Captan a Carlos Salinas y familia en zona arqueológica de Campeche
CAMPECHE, Cam., 23 dic 2017.- El expresidente Carlos Salinas de Gortari se dejó ver de nuevo en Campeche.
Desde el mediodía de ayer comenzó a circular el rumor de que se le había visto en el Centro Histórico, donde incluso entró, no se supo si a comprar o sólo a mirar, en algunos de los pequeños comercios de la calle 59, una vía peatonal de bares, restaurantes y tiendas de artesanías, que conecta a la Puerta de Mar con la de Tierra.
La noticia causó expectación en los círculos políticos y repulsa entre la ciudadanía, que hicieron manifiesto su desprecio a Salinas en las redes sociales.
Fue poco antes de la medianoche, cuando el gobierno del estado confirmó la versión en un brevísimo comunicado que envió a las redacciones de los medios locales acompañado de tres fotografías del expresidente y su familia posando para la lente oficial en la zona arqueológica de Edzná.
“En visita a Campeche, el ex presidente de México, Carlos Salinas de Gortari, su esposa, Ana Paula Gerard y familia, recorrieron esta tarde la zona arqueológica de Edzná”.
A la derecha del matrimonio, junto a Gerard, quien fue ataviada con la blusa bordada del traje típico de Campeche, aparece un hombre a quien a algún usuario de las redes identificó como como Eric Mendicuti Polanco, “el guía estrella” de la Secretaría de Turismo del gobierno del estado. Y detrás de la familia, escoltas.
Por la noche se suscitó un incidente en el Parque Principal, aunque no se confirmó si estuvo relacionado con la visita de Salinas y su comitiva, o derivó sólo de un acto de prepotencia atribuido al jefe de la oficina del gobernador Claudio Cetina Gómez.
El conflicto se originó porque, al parecer por orden de Cetina Gómez, quien apostó ahí a un grupo de funcionarios, enguayaberados y de mediana jerarquía, para cuidar que nadie que no fuera del selecto grupo de personas para el que se instalaron, ocupara los asientos.
Visitantes con adultos mayores o discapacitados pidieron permiso para ocupar algunas de esas sillas, pero les fue impedido por los funcionarios del ayuntamiento porque todas estaban reservadas.
La indignación ciudadana arreció cuando se constató que los visitantes “V.I.P.”, eran desconocidos, entre ellos varios muchachos que llegaron entre un grupo de escoltas.
La comitiva llegó además con un perro de la raza pastor alemán que corrió en libertad defecando a sus anchas en las jardineras del parque principal, ubicado en pleno corazón del Centro Histórico, declarado por la Unesco “Patrimonio Cultural de la Humanidad”, sin que sus dueños ni el personal a su servicio se ocuparan en recoger sus heces.