acercó desde los once pasos,
preparó su mejor disparo,
pero Memo voló hacia un costado
y dejó su intento frustrado.
«¡Ya basta, Guillermo!», gritó la Calaca,
«seis Mundiales te vi disputar,
tantos años bajo los tres palos
y todavía no te quieres jubilar».
Memo sonrió tranquilamente,
sus guantes comenzó a guardar:
«Después de tantos años con México,
ya es momento de descansar».
La Flaca celebró su victoria,
por fin lo pudo convencer,
aunque en su lista de pendientes
todavía lo tenía que vencer.
Hoy cuelga los guantes el arquero,
se despide una generación,
pero ni la misma Muerte podrá borrar
sus vuelos defendiendo al Tricolor.
La Huesuda no pudo con Checo
La Huesuda llegó al paddock,
buscando a Sergio Pérez,
quería llevarse al mexicano,
sin importar cuántos deberes.
«Checo, ya llegó tu hora,
deja el volante y ven acá,
que con ese Cadillac tan lento,
ni escaparte podrás».
Pérez soltó una carcajada,
y el casco volvió a ajustar:
«Todavía tengo contrato,
¡hasta el 2029 voy a manejar!».
La Calaca quedó sorprendida,
no lo podía creer,
pues después de tanta vuelta,
¡ni a Checo pudo detener!
Se marchó muy enojada,
sin piloto que llevar,
pues el mexicano en Cadillac
¡todavía tiene mucho por acelerar!
Ni la Huesuda pudo con Valentina
La Calaca llegó a Tabasco
buscando a una gran campeona,
preguntaba por Valentina,
la muchacha que nunca abandona.
La encontró sobre el tatami,
lista para competir,
y al intentar darle una llave
¡la Flaca terminó por sucumbir!
«Vengo por ti, Valentina,
ya es momento de descansar,
con tantas medallas y triunfos
ya no tienes más que demostrar».
Pero la joven respondió
con una sonrisa triunfal:
«Apenas voy comenzando,
¡todavía quiero llegar más allá!».
La Muerte quedó sorprendida
al conocer su trayectoria,
bicampeona en dos disciplinas
y con Tabasco haciendo historia.
Con el Premio Estatal del Deporte
la quisieron reconocer,
pero la Huesuda se fue corriendo:
«¡A esta muchacha no la puedo vencer!».